Mariano se va, y pide que elijan a un sucesor

Mariano Rajoy  Brey, el presidente del Gobierno derrocado la semana pasada por una moción de censura presentada por Pedro Sanchez, y apoyada por 180 diputados, ha anunciado este Martes ante el Comité Ejecutivo Nacional del partido, que abandona la vida política y que una Junta Directiva Nacional, que se reunirá el próximo Lunes, convocará un Congreso Nacional extraordinario para elegir a un candidato a la Presidencia del partido,  y a un nuevo equipo que asuma la regeneración del partido, desplazado del poder por lo que ha repetido que es un gobierno Frankenstein.

Cuando la mayoría de los asistentes pensaban que, de nuevo, Rajoy se iba a hacer fuerte en el partido para intentar su propia regeneración  política y personal, convencido como está, de que él no tiene ninguna responsabilidad en los escándalos de corrupción del partido (su interpretación de la sentencia que le ha llevado a la salida de la Presidencia del Gobierno, sigue siendo peculiar, como si todo lo que ha pasado hubiera sido ajeno a él y a su política), se ha producido la gran sorpresa al anunciar que dejará todo para dar paso a quien será el que dirigirá el partido y candidato a la Presidencia del Gobierno. Un candidato que será elegido por sus compañeros de partido y sobre el que él, ha repetido, no ejercerá ningún tipo de tutelaje. Es decir, que no habrá “Dedazo” como hizo Fraga con Aznar y Aznar con Rajoy.

El expresidente del Gobierno ha explicado ante el Comité Ejecutivo Nacional que no hará cambios ahora en la estructura orgánica del PP ni en el grupo parlamentario, porque entiende, que eso lo debe hacer ya su sucesor. Por otra parte, era consciente de que cualquier cambio ahora hubiese producido una auténtica guerra civil dentro del partido por los odios y enfrentamientos que ha provocado la forma de actuar de la Vicepresidenta.

La noticia de que el cargo de portavoz parlamentario podía ser para la, hasta ahora, vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría  a la que había que buscarle una “salida digna”  (“haré todo lo posible porque esto no se produzca”, decía ayer a todos los medios el exministro de Exteriores y amigo de Rajoy, García-Margallo), había provocado toda una rebelión interna en un partido que no la soportaba y que manejaba todo su poder para consolidarse en él.

Para que no se produzca ningún tipo de vacío, Rajoy ha anunciado a sus compañeros que permanecerá   en su cargo hasta que el Congreso del partido elija a su sucesor. “Es lo mejor para el PP, para mí y para España”. Emocionado como el padre que deja a sus hijos, el hombre que nunca pensó que podía ser destronado como lo ha sido, porque entre otras razones, no había contemplado la posibilidad de una opción B  (ver republica.com “La semana que cayó Rajoy porque no tenía opción B”) sacó a flote sentimientos anunciando que “seguiré  con vosotros, porque no  imagino mi vida fuera del Partido Popular. No voy a dejar el carnet. Ahí donde me encuentre estaré con vosotros, a la orden de quien escogáis”.