Rajoy, acorralado y derrocado

Mariano Rajoy, curtido en mil batallas y en el poder desde Diciembre de 2011 con mayoría absoluta, jamás pudo pensar, en la peor de sus pesadillas, que después de conseguir aprobar los Presupuestos Generales del Estado la semana pasada (ver republica.com “El PNV vuelve a salvar al herido soldado Rajoy”) fuera sacado del poder y expulsado de la Moncloa, después de un triunfo político espectacular que le permitía agotar la legislatura hasta el 2020, ganar tiempo y recuperarse electoralmente, consiguiendo parar la sangría que, desde hace meses, le está produciendo Ciudadanos.

Estaba tan seguro de su posición que, después de la espectacular detención del exministro  Eduardo Zaplana, y de la dura sentencia de la primera etapa de la Gürtel, especialmente de la sentencia, nada le hizo cambiar de estrategia, (ver republica.com “Moción de censura, y bloqueo político con un Rajoy atrincherado en la Moncloa”). Para él era una sentencia más,  y era veterano en lluvias y tempestades. Como siempre, lo mejor era, lo que viene poniendo en práctica desde hace años ante cualquier crisis: no hacer nada. Porque, según él, no hacer nada también es una forma de hacer algo. Y, por otra parte, a pesar de su acercamiento a Pedro Sánchez en los últimos meses, seguía pensando que el dirigente socialista nunca llegaría a nada, sin valorar que le echaron de su partido, planteó batalla, forzó unas primarias y barrió, a pesar del poder del aparato y la oposición de la mayoría de los barones. No llegaría a nada y ya  lo demostró con la investidura de Marzo de 2016: tampoco llegaría a Presidente del Gobierno.

Este Jueves a las nueve de la mañana volvía a ocupar, después de su dimisión como diputado, un escaño en el Parlamento, al lado de la portavoz Margarita Robles y como  hizo en 1980,  Felipe González con Alfonso Guerra dejó que su número dos José Luis Ábalos,  abriera las hostilidades y pronunciara el discurso más duro. El interesado debería lanzar la carga contra la derecha y sus asuntos de corrupción y presentar a su jefe bajo su mejor aspecto antes de darle la palabra. Los debates deberían desembocar en un voto el viernes, al menos y Sánchez se lo propuso, Rajoy decidiese tirar la toalla y presentase la dimisión. Llegó un momento en que Rajoy, en su infinita soberbia no se lo podía creer lo que oía de boca de Ábalos  Sobre todo, después de oír que Gürtel era el Partido Popular y el Partido Popular era Gürtel.

Ábalos hacía de policía malo, y Sánchez en sus intervenciones de policía bueno, jugando en un estrecho margen, con pocas concesiones, asegurándole al PNV que respetaría el Presupuesto aprobado (son más de 545 millones de inversiones) y, sin poner fecha a un adelanto electoral, algo que obsesiona al PNV, temeroso de que Ciudadanos, el gran adversario de los nacionalistas, gane las próximas elecciones generales. Queriendo evitar errores y sin meterse  en muchas complicaciones, el candidato Sánchez durante todas sus intervenciones se ha negado a exponer cuál es su programa político. Un epigrama complicado en tanto que tenía que contar con los apoyos de los independentistas catalanes y vascos, Compromís y Podemos. Una coalición tuttti frutti de difícil manejo y que produce terror en el gran mundo económico que, hasta el final de la tarde estuvo presionando al PNV para que retirara su apoyo a la coalición tutti frutti.

Este cronista, que ha vivido las cuatro mociones de censura de la democracia, de las cuales solo una ha triunfado haciendo, por un extraño juego de errores del PP y de Rajoy,  presidente del Gobierno a Pedro Sánchez, ante el desconcierto de Rajoy y los suyos,  venía vaticinando, durante las últimas cuarenta y ocho horas (ver republica.com “A partir del Viernes puede pasar cualquier cosa”) que, al contrario de la seguridad que mostraba Rajoy, podía pasar cualquier cosa, incluida la posibilidad de que Pedro Sánchez fuera investido Presidente tras una derrota de Rajoy que, hasta muy última hora, ha venido insistiendo en que, más por orgullo que por sentido común, no dimitiría. En lo que ha sido su censura, el Presidente, sorprendentemente ha estado ausente aunque se espera que este Viernes en la votación (ya decidida de antemano) vuelva a comparecer en el Banco Azul…

Aunque, acorralado por una sentencia a la que se ha negado a dar la mínima importancia ya ha sido derrocado cuando creían que estaba en el momento más dulce del final de la legislatura, gracias al apoyo del PNV empeñado en salvar a un Rajoy herido… Todavía Rajoy y los suyos, no se pueden creer qué es lo que ha pasado. Ni en sus peores sueños habían pensado en eso.