Moción de censura, y bloqueo político con un Rajoy atrincherado en la Moncloa

La presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, que necesitó 25 días para convocar la moción de censura del dirigente de Podemos Pablo Iglesias contra Rajoy el año pasado, ha decidido en esta ocasión, que esa otra moción de censura presentada el pasado Viernes por el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, al que ha dado setenta y dos horas de capacidad de maniobra, para establecer acuerdos que arrojen un apoyo a su moción de 176 diputados, cifra realmente difícil de conseguir, con la que se produciría la salida de Mariano Rajoy del Palacio de la Moncloa. Algo a lo que se resiste el Presidente Popular, temeroso de ser procesado en cuanto salga por la puerta de atrás de Palacio.

Hasta ahora, en la historia de la reciente democracia española, ninguna de las tres mociones de censura que se han presentado a lo largo de estos 38 años ha triunfado, entre otras razones por el blindaje que los padres de la Constitución establecieron para no desestabilizar al Gobierno de turno. De ahí, el que la censura tiene que ser constructiva, con un candidato que presente una alternativa de programa político y que cuente, además, con la mayoría absoluta de la Cámara.

La primera moción de censura de la reciente democracia española la presentó Felipe González en 1980, dos años antes de llegar al poder, contra un  Adolfo Suárez que ya daba señales de agotamiento y de crisis interna en su partido. La censura fracasó pero durante su defensa, González ya se dio a conocer como alternativa posible a la UCD en el poder.  Sorprendentemente González vivió su propia censura siete años más tarde por parte del candidato de Alianza Popular, Antonio Hernández Mancha, que quiso aprovecharla para darse a conocer y que terminó en un fiasco.

La última fue la que el año pasado presentó el líder de Podemos Pablo Iglesias, después de haber contribuido a la permanencia de Rajoy en el poder, votando meses antes, en contra de la investidura de Sánchez y después de haber pedido el control de los principales órganos de poder del país, desde RTVE hasta el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Tildada de “pintoresca” y “chusca” por Mariano Rajoy, el PSOE le advertía entonces a Iglesias: “Hoy van a salvar esta censura, pero les aconsejamos que no lo celebren demasiado. Más pronto que tarde no salvarán la que le plantearán los españoles”.

Y esta cuarta (con una censura de los españoles en las encuestas que tras la sentencia dan un hundimiento del PP, con la pérdida de 73 escaños según Sociometría y 30 según NC  Report) es la que presentaba el Viernes Pedro Sánchez, sin discutirla con los barones de su partido y sin sondear qué tipo de apoyos iba a tener. De todas las mociones, probablemente la más razonada, la que tiene más argumentos a su favor, tras la sentencia del caso Gürtel es la que se debate esta misma semana. Se trata de la sentencia más grave que se ha dictado contra un partido en la historia de la democracia española. Una sentencia histórica que marcará época y de una enorme gravedad para la democracia del país. Sobre todo porque ha quedado acreditada  la existencia de “un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional forjado por el PP”, la existencia de una Caja B del partido y campañas electorales pagadas con dinero negro no controlado, al tiempo que se ha puesto en duda las declaraciones en juicio del Presidente del Gobierno.

Algo insólito en un país democrático, y que nunca se había producido en la historia de la España democrática y tras la legalización de todos los partidos políticos… Y también, algo demoledor para el partido en el poder y para el  Presidente del Gobierno. Si no se presentaba moción de censura al hacerse pública la sentencia ¿Cuándo se iba a presentar? Aún a riesgo de fracasar, a Sánchez no le quedaba otro camino, aunque su aliado Iglesias ya ha emitido su pronóstico: si la moción fracasa, sería el final político de Sánchez… porque eso fue lo que le ocurrió a él cuando fracasó la suya, esa que a Rajoy  le pareció, hace solo unos meses, “tan pintoresca y chusca”.

Bloqueada la situación en Cataluña de la que el Gobierno no sabe cómo salir. Ahora es el país en su conjunto el que ha entrado en una situación de bloqueo, con un aliado del Gobierno, Ciudadanos, que da por terminada la legislatura, y todos los pactos con Rajoy y, con un Rajoy, atrincherado en la Moncloa que intenta resistir por encima de todo, convencido de que van a por él, y no solo desde el punto de vista político, sino judicial.