Rajoy entre la moción de censura de Sánchez, y el ultimátum de Rivera

Albert Rivera ha dado un paso más, tras la presentación por parte del PSOE de una moción de censura contra el presidente Mariano  Rajoy, tras la gravedad de la sentencia sobre Gürtel, y ha dejado que su equipo filtre cuál es su posición, o hay un adelanto electoral o se sumará a una moción de censura, dada la situación crítica en la que se encuentra el país y que estamos ante una legislatura terminada.

Además de insistir en que la situación es “insostenible” y de que “la legislatura está liquidada”, el dirigente de Ciudadanos José Manuel Villegas, secretario de organización del partido, hablando en nombre de Rivera, se ha cuidado mucho de advertir que Cs no apoyará una moción en la que estén “separatistas” y “populistas”, dando por hecho que Sánchez habría presentado la medida tras contar con el apoyo de estos. Un ultimátum que añade una cierta confusión porque según la Constitución una vez presentada una moción de censura, el Presidente del Gobierno no puede disolver las Cámaras y convocar nuevas elecciones.

La presentación de la moción de censura, presentada esta mañana a primera hora, se produce en el momento en que las relaciones entre Rajoy y Sánchez se habían normalizado, e incluso, habían mejorado hasta el punto que en el PP se venía diciendo que era mejor el trato que Rajoy dispensaba a Sánchez que a su aliado parlamentario Rivera. En algún momento el Presidente del Gobierno estudió la posibilidad de pedirle cinco votos del grupo socialista si al final el PNV se empeñaba en votar en contra de los  Presupuestos si no se levantaba en Cataluña el artículo 155.

La sentencia de Gürtel hecha pública el Jueves, en pleno escándalo Zaplana, ha forzado a Sánchez a dar el paso de la censura, algo que le pedían quienes más le han apoyado en su reconquista de la Secretaría General del partido. Se trata, según fuentes socialistas, de una sentencia histórica y de una gran gravedad para la democracia de un país. Esas fuentes insisten en que ha quedado acreditada la existencia de “un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional forjado por el PP”, la existencia de una Caja B del partido y campañas electorales pagadas con dinero no controlado. Algo insólito en un país democrático, y que nunca se había producido en la historia de la España democrática y tras la legalización de todos los partidos políticos.

“Teníamos el deber moral de condenar toda una política a través de una moción de censura. Si habíamos presentado una moción de censura en la Comunidad de Madrid contra su presidenta, Cristina Cifuentes, por un máster inexistente y un robo de dos botes de crema en un supermercado por un valor de cuarenta euros ¿cómo no íbamos a censurar a un Presidente del Gobierno que no dijo la verdad en su  comparecencia ante los Tribunales, y que está viviendo desde que accedió a la Presidencia (y aún antes, en los numerosos puestos de responsabilidad que ocupó en la era Aznar) un asedio continuo por sucesivos casos de Corrupción?

La presentación de la moción de censura se ha hecho a primera hora de la mañana en cuanto se ha abierto el Registro del Congreso de los Diputados, para evitar la posibilidad de que la reacción de Rajoy, ante la gravedad de la situación, tuviese la tentación de disolver las Cámaras y convocar elecciones, un gesto que hubiera sido insólito e impropio de un personaje que adora a Don Tancredo. Ahora, la gran incógnita es lo que hará Albert Rivera. La moción de censura solo puede triunfar si a ella se suma, además de Podemos, Ciudadanos (agua y aceite), una suma que alcanzaría un total de 188 votos (85 de PSOE; 71, de Unidos Podemos y 32 de Ciudadanos).

Otra posibilidad que parece imposible, es un voto conjunto de socialistas y podemitas, a lo que habría que añadir un bloque de 26 escaños procedentes de Esquerra (9), PDC (8), PNV (5), EH (2), Coalición Canaria (1) y Nueva Canarias (1).  Un bloque que produciría dentro muchos rechazos en pleno proceso independentista catalán, y fuera, en una Europa preocupada por la deriva política italiana. Bastante inestabilidad hay con Italia como para que se sume también España.