Rajoy tiene casi despejado el camino hasta 2020, pero total ¿para qué?

Cuentan que las instrucciones que el Miércoles dio Rajoy a María Dolores de Cospedal, secretaria general del partido, cuando se dirigía a la Puerta del Sol para pactar la salida de Cristina Cifuentes de la Presidencia de la Comunidad, fue tajante: “Dile que la quiero fuera antes de las doce”. Y, efectivamente, a las doce menos cuarto, comparecía Cristina Cifuentes, toda vestida de blanco, anunciando su dimisión porque no podía más tras el cerco y la ofensiva a la que estaba siendo sometida, “por tierra mar y aire“, según ella desde que accedió a la Presidencia del PP y de la Comunidad y comenzó a denunciar la corrupción en su propio partido. Después, un Máster inexistente y un vídeo comprometedor, hizo el resto…

Ese día, a las doce, Mariano Rajoy quería anunciar que se había llegado a un acuerdo con el PNV para que el partido vasco votase en contra de las seis enmiendas a la totalidad a los Presupuestos Generales del Estado para 2018, primer y decisivo paso para la aprobación final, que a estas alturas, es el gran  desafío político de Rajoy. Un desafío que le permitirá agotar la legislatura. Y para ese anuncio feliz, debió pensar que tenía que arreglar “lo de Cifuentes”. Y que tenía que arreglarlo antes del mediodía en que entraría por la puerta principal del Congreso y le preguntarían, no por los Presupuestos, sino por Cifuentes y su posible dimisión, antes de la moción de censura.

El PNV, que tanto había insistido en que no aprobaría los Presupuestos hasta que se levantase el artículo 155, de intervención por el Gobierno central de la Generalitat de Cataluña, se olvidaba del polémico artículo y salvaba al Soldado Rajoy (ver republica.com PNV: Salvar al Soldado Rajoy), como lo salvó hace un año, con los Presupuestos de 2017 gracias al Cupo y a una inversión gigantesca en infraestructuras, como ha ocurrido este año, que el partido vasco ha querido reconciliarse con los pensionistas, y no solamente con los del País Vasco, asumiendo con habilidad, sus reivindicaciones.

Así, este año de nuevo, salvaba hoy al soldado Rajoy (176 votos a favor, y 174 en contra) a cambio de que el soldado de la Moncloa aceptase subir las pensiones de acuerdo con el IPC (algo que, decía que era imposible porque ya el IPC no se utilizaba como referencia en ningún país de Europa) y porque no había fondos económicos suficientes para una revalorización de las pensiones, aplicando ese criterio de subida que era el que han venido reclamando millones de pensionistas que, durante semanas, han salido a las calles de las ciudades españolas (especialmente en Bilbao), exigiendo que la tan traída y llevada recuperación. Llegase también a ellos.

Ante la sorpresa de este nuevo balón de oxígeno de los nacionalistas vascos que le permitirá a Rajoy agotar la legislatura en 2020, después de prorrogar los Presupuestos de ahora, el año que viene, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, ha aclarado que el pacto con el presidente Rajoy conlleva dos consecuencias políticas: “Ganamos tiempo para Catalunya y evitamos que Ciudadanos llegue a La Moncloa en Otoño”, ha señalado. Para el dirigente vasco si no hubiera habido acuerdo sobre los Presupuestos, habría un adelanto electoral en el Otoño, que es lo que quiere Ciudadanos “y no le vamos a hacer nunca el caldo gordo a Ciudadanos”. “Somos -ha añadido- incompatibles con Ciudadanos y no queremos que lleguen a la Moncloa. Sería un desastre para Euskadi, para el Estado y hasta para Europa. No tengo relación con Rivera, ni buena ni mala”, ha subrayado Ortuzar, el nuevo aliado de Rajoy…

Ahora se abre el periodo de enmiendas parciales que culminará el próximo 24 de Mayo. Si entonces se mantiene la votación de este Jueves con el voto de Nueva Canaria (hoy también ha votado a favor del Gobierno Pedro Quevedo de Nueva Canaria debido, según ha dicho, a un error) el Gobierno y su Presidente tiene el camino despejado hasta las elecciones municipales, autonómicas, europeas y generales. Pero eso, en un panorama de crisis política en el Partido, realmente devastadora, por la corrupción, y por la parálisis. Una parálisis que Rajoy ha conseguido transmitirte a todas las estructuras de poder.