Un Sant Jordi en amarillo y rojo y… reivindicativo…

Por primera vez la fiesta del patrón de Cataluña, Sant Jordi, ha tenido un carácter político claramente reivindicativo, a favor de la independencia y, sobre todo, en contra de la prisión de los políticos que participaron activamente en el Referéndum del pasado 1 de octubre y en la Declaración Unilateral de Independencia (DUI), que dio lugar a la aplicación del artículo 155 de la Constitución y a las posteriores elecciones autonómicas del 21 de diciembre, convocadas por el presidente del Gobierno central Mariano Rajoy.

Cuatro meses después de aquellas elecciones, ganadas por Ciudadanos, pero con mayoría parlamentaria del soberanismo (Esquerra Republicana de Cataluña, JXCataluña, el partido del ex presidente Carles Puigdemont y la CUP, Candidatura de Unidad Popular) el ex presidente destituido por el gobierno central y que se presenta como máximo representante del Gobierno de la Republica catalana en el exilio, ha hecho todo lo posible para impedir la formación de un gobierno, de acuerdo con la legalidad vigente, para el levantamiento del articulo 155 y la vuelta a la normalidad autonómica.

Desde el exilio, el autodenominado “Govern de la república” se ha dirigidos a los catalanes, este 23 de abril, día del Libro y de la Rosa que son distintivos de la cultura y la forma de ser de todo un pueblo sin distinción de ideologías, para que no olviden que algunos dragones (la célebre leyenda San Jordi y el dragón) hay que combatirlos y ha llamado a los catalanes a superar “algunos dragones” que han intentado acabar con Cataluña, como “el exilio y la censura”. En un comunicado difundido por el ex presidente desde su exilio de Berlín, los miembros de su gobierno que fueron cesados por el Gobierno de Rajoy piden que la rosa se convierta en “símbolo de los valores cívicos” y el libro en el “anhelo de crecer juntos más poderosos y más libres”. Dos ingredientes imprescindibles, según Puigdemont, “para el mejor país que estamos construyendo”.

La mayoría de los catalanes han adquirido su rosa roja tradicional (muchos de ellos la rosa amarilla reivindicativa, de las 600.000 que han llegado a la capital catalana) y su libro, en una jornada de absoluta normalidad, con visitas masivas de puertas abiertas a la Generalitat, sin discursos oficiales y escasos incidentes a pesar de la llamada de los llamados CDR (Comités de Defensa de la Republica) a manifestarse contra los fiscales por el papel represivo que están desempeñando contra los derechos de los catalanes y contra los “presos políticos”, especialmente los tres Jordis que permanecen en prisión: Jordi Sánchez, y Jordi Turull. Dos candidatos frustrados a la investidura de presidentes de la Generalitat por decisión judicial del magistrado del Supremo, Pablo Llarena, y, un tercer Jordi, Jordi Cuixart, Presidente de Ómnium Cultural.

Tras estas dos candidatura frustradas parece que Puigdemont quiere intentar, de nuevo, sondear la suya para la cual este Lunes se ha hecho público que Toni Comín uno de los exilados en Bruselas, que se niega a dimitir porque ha manifestado que no puede renunciar al sueldo de 60.000 euros como parlamentario para poder vivir, ha solicitado del Parlamento catalán delegar su voto. Igual que, en su momento, hizo el propio Puigdemont en una decisión de la Mesa del Parlamento que, sorprendentemente, no fue recurrida ante el Constitucional, ni por el Gobierno, ni por ninguno de los partidos políticos constitucionalista.

Al parecer, con esa nueva delegación de voto ya tienen mayoría relativa en tercera votación (66 votos frente a 65 y abstención de la CUP) para poder elegir a quien designe Puigdemont, o, volver al gobierno paralelo en el exilio presidido por él desde Berlín Para ello tienen previsto, incluso, estudiar el cambio en la Ley de la Presidencia….