Del varapalo del Supremo al Tribunal alemán al desastre Montoro

El Tribunal de la Audiencia de Schleswig-Holstein, en el Norte de Alemania, que ha negado que haya habido violencia en el “procés” catalán por lo que cree que no puede entregarse a España al expresidente Carles Puigdemont para que sea juzgado por delito de Rebelión, y que tiene sus dudas sobre una malversación de caudales públicos, ha recibido con sorpresa el auto del Tribunal Supremo de España en el que le da un auténtico varapalo jurídico a los tres jueces del Tribunal, a los que jurídicamente no parece tener hacia ellos la mínima consideración.

Todos los medios, como era de esperar, ponen el acento en que la Justicia española apunta a la “falta de rigor” del Tribunal que liberó a Puigdemont. Aprovechando la respuesta al recurso de Jordi Sánchez que no ha sido autorizado a salir de prisión para ser investido Presidente por el Parlamento catalán, los jueces del Tribunal Supremo dicen que si la instancia alemana hubiese “utilizado un material probatorio adecuado y hubiesen examinado tranquilamente el conjunto de actos procesales, el resultado sería muy diferente”.

Entre ese auto del Supremo que no se sabe qué efecto puede producir en los jueces de la Audiencia de Schleswig-Holstein y las desafortunadas declaraciones del ministro de Hacienda Cristóbal Montoro insistiendo en que ningún euro ha salido de los fondos de la Generalitat para pagar las urnas y el Referéndum del 1-O, la euroorden se puede complicar aún más de lo que está. Este Jueves el juez Llarena ha dictado una providencia para que el Ministro explique en qué se basa para defender esa tesis, que va a ser utilizada por los jueces alemanes para librar también a Puigdemont del delito de malversación de fondos públicos.

El principal argumento del Tribunal Supremo contra el Tribunal alemán va dirigido a desmontar la comparación del proceso soberanista español con algo tan pintoresco con las revueltas organizadas por grupos radicales contra la ampliación del aeropuerto de Frankfurt. “En nuestro caso, responde el Supremo a través de un auto muy duro, no se trataba de ampliar o no una de las pistas del aeropuerto de El Prat de Llobregat, y que ello generara la protesta de miles de manifestantes para impedirlo. Lo que aquí realmente sucedía era que, después de más de dos años dedicados a laminar el ordenamiento jurídico estatal y autonómico, y de oponerse frontalmente al cumplimiento de sentencias básicas del Tribunal Constitucional, se culminaba el proceso secesionista dentro de un país de la Unión Europea, con una democracia asentada, poniendo las masas en la calle para que votaran en un referéndum inconstitucional oponiéndose a la fuerza legítima del Estado que protegía unos supuestos colegios electorales”.

Dice el Supremo que no se trata de una “REBELION de una muchedumbre de personas, más o menos organizada contra el Estado español para tomar sus centros de poder”, sino que las personas que llevaron la iniciativa en la ejecución de los presuntos hechos delictivos eran “sujetos que ocupaban oficial y legítimamente los poderes constitucional y legalmente establecidos en una comunidad autónoma”, que pese a todas las advertencias de los tribunales y de las autoridades gubernativas, esos “protagonistas del procés prosiguieron con su hoja de ruta e indujeron a unos dos millones de personas a que salieran a la calle para votar ilegalmente”. El resultado fue que, como era “totalmente previsible e inevitable”, hubo violencia y más de cien enfrentamientos físicos entre personas que fueron a votar” en un Referéndum declarado ilegal por el Tribunal Constitucional.

El Tribunal hace referencia a lo que pasaría en un lander alemán si se ese proceso de violencia que ha vivido Cataluña se hubiese producido en Alemania. Han sido precisamente algunos medios de comunicación de Berlín los que han hecho esa comparación, especialmente la televisión pública alemana para el exterior Deutsche Welle que califica la sentencia de Schleswig-Holstein de “devastadora”.

“Queridos separatistas en todas partes de Alemania que, hasta ahora, habían estado escondidos: ¡atrévanse! ¡Tomen a Puigdemont como ejemplo!”, dice el comentario. “Una Baviera independiente, Hamburgo o algún otro estado siempre valdrá la pena. En cualquier caso, tienen poco que temer del poder judicial alemán. Y ustedes, los separatistas de otros países europeos, del Tirol del Sur, de Córcega o de cualquier otro lugar, ¡inténtenlo! Si las cosas van mal, solo tienes que llegar a Alemania. ¡Alemania es tu refugio seguro!”.