La manifestación “transversal”, el catalán bueno y el catalán malo

Dicen que no ha sido una manifestación independentista, sino una manifestación “transversal” con lo que no se sabe si, con eso de la transversalidad, quieren ocultar que aunque haya sido un éxito (según la guardia urbana de Barcelona algo más de trescientos mil manifestantes, 120.000 según la Delegación del Gobierno), no ha alcanzado el volumen de esos grandes eventos que solían organizar tanto la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) como Ómnium Cultural, cuyos Presidentes, desde hace seis meses, se encuentran encerrados en la prisión de Soto del Real.

Como en otras ocasiones han movilizado a la sociedad catalana, y han reunido casi a un millar de autobuses para llevar a Barcelona a miles de descontentos por los “presos políticos” (“os queremos en casa” ha sido el grito de la gran concentración) que están tanto en Soto del Real como en Estrenaras y, en Alcalá Meco, algunos de ellos como Oriol Junqueras, presidente de Esquerra Republicana de Cataluña, y Joaquim Forn, exconsejero de Interior y máximo responsable de los Mossos, llevan ya 164 días en prisión provisional.

En esta ocasión, con la facilidad que tiene el independentismo  para crear marcas blancas, y siguiendo las consignas del presidente del Parlament RogerTorrent, han impulsado un “Espacio Democracia i Convivencia, con el objetivo, dicen, de defender las instituciones catalanas, los derechos y libertades fundamentales y para velar por la convivencia y la cohesión social en Cataluña. En ese “Espacio” han incluido a la Asociación de Actores y Directores Profesionales de Catalunya, la ANC, el Consell Nacional de la Juventut de Catalunya, la Confederación de Asociaciones de Vecinos de Catalunya, Ómnium Cultural, la Unión de Federaciones Deportivas de Catalunya (UFEC), Unió de Pagesos y Lafede cat-Organizaciones para la justicia global.

A última hora y después de muchas tensiones se han integrado en el Espacio, por lo menos para pedir la libertad de los presos políticos, nada más y nada menos, que los dos principales sindicatos nacionales: la Unión General de Trabajadores (UGT)  y Comisiones Obreras, criticados desde muchas Federaciones de toda España por ese apoyo al independentismo y en algo tan sorprendente como una protesta contra el Poder Judicial, montada por quienes han venido actuando en contra del resto del país, bajo la consigna “España nos roba”.

Desde Berlín, como si fuese otro preso político más, aunque goza de total libertad, se ha alegrado de la movilización y ha lanzado un mensaje a Europa recordando que lo único que quieren los catalanes es vivir en paz. Por lo visto ese vivir en paz lo impide el artículo 155 de la Constitución que le importa poco al expresidente según puede deducirse. Su última apuesta es intentar, de nuevo, ser investido y si no, agotar el plazo hasta el 22 de Mayo para la convocatoria automática de elecciones el 15 de Julio, para desesperación de Esquerra, y del PDeCat, el partido cada vez más alejado de su política y de su forma de actuar.

Su política, su proyecto, empiezan a darse cuenta los medios internacionales es diametralmente opuesto a la unificación europea porque es un divisor, no un reconciliador, reconoce el semanal alemán Die Zeit que hace del expresidente un retrato demoledor  “Este hombre es un populista nacionalista. Se permite determinar quién es un buen catalán y quién no. El catalán bueno está a favor de la separación de España, los demás son malos.”Puigdemont y los suyos no solamente han violado la Constitución española; también han violado el estatuto de autonomía catalán y enfrentado a los catalanes entre sí. Esto no es casualidad; es intencionado. El separatismo catalán al estilo Puigdemont se basa en una provocación permanente y agudización del conflicto. También su huida de España forma parte de la estrategia de escalada.