El independentismo se radicaliza y “sigue jugando juegos inútiles”

JX Catalunya y la CUP (Candidatura de Unidad Popular), el partido antisistema que la semana pasada, rompía definitivamente con el bloque independentista formado por el PDeCat y Esquerra Republicana de Catalunya, han cambiado totalmente de posición, tras la entrada en prisión, en la cárcel de Neumünster, en el Norte de Alemania, de Carles Puigdemont, antes de ser extraditado a España y han vuelto a reivindicar la figura del expresidente de la Generalitat como candidato a una nueva investidura en un Pleno que debería convocar el presidente del Parlament Roger Torrent.

La detención de Puigdemont en la  frontera de Dinamarca con Alemania en una operación dirigida por los servicios de inteligencia, su entrada en prisión hasta que no se resuelva el expediente de extradición y las elevadas  posibilidades de que esa entrega se haga realidad en los próximos meses (algo dudoso en Finlandia, en Dinamarca y, sobre todo en Bélgica) ha radicalizado al independentismo y han aparecido los Comités de Defensa de la República (CDR) que están haciendo de esa “revolución de la sonrisa”, tan citada y predicada, una auténtica parodia.

Esa radicalización, que ha tenido como efecto inmediato el hundimiento del turismo esta Semana Santa, también se ha producido en el mundo político, hasta el punto que se ha recrudecido la batalla para imponer la candidatura de Puigdemont para una investidura que, hasta ahora, ha sido imposible por el criterio del Tribunal Constitucional de que cualquier candidato tenía que estar presente en el discurso de investidura. En el caso de Puigdemont esto ha sido imposible por estar huido y refugiado en Bruselas.

Ahora al estar en la prisión alemana de Neumünster, a la espera de extradición, los abogados de Puigdemont van a pedir que el expresidente pueda delegar el voto como lo han podido delegar en las sesiones que se han celebrado hasta la fecha, los diputados que están en prisión preventiva, entre los cuales figura el líder de ERC, Oriol Junqueras, y los diputados de JxCat Sànchez y Turull. Todos, posibles candidatos a la investidura. Con esa delegación de voto se refuerza la mayoría independentista, si los letrados del Parlament  lo aprueban, y,  el juez del Supremo Pablo Llarena, en última instancia, da su visto bueno.

Es decir, que el sector más fiel a Puigdemont (con el apoyo de la CUP) piensa dar la batalla para intentar la investidura del expresidente o de algún candidato designado por él, como Jordi Sánchez, número dos de JXC o Jordi Turull, exportavoz del Govern, los dos en prisión. Es decir, que estamos donde estábamos y además, con un independentismo más radicalizado, más combativo, que de puertas afuera habla de pacifismo y de la sonrisa, pero que de puertas adentro cada vez son más corrientes los actos de violencia.

“Los separatistas catalanes deben dejar de jugar a juegos inútiles”. Quien hace este pronóstico es la prestigiosa agencia norteamericana Bloomberg que cree que el gran problema hoy es la insistencia de los independentistas en  seguir presentando a candidatos que están procesados o en prisión. Y es verdad: el problema de los independentistas y de la situación que vive Cataluña  tres meses después de las elecciones, es que se siguen proponiendo a candidatos que tomaron parte activa en el proceso independentista del año pasado. Se trata de políticos radicales que Madrid no considera posibles socios de negociación en tanto están siendo investigados por graves delitos  de Rebelión, sedición y malversación de fondos.

El Gobierno de Rajoy se siente más cómodo, según un amplio informe de  Bloomberg, persiguiéndoles que encontrándoselos al otro lado de la mesa. Los independentistas deberían haberse dado cuenta ya de que si quieren formar gobierno, tienen que rebuscar mejor entre sus listas de políticos independentistas para encontrar a un líder más moderado, quizá alguien que trabajara con Artur Mas, quien dirigió Cataluña menos ostentosamente entre 2010 y 2016. “En cambio, los partidarios de la independencia siguen dándose cabezazos contra una pared levantada por Rajoy”.

Protestaron en Cataluña contra la detención de Puigdemont, lo que provocó algunos arrestos y cerca de cien heridos. Sin embargo, ese no es el nivel de determinación que acabará con el poder español en Cataluña. No hay suficientes radicales para luchar contra el resto de España, donde no solo el partido de Rajoy, sino también sus rivales, se oponen firmemente a la independencia. “Quemar contenedores y liarse a puñetazos -sobre todo si esto es a una escala que más recuerda a los hooligans que a una revuelta de masas- tampoco va a hacer que nadie quiera a los independentistas en Europa, dice Bloomberg, que cree que estas circunstancias, no corresponde a Madrid el formular propuestas de acuerdos intermedios que desactiven la crisis.

Corresponde a los partidos que ganaron las elecciones de diciembre el calmar a sus simpatizantes y proponer un plan realista para obtener algo aceptable que no sea la independencia absoluta.  “La detención de Puigdemont debería ser  – es la tesis de Bloomberg –  una señal para los independentistas para dejar de jugar a juegos inútiles y plantearse qué es lo que pueden conseguir siendo realistas”.