Prensa alemana: La extradición de Puigdemont, será “impepinable”

La detención del expresidente Carles Puigdemont en la frontera de Dinamarca con Alemania, huyendo de Finlandia donde creía que tenía menores garantías jurídicas que en su residencia de Bélgica; el desconocimiento, por su parte, del funcionamiento de la política europea y, los graves incidentes en Barcelona en contra del encarcelamiento del expresidente catalán, cuyas  imágenes en directo han dado la vuelta al mundo, ocupan los principales espacios informativos en  prensa, radio y televisión, así como los editoriales, análisis y crónicas en  los principales periódicos mundiales, especialmente los europeos y, en proporción muy elevada en  los alemanes, por el problema político que tiene, desde la detención, su  Justicia. La comparecencia de Puigdemont, encerrado en la cárcel de Neumunster ante esa justicia, se producirá este martes tras la prolongación de su detención, para facilitar la labor de sus abogados que habían pedido más tiempo para poder llegar a Alemania.

De este modo, el principal periódico de Alemania, el Frankfurter Allgemeine Zeitung comenta que Cataluña se encuentra en “un callejón sin salida” para asegurar que la extradición de Puigdemont no cambia la situación ya que “los separatistas carecen de liderazgo y se debaten con luchas internas, mientras el Gobierno central de  Madrid “no se esfuerza por dar con una solución duradera del conflicto”. España tiene un problema serio en Cataluña, y su importancia va mucho más allá de la política partidista del día a día, como ahora que los independentistas quieren  volver a presentar a Puigdemont como candidato a la investidura, algo que va en contra de la legalidad.

La conclusión de Die Welt de lo que ha incurrido es que “la revuelta catalana de Carles Puigdemont ha terminado en una gasolinera en la localidad de Schuby, cerca de Flensburg, en  una zona que también ha tenido sus experiencias históricas con conflictos de nacionalidades y aspiraciones de autonomía. Aun así, el caso Puigdemont es, naturalmente, un tema altamente político. A Madrid lo que le interesa es la neutralización política de los activistas catalanes. El Gobierno de España quiere arrebatarle al movimiento su base organizativa. Quiere crear hechos consumados, tanto política como psicológicamente, mientras los separatistas en Cataluña aún sigan tan desconcertados y divididos, como lo están en estos momentos. Incluso si un juez de primera instancia en el Estado federado de Schleswig Holstein diese ahora permiso a Puigdemont para continuar su viaje al exilio provisional en Bélgica, éste tampoco estaría seguro allí. Sólo se le permitía vivir en Bélgica mientras que la orden de detención europea estaba en suspenso”.

Frankfurter Rundschau y Berliner Zeitung, recuerdan que en Alemania no se contempla el delito de “rebelión”, pero sí, el de “alta traición contra la Federación”: “Quien intenta con violencia o por medio de la violencia perjudicar la existencia de la República Federal de Alemania (…) es castigado con pena privativa de la libertad de por vida o con pena privativa de la libertad no inferior a diez años”. Carles Puigdemont, según estos dos medios, es un rebelde en el sentido político de la palabra, pero no en su acepción del derecho penal. “Que Puigdemont y los demás políticos separatistas y activistas estén ahora acusados de “rebelión” no significa que también vayan a ser condenados por ella. Eso se verá en el proceso, que, como pronto, comenzará en octubre. Los separatistas catalanes subestimaron la ira y el poder de las instituciones españoles. Han perdido la lucha. Cataluña sigue formando parte de España. Ahora sería el momento de volver a hacer política”.

Por eso  los abogados de Puigdemont, opina Der Tagesspiegel seguramente también argumentarán en Alemania que la justicia española persigue al expresidente catalán por motivos políticos; “un argumento prácticamente insostenible si se hace un análisis serio de la situación”. El movimiento separatista de Puigdemont puede defenderse  sin problemas, y en toda España, defender la independencia de Cataluña. El Tribunal Constitucional ha dejado claro en varias ocasiones que no es un delito aspirar a la independencia de una región como Cataluña. Pero esto debe hacerse aplicando métodos legítimos y no violando la ley ni desoyendo numerosas prohibiciones, como habría hecho Puigdemont según los responsables de la investigación.

Berliner Morgenpost, en un editorial titulado “extradición impepinable” insiste que “el expresidente del Gobierno catalán no está por encima de la ley y tendrá que reconocer que tampoco él está por encima de la ley, y que también los políticos deben responsabilizarse de las consecuencias de sus hechos. Esto es algo a lo que hasta ahora, evidentemente, no ha estado dispuesto”. Pero en este punto hay que señalar que está por ver si todas las acusaciones lanzadas por el juez de instrucción realmente son verdad. Esto deberá decidirlo la sala de justicia que instruya el proceso, presumiblemente a partir de otoño. Los defensores de Puigdemont afirman, además, que el político catalán no puede contar con un proceso justo en España porque los jueces españoles no son independientes. Probablemente, también esto no es más que una declaración de protección para desacreditar a la justicia española. Pero la extradición será “impepinable”.

Lo que es evidente según Süddeutsche Zeitung, es que “el  movimiento independentista catalán se desmorona ante la mirada de todo el mundo: los defensores de la separación de la región económicamente fuerte del Reino de España, acaban de perder su mayoría parlamentaria, de por sí escasísima. Lo cierto es que su objetivo fue una quimera desde el principio”. “La línea dura de la justicia española, que mantienen estrechos vínculos personales con el PP, ha contribuido al derrumbamiento del frente separatista. Pero el intento de desarticular un movimiento democrático masivo con penas de cárcel y multas ruinosas también provocó una radicalización de una parte de los catalanes, sobre todo de los más jóvenes”.

La comparecencia de Puigdemont, encerrado en la cárcel de Neumunster ante esa justicia, se ha ido retrasando a lo largo del día para facilitar la labor de sus abogados que habían pedido más tiempo para poder llegar a Alemania .