Encarcelados y procesados: Desaparece toda la clase política del ‘proceso’

La entrada en prision esta noche de viernes, de quien hace unas horas se había presentado en el Parlamento catalán a la investidura de Presidente de la Generalitat, el ex consejero de Presidencia Jordi Turull, junto con los máximos responsables de lo que la autoridad judicial considera como Rebelión, Sedición, malversación de caudales públicos y desobediencia, de los  graves sucesos del ilegal Referéndum del 1 de octubre y de la consiguiente Declaración Unilateral de Independencia (DUI) , es quizás el hecho más sobresaliente y grave desde la suspensión de la Autonomía catalana y la aplicación del artículo 155, el pasado mes de octubre. Eso pasaba a primeras horas de la noche del viernes.

Al mediodía, en medio de una gran expectación, el  juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena había dictado auto de procesamiento contra la cúpula del independentismo catalán y había procesado  por un delito de rebelión a 13 personas, entre los que estaban  el ex Presidente Carles Puigdemont, a su vicepresidente Oriol Junqueras, al exconseller y aspirante a la presidencia Jordi Turull, a la expresidenta del Parlament Carme Forcadell, a los responsables de la ANC y Omnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, respectivamente y, a   la secretaria de Esquerra Republicana  de Cataluña ( ERC ) Marta Rovira, que anunciaba su fuga y se iba al exilio,  antes de que empezase la cita del Supremo . Se han declarado procesados por esa misma figura penal a los exconsellers Joaquim Forn, Raül Romeva, Clara Ponsatí, Josep Rull, Antonio Comín y Dolors Bassa, y junto con Jordi Turull han ingresado en las cárceles de Estremera y Alcalá Meco, Rull, Romeva , Bassa y Forcadell.

Con estos ingresos en prision, con un Ex Presidente novato y sin experiencia política,  elegido, en su  momento, por los antisistemas de la CUP, instalado en el Palacio de Waterloo, al que  la mayoría de los dirigentes independentistas, han seguido ciegamente, en una carrera hacia el desastre, ha desaparecido, de hecho, toda una clase política. Una clase política que a pesar de su valía, con formación y experiencia, había perdido el sentido de la realidad, creyendo que podía plantear a todo un Estado, el desafío de una independencia que iba contra la Constitución y contra la propia esencia de Europa a la que pretendían convencer de que era posible la escisión de una parte del territorio nacional para, después, incorporarlo a Europa, como un nuevo Estado.

Con una parte de esa clase política en prision, en fuga en Bélgica, Suiza o Escocia, o perseguidos por una euro orden que ha sido activada por el juez Pablo Llarena ; un Presidente que se sigue creyendo máximo responsable de una República en el exilio, dispuesto a una huida desesperada hacia la nada, y, unos partidos independentistas, sin dirigencia, divididos y enfrentados , el panorama no puede ser más desolador, para quienes han aprovechado la Autonomía para convertirla en palanca de una independencia que ha dividido a los catalanes en dos sectores irreconciliables , han estado a punto de hundir económicamente el país y han mentido a una ciudadanía , según han reconocido públicamente y en privado, cuando todo el tinglado se ha venido abajo, como un decorado de cartón piedra.

El movimiento soberanísta ha recibido la noticia de este nuevo capítulo del contencioso catalán con una cierta sorpresa como si la Justicia no cumpliese con todo lo que ha venido advirtiendo. Sin embargo, el sector más radical, el que se mueve en torno a la CUP y, sobre todo, en torno a los recién creados Comités de Defensa de la República (CDR) han iniciado movilizaciones en las calles de Barcelona. Ahora la clave está en si se mantiene o no el Pleno del Parlamento aunque el candidato para la segunda votación para la investidura no pueda comparecer por estar en prision. Pero muchos son partidarios de seguir el espectáculo…