Puigdemont tira la toalla y designa a Jordi Sánchez como candidato.

Tras mas de dos meses de tiras y aflojas y de tensión dentro del independentismo, el huido expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha tirado este noche la toalla, renunciando provisionalmente, a la Presidencia de la Generalitat, que no ostenta por aplicación del artículo 155 de la Constitucion y ha propuesto al número dos de su lista JxCatalunya Jordi Sánchez, presidente de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), actualmente en la prisión de Soto del Real e investigado por delitos de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos.

En principio la candidatura de Sánchez está destinada al fracaso ya que el juez Pablo Llarena, igual que no dejó en su momento salir de la prisión a Oriol Junqueras ni a Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, para su toma de posesión del escaño, no autorizará al designado por Puigdemont a comparecer en el Parlamento para pronunciar un discurso de investidura. Fuentes cercanas a Puigdemont saben que esa posibilidad es real y que tendra que acudir a otro candidato, probablemente el exconseller de Presidencia Jordi Turull, en libertad provisional en la misma causa en la que se encuentra tanto Sánchez como Oriol Junqueras y una treintena de personas.

Presentado como un triunfo, cuando, en realidad, se trata de un fracaso, Puigdemont ha anunciado con la máxima solemnidad la presentación de una demanda contra el Estado ante el Comité de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas por la violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la carta de los derechos civiles y políticos. “En los próximos días convocaré a los miembros del Parlament de Cataluña a una reunión solemne para poder impulsar esta nueva etapa y para establecer el Consell de la República para que lidere el camino hacia la independencia efectiva”.

La decisión de Pugdemont se ha hecho pública tras un tormentoso Pleno del Parlamento catalán celebrado durante toda la mañana del jueves, el primero que se celebra desde las elecciones del pasado 21 de diciembre, en el que han llevado la voz cantante los partidos independentistas que han impuesto todas sus tesis, han matizado lo que han querido, han echado abajo todas las resoluciones presentadas por los partidos no independentistas y han conseguido lo que el presidente en el exilio Carles Puigdemont quería y había ordenado: un reconocimiento de su autoridad como presidente de la Generalitat en el exilio, apoyado por un fantasmal e inexistente Consejo de la Republica.

Despues de numerosas negociaciones de JxCatalunya, el grupo en el que se apoya el presidente huido, Esquerra Republicana de Cataluña y la CUP, la mayoría independentista del Parlament, a pesar de las protestas del resto de los partidos, han denunciado lo que llaman “destitución ilegal e ilegitima ” de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat por la aplicación del articulo 155 de la Constitución, han avalado el referéndum de autodeterminación del 1 de octubre, han reivindicado la senda republicana contenida en la pregunta de ese Referéndum. Decisiones todas que están estudiando ya los servicios jurídicos del Estado ante la posibilidad que estén fuera de la Ley y tenga que pronunciarse sobre las mismas el Triobunal, Conbstitucioinal.

A última hora y, ante la amenaza de la Fiscalía de que se estaba bordeando diferentes pronunciamientos del Tribunal Constitucional, se ha retirado la reificación de la Declaración Unilateral de Independencia (DUI), que exigía la CUP para votar en bloque con el independentismo. Precisamente en la DUI está el principal elemento de defensa de Oriol Junqueras y todos los posibles procesados por rebelión, y sedición, entre ellos el número dos de Puigdemont y posible candidato, Jordi Sanchez, al insistir todos que esa Declaración era una simple Declaración simbólica, sin contenido político ninguno algo que choca frontalmente con lo que ha venido defendiendo los anti sistemas de la CUP.