El Gobierno, desbordado por los pensionistas…

La oposición al Gobierno se ha trasladado del Parlamento a la calle, mientras los partidos, desbordados por la protestas en la calle, que recuerdan bastante a las movilizaciones del 15M (15M de 2011, en plena crisis económica) intentan aprovecharse del rédito político de un sector, el de los pensionistas, que han decidido tomar la calle, ante la pasividad del Gobierno y de la mayoría de los partidos que, por primera vez, han visto que un colectivo de cerca de nueve millones de ciudadanos (8.600.000), se ha dado cuenta de la fuerza que tiene y de lo que pueden mover.

Ese colectivo, que es el que ha servido de colchón social en la grave crisis económica de millones de familias hipotecadas y sin trabajo, crisis de la que hemos empezado a salir, se encuentra, en estos momentos, con sus pensiones prácticamente congeladas o con una subida ridícula de un 0,25%, frente a una subida del IPC en el 1,5%, con lo que su poder de compra acaba perdiendo 1,25 puntos, y una perdida que se consolida, aunque durante la mayora parte del año, los pensionistas no la hayan ido sufriendo; con una fondo de garantías de 67.O000 millones de euros que ha desaparecido, y con una subida de la luz, la bombona del butano y de la mayoría de los precios de artículos básicos, que tiene muy poco que ver con esa subida vergonzosa de sus pensiones.

Mas que subida, parece y, probablemente lo es, una provocación y, así lo han entendido los cientos de miles de pensionistas que han salido a la calle, que siguen saliendo (ayer en Bilbao como todos los lunes, hoy en Galicia) que preparan grandes movilizaciones para los próximos 1, 15 y 17 de marzo, y que han llegado hasta las mismas puertas del Congreso de los Diputados, dónde sus representantes se han visto desbordados y sorprendidos por la fuerza de las protestas. Una provocación para uno de los sectores más maltratados de la sociedad  española que ha venido cotizando durante decenas de años y que, ahora, el sistema, le dicen, puede hacer “crack”.

La mayoría de los que han ocupado las calles y se han enfrentado con la policía no pueden creer que la subida que reclaman (un coste de 1.500 millones de euros sea imposible para un Estado que acaba de gastarse en la salvación de un negocio privado como el de las nueve autopistas  de peaje, que han quebrado, nada más y nada menos que 2.000 millones de euros, o los miles de millones que supuso, en su momento, la amnistía fiscal del ministro Montoro para beneficio de miles de defraudadores. Quizás lo más sorprendente de esta protesta multitudinaria es que ha cogido a la mayoría de los partidos fuera de juego, pensando en que todo se resolverá en un nuevo Pacto de Toledo que no termina de ser convocado.

Solamente el PSOE el pasado 8 de enero se adelantaba a los acontecimientos presentando propuestas para garantizar la viabilidad del sistema público de pensiones, teniendo en cuenta que el gasto de España, es menor que el de otros países de nuestro entorno y que hay que ir a una nueva “cesta de impuestos” (entre ellos a la banca) que no repercutan en los trabajadores, ni en las clases medias. Hoy el PSOE ha registrado una proposición de Ley para revalorizar las pensiones al ritmo del IPC, en la que propone un aumento del 1,6% y se ha sumado a la petición de Unidos Podemos y Compromís de comparecencia urgente del presidente del Gobierno y de la ministra de Trabajo, para que expliquen el nuevo modelo de cálculo de las pensiones que puede suponer una reducción de la cuantía de las mismas de un 5% por década…