Dos meses después de las elecciones: el Parlamento belga contra Puigdemont 

A dos meses de la celebración de las elecciones catalanas, convocadas por el Presidente del Gobierno, en virtud del artículo 155 de la Constitución, en las que Ciudadanos y su candidata Inés Arrimadas, fueron los más votados y el bloque independentista (JX Catalunya, Esquerra Republicana de Catalunya y la Candidatura de Unidad Popular, CUP), volvieron a conseguir la mayoría decisoria, el bloqueo institucional sigue presidiendo la vida política y parlamentaria catalana, sin que haya sido posible la investidura de un nuevo Presidente.

El hasta ahora único candidato, Carles Puigdemont, no ha conseguido romper la barrera de la legalidad con su investidura a distancia, desde Bruselas, algo que ha sido paralizado por el presidente del Parlament, Roger Torrent, con petición de sucesivos informes a los letrados de la Cámara, el último de los cuales, debe estar listo el próximo Lunes. Torrent está actuando con la máxima prudencia para no ser procesado como le ocurrió a su antecesora Carmen Forcadell, que al final, ha terminado renunciando a la vida política activa.

En una partida interminable de ajedrez, el fugado expresidente de la Generalitat, está moviendo sus fichas de forma  que ha sido imposible, a lo largo de estos dos meses, llegar a un acuerdo dentro del independentismo, sobre el papel que desempeñará el Presidente exilado y su pretensión de seguir teniendo capacidad para nombrar consejeros y, sobre todo, para disolver el Parlamento y convocar elecciones. Algo que va mucho más allá de esa Presidencia simbólica con la que se iniciaron las negociaciones y en la que se incluía ese papel puramente enunciativo que el Gobierno estaba dispuesto a aceptar, revestido de un doble lenguaje, siempre que no tuviese efectos administrativos y económicos.

Pero, a lo largo de las interminables negociaciones, las peticiones y exigencias de Puigdemont han ido variando hasta el punto de exigir que los miembros de los partidos independentistas se trasladasen a Bruselas para votarle insinuando, además, que podían  hacerlo en el Parlamento federal belga. Parecía que cambiaba el colorido de la Asamblea de la República catalana, una organización nueva basada en la Asamblea de Electos, una organización, que realmente no existe por los verdaderos diputados. La Asamblea de Electos de Cataluña (AECAT) nació en octubre de 2016 como iniciativa promovida por la Asamblea de Municipios por la Independencia (AMI) y su presidenta, Neus Lloveras, con la intención de reunir en una sola institución a los más de 9.000 cargos electos repartidos por toda Cataluña, pero nunca se ha reunido. Una de las alternativas era que la investidura se celebrase en el Parlamento suizo con la ayuda de luz nacionalistas flamencos.

Sin embargo,  la realidad  es que el destituido líder catalán no es bienvenido en el Parlamento federal, según se desprende de la decisión tomada por los presidentes de los partidos políticos belgas. La N-VA, el partido derechista flamenco, que apoya a Puigdemont y que le está prestando todo tipo de ayuda, incluida la económica, ha tildado este rechazo de sus colegas de “alucinante”.

Según la versión que da la prensa belga, la N-VA remitió en su momento, una solicitud del Grupo de Amistad flamenco-catalán para organizar un coloquio sobre la “situación en Cataluña” invitando a un parlamentario catalán. Cuando se aclaró que el invitado iba a ser Carles Puigdemont, los partidos francófonos frenaron la iniciativa. Pusieron de manifiesto que el destituido presidente catalán es objeto de una orden de busca y captura en España e hicieron pública su preocupación de que todo, desemboque en un conflicto político y judicial en el Parlamento federal. Algunos también sacaron a relucir que Puigdemont está siendo perseguido por la Justicia española y temen que se organice, en silencio, una especie de investidura en Bruselas, tal y como ha venido contando la prensa española. Por su parte, la N-VA ha  denunciado que se deniegue la democracia e invoca la libertad de expresión que ha de prevalecer en el Parlamento.

El MR (partido de la mayoría gubernamental) también teme que Puigdemont utilice el recinto simbólico del Parlamento con fines políticos españoles. La N-VA califica de “alucinante” este rechazo al tratarse de una reunión informativa y no de una sesión oficial. “Resulta alucinante que el Parlamento como sede de la libertad de expresión” no autorice que se exprese un parlamentario que fue elegido democráticamente, ha venido diciendo, el diputado de la N-VA, Peter Luyckx. “Puigdemont es un parlamentario catalán que ha sido elegido de forma democrática. Resulta muy importante que los diputados organicen coloquios e inviten a oradores de distintos orígenes”. Anteriormente, el Parlamento regional Flamenco también descartó invitar a Puigdemont.