La segunda muerte de Carles Puigdemont i Casamajó

El PDeCat, el partido montado por el expresidente de la Generalitat Artur Mas, para tapar los escándalos de las mordidas del tres por ciento y de financiación ilegal de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), está a punto de romper con Carles Puigdemont, según ha insinuado su secretaria general, Marta Pascal, en unas inesperadas declaraciones al periódico catalán La Vanguardia. Pascal, peón de Artur Mas, ignorada y despreciada por Puigdemont, ha dicho hoy en público lo que ha venido diciendo en privado.

Más cercana a las posiciones de Esquerra y de Oriol Junqueras que de JuntsXCatalunya y de Puigdemont, ha expresado claramente que Cataluña necesita un Govern estable dentro de la legalidad vigente, para poder defender un programa de gobierno y hacer política, por lo que JxCat tiene que encontrar la fórmula más apropiada para corresponder al resultado de las urnas. La prioridad, pues, es que haya gobierno efectivo. “El país no se puede permitir 155 días de 155 – ha añadido-. No se podía permitir ni uno. Así pues, si la prioridad absoluta es tener Govern, no es fácil relegar todos los legítimos puntos de vista, pero el bien superior a preservar es el país y las instituciones”.

Una descalificación en toda regla que supone la segunda muerte de Carles Puigdemont i Casamajó que, en su locura, ha manejado incluso la posibilidad de que los Parlamentarios del bloque independentista (JX Catalunya, PDeCat, Esquerra Republicana de Catalunya y la CUP) se trasladen a Bruselas para investirle Presidente (ver republica.com “Puigdemont, el último ridículo: Que el Parlamento  se traslade a Bruselas“). La primera muerte se producía el pasado 31 de Enero cuando “El programa de Ana Rosa” de Tele 5, desvelaba una serie de mensajes de móvil entre Puigdemont y el consejero Toni Comin, exilado también en Bruselas (ver republica.com “El escándalo de los Mensajes: Puigdemont da todo por perdido“).

El expresidente Carles Puigdemont ese día de finales de Enero, salía del delirio con el que se venía  manifestando durante los dos meses de permanencia fugado en Bruselas (ver republica.com “Puigdemont entra en la peligrosa fase del delirio“) y  decidía tirar la toalla reconociendo, en mensajes de WhatsApp cifrados, a su compañero de fuga Toni Comin que, en la batalla contra el independentismo había ganado la Moncloa, que le habían traicionado, que se estaba viviendo los últimos días de la “Cataluña Republicana” y, que estaban al borde de hacer un “ridículo histórico”. Sin embargo, y es una cosa que el expresidente catalán no puede evitar, él y su entorno más íntimo, han seguido  haciendo el ridículo, para regocijo de los autores de las viñetas de la prensa internacional.

Tras la práctica ruptura del PDeCat con Puigdemont, al expresidente, a menos que intente una nueva pirueta, le quedan pocas salidas. La única es que, de paso a otro candidato. Quemada Elsa Artadi (que por cierto sigue empeñada en que la legalidad está en Puigdemont y que se puede cambiar la ley para poder investido), quedan solo dos candidatos: Jordi Sánchez, número dos de la candidatura  JXCatalunya y presidente de la ANC (Asamblea Nacional de Cataluña) y Jordi Turull, consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno de la Generalitat.

El problema que tienen los dos es que están incursos en procesos judiciales. Sánchez permanece en la prisión de Soto del Real investigado por delitos de rebelión y sedición, y Turull se encuentra investigado por la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por presuntos delitos de prevaricación, desobediencia al Tribunal Constitucional y malversación de caudales públicos, tras firmar el Decreto autonómico para convocar un referéndum de autodeterminación ilegal para el 1 de Octubre de 2017, junto con los demás miembros del Gobierno autonómico.

De todas formas para conseguir que Puigdemont, aún muerto, dé su brazo a torcer, todavía queda por lo menos dos semanas y esperar a principios de Marzo.