Puigdemont, Harry Potter, y miedos y escalofríos en la Moncloa

Todo el interés político del Gobierno y de la oposición, siguen puestos en la investidura, la semana que viene, de Carles Puigdemont  como nuevo Presidente de la Generalitat, propuesto por el Presidente del Parlament Gerard Torrent y, de su eventual vuelta a Cataluña, según viene insinuando el Fugitivo desde el pasado Lunes en Copenhague cuando el juez del Supremo Llaneras se negó a emitir una nueva orden para su detención como le pedía la Fiscalía General del Estado.

La preocupación y el nerviosismo del Gobierno es tal que, este Jueves se ha visto obligada a comparecer ante la prensa, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría que es la que, por delegación del Presidente del Gobierno y, en aplicación del artículo 155 de la Constitución, está ejerciendo la Presidencia de la Generalitat. La Vicepresidenta ha querido dejar claro que Puigdemont no será investido y, para ello, ha anunciado que se suspenderá, en aplicación del artículo 161 de la Constitución, la sesión en la que se pretenda esa investidura de alguien sobre el que pesa una orden de detención y que está investigado por graves delitos, entre ellos el de rebelión y sedición.

De esta forma, el Gobierno ha iniciado los trámites para impugnar la designación de Carles Puigdemont como candidato a presidir la Generalitat, con lo que la Vicepresidenta, prohíbe de hecho, al presidente del Parlament,  proponer a Puigdemont, y le insta a proponer otro candidato: “Si él propone un candidato que pueda llevar a cabo la investidura, ningún problema…”. El Gobierno invocará ante el Tribunal Constitucional el apartado 2 del artículo de la Constitución que establece que el Gobierno podrá impugnar ante el Tribunal Constitucional las disposiciones y resoluciones adoptadas por los órganos de las Comunidades Autónomas, y que esa impugnación producirá la suspensión de la disposición o resolución recurrida. El Tribunal, en su caso, deberá ratificarla o levantarla en un plazo no superior a cinco meses.

El clima que rodea hoy al Gobierno y, sobre todo a su Presidente y Vicepresidenta es de nervios, y de miedo a perder el control de la situación ante el comportamiento inesperado de Puigdemont y de muchos de sus seguidores. La  realidad es que, como sostiene el periódico italiano La Repubblica en una crónica con un tono claramente irónico (“Puigdemont reaparecerá como Harry Potter y Rajoy cierra las fronteras”) ha sido Juan Ignacio Zoido, el ministro de Interior, quien ha hecho público el escalofrío de miedo que atraviesa, en estos momentos, la Moncloa. Zoido ha confirmado, con todo tipo de datos y detalles, que se han reforzado con gran intensidad  todas las medidas de seguridad en las fronteras españolas para evitar que Puigdemont pueda entrar en España ” en un avión, en un barco o en el maletero de un coche”. Se sabe, incluso, que están vigilando los colectores ante la posibilidad que, a través de ellos, pueda acceder el Fugitivo, al Parlament, que es inviolable y que donde una intervención policial supondría un factor más de escándalo internacional.

En las últimas horas, el expresidente catalán parece haberse convencido de que el camino a recorrer ya no es el del nombramiento en su ausencia y en las últimas declaraciones ha insistido, especialmente, en su sorprendente viaje a Dinamarca y el anuncio frustrado de detención por una euroorden que nunca llegó, a pesar de ser anunciada por el Gobierno. Y también el Miércoles, tras entrevistarse en Bruselas con el presidente del Parlament Gerard Torrent, cuando aseguró que trabaja para estar presente en la sesión de investidura, recordándole a Zoido que “no es necesario reforzar la vigilancia en las fronteras”. Pero el escalofrío de miedo en la Moncloa, insiste el periódico italiano perdura. “Es más, en Twitter los partidarios de Puigdemont se han crecido: “Los hemos engañado con las urnas del Referéndum, los engañaremos de nuevo”.

La verdad es que la ironía y la broma inspiran muchos de los comentarios de la prensa internacional y las reacciones de un Fugitivo, que tiene a todo un Gobierno en estado de alerta para que no les engañe como lo hizo a  finales de octubre de 2017, poco después de la declaración de independencia del Parlamento regional catalán, cuando huyó de forma rocambolesca de Cataluña a Marsella, en la zona de los pies del asiento trasero de un coche particular. Desde allí voló en secreto a Bruselas. En noviembre se emitió una orden de arresto contra él que aún sigue vigente en España, donde se enfrenta a una pena de hasta 30 años de prisión por rebelión, malversación de fondos públicos y desobediencia.

Hoy el Frankfurter Allgemaine  Zeitung, en un comentario titulado “¿Un catalán en el maletero?” dice que el ministro de Interior Juan Ignacio Zoido, parece estar menos relajado y comenta una entrevista con la cadena de televisión Antena 3, en la que dice, no habló sobre la amenaza constante del terrorismo en España, sino sobre este catalán con ganas de viajar. Se declaró “preocupado” de que Puigdemont pueda intentar cruzar la frontera española sin ser detectado y aparezca por sorpresa en Barcelona para ser reelegido en su cargo por la mayoría separatista. Las fuerzas de seguridad españolas garantizarán, sin embargo, que no pueda entrar en el país, “ni siquiera en el maletero de un coche” anunció Zoido. No obstante, no se puede descartar que pueda probarlo subrepticiamente, por helicóptero, ultraligero o barco. Por lo tanto, el Gobierno está trabajando de manera “muy intensa, mañana, tarde y noche”, para que esto no se produzca. Pero con alguien “con esa conducta nunca se sabe qué es lo que puede hacer”, admitió el ministro.