Puigdemont entra en la  peligrosa fase del delirio

Carles Puigdemont, prófugo de la Justicia, será propuesto a la investidura como nuevo presidente de la Generalitat de Cataluña, según ha anunciado oficialmente el presidente del Parlament catalán Roger Torrent. El recién elegido Presidente, ha ignorado el dictamen de los letrados de la Cámara que habían decidido que para ser investido se necesita la presencia física del candidato en el hemiciclo, algo a lo que hasta ahora se ha venido negando, si no tenía garantías de que no sería detenido, algo que ha repetido hoy en Copenhague. En lo que es una falta absoluta de respeto a sus compañeros (entre ellos, su exvicepresidente, Oriol Junqueras) el señor Puigdemont ha venido manifestando que entre el exilio y la prisión prefiere el exilio.

Después de retirar esta mañana la petición del voto delegado (algo que han hecho los diputados que le acompañan en Bruselas) el señor Puigdemont se entrevistará en las próximas horas con Torrent que se trasladará a Bruselas, oficialmente para tratar de qué forma quiere ser investido, cuando no hay que preguntar nada, sino simplemente recordarle que tiene que comparecer corriendo el riesgo de ser detenido por orden del magistrado del Supremo  Llarena, que investiga un caso de rebelión, sedición, malversación de caudales públicos y desobediencia en el que está implicado el expresidente y, hasta 28 personas más. Y ante eso debe pensar mejor el exilio que la cárcel, aunque viene insistiendo en que, en cualquier momento, se presenta en el Parlamento, algo que anunció para el día del cierre de la campaña y también el día de las votaciones de las elecciones autonómicas el 21 de Diciembre.

En su actual delirio (fase en la que se encuentra de sus trastornos por los que viene pasando desde hace ya tres meses, metido en una burbuja en la que contempla solo su realidad personal y virtual) ha asegurado hoy en Copenhague antes de regresar a Bruselas que permitirle volver a Cataluña será el “primer paso para la normalización de la situación en Cataluña y, también la “restauración democrática en España”. A lo largo de su rueda de prensa utilizó varias veces el término “delirante” refiriéndose al auto del juez Llarena que no emitió la eurororden que le remitió la Fiscalía General del Estado porque sería hacerle el juego y detenerlo, que era lo que él quería.

Por ciento, que la falta de entendimiento entre la Fiscalía y el juez de la Sala Segunda del Supremo Llarena y, también la falta de comunicación previa, así como el anuncio sorprendente de que se iba a detener a Puigdemont en Dinamarca, alertando a todo el mundo de algo que no se debía comunicar, y que al final no se llevo a cabo, ha producido una reacción mundial en los medios que se ha quedado en nada, pero que ha sido una muestra más de una política de comunicación de verdadero desastre. El lunes los periódicos de medio mundo daban la noticia de la posible detención de Puigdemont, de que la policía estaba alertada y de que podía ser detenido en el mismo aeropuerto. Desde el New York Times (España intentará arrestar al político catalán cuando éste visite Dinamarca)  al Washington Post  (El expresidente catalán que se arriesga a ser arrestado, viaja a Dinamarca), pasando por The  Guardian (Puigdemont: Nuevo intento de arrestar al expresidente catalán), al Daily Express (España dice a Dinamarca que arreste a Puigdemont), Berliner Zeitung (España quiere ordenar la detención de Puigdemont en Dinamarca) y docena de periódicos que ponían al expresidente como un héroe que se había atrevido a dar un paso heroico, aun a costa de la oposición de su abogado.

Todo esto, influye en el delirio en el que se encuentra el expresidente catalán, entendiendo por delirio como una alteración se basa en la alteración de la realidad. Algunos de los elementos que caracterizan al delirio son el hecho de que la persona se sienta completa y absolutamente segura, de que lo que percibe es real, a pesar de que no sea así. También el delirio supone que esa idea sobre la realidad alterada no cambia para la persona a pesar de que se le muestren pruebas de que es irreal.  Finalmente, otro elemento importante de los delirios es que las percepciones que se presentan de la realidad suelen ser absurdas y basadas en la fantasía o en lo imposible. Estaríamos en una fase relacionada con esa otra situación a la que se refería recientemente este cronista (ver Republica.com “Puigdemont dice que no sufre “trastornos ideológicos”… son de otro tipo).

Tal como está la situación, no se entiende esa pérdida de lo que es la realidad, ya que mientras pide “garantías” para una vuelta a Cataluña para la investidura, manifiesta a uno de dos diputados presentes en el encuentro de Dinamarca que en la conversación con el Presidente cesado, se habló de un segundo Referéndum en Cataluña. Algo que ha rechazado hasta la CUP que lo único que quiere saber es si el próximo Govern  trabajará para impulsar la Republica catalana o, seguirá en clave autonómica…  Como se ve los delirios van por barrios…