Parlamento catalán: Volver a empezar…

Entre gritos de «libertad» para los «presos políticos», muestras de solidaridad con los exiliados en Bruselas, entre los que se encuentra Puigdemont que sigue presentándose como presidente de la Republica catalana en el exilio, y emoción contenida en el canto de Els Segadors, ha terminado la primera sesión parlamentaria, tras las elecciones del 21 de diciembre, en la que se ha elegido al presidente del Parlament catalán, al diputado de Esquerra Rogert Torrent y a la totalidad de la Mesa.

Torrent que hará lo que le diga la secretaria general de Esquerra, Marta Rovira, fue elegido con los votos de JXC, Esquerra y la CUP. El diputado de Ciudadanos José María Espejo-Saavedra ocupará la vicepresidencia segunda de la Mesa, junto con Josep Costa, de Junts per Catalunya. Como secretarios de la Mesa estarán Eusebi Campdepadrós de Junts per Catalunya, Joan García de Ciudadanos, el socialista David Pérez y Alba Vergés, de ERC, la única mujer de la dirección de la Mesa del Parlament.

El nuevo presidente del Parlament del que esperaba un discurso combativo ha hecho un discurso moderado y de entendimiento. El del combate ha sido el discurso que ha pronunciado el presidente de la Mesa de Edad, Ernest Maragall atacando al Gobierno de Rajoy como representante español que «no parece ni quiere saber nada de reconciliación » sino que se limita a poseer el poder y a negarse a cederlo. «El Estado español no sabe ganar, sabe derrotar; no sabe compartir, sabe imponer humillar y castigar». Nada que ver con el discurso del nuevo presidente del Parlament.

El discurso de Roger Torrent, ha sido de reconciliación y de entendimiento, posición en la que estaría Esquerra y Oriol. «A los que no me han votado les digo que intentaré ganarme la confianza durante mi mandato». Pese a su pasado como radical ( «todo el mundo sabe lo que pienso», ha dicho ) aseguró que quiere «contribuir a coser algo que se desgarró sin remedio en los hechos del pasado mes de octubre » con el referéndum.

Elegida la Mesa y la Presidencia del nuevo Parlament, y constituida la Cámara, ahora se abre un plazo de diez días hábiles para proponer a un presidente de la Generalitat, en un Pleno que se tendrá que reunirse como muy tarde el 31 de enero. El candidato tiene que presentar su programa de gobierno que será debatido y contrastado con la intervención de los representantes de los distintos grupos parlamentarios. A partir de ese momento, es cuando se puede producir el conflicto institucional si es propuesto, como parece estar pactado por el momento aunque en Esquerra lo niegan, Carles Puigdemont, exiliado en Bruselas y que tiene la intención de intervenir telemáticamente, por Skype, algo que no se ajusta a lo que han decidido los letrados del Parlament, en el sentido de que el candidato a presidente tiene que estar presente durante su investidura y debe participar de una forma «directa y personal».

Puigdemont que, por el momento no parece que tiene intención de abandonar su exilio en Bruselas, a pesar de los sucesivos anuncios que ha hecho, de que va a volver, mantiene la tesis de que tiene que ser investido el mismo Gobierno que fue destituido por el Gobierno central en aplicación del artículo 155. Esquerra Republicana de Cataluña se ha venido oponiendo a esa investidura telemática y como solución propuso, en su momento, dejar la última decisión, en manos de los letrados de la Cámara.

Este martes el presidente del Gobierno adelantó a los periodistas que bajo ningún concepto el señor Puigdemont sería investido por plasma y que si se aceptaba el voto por delegación de los fugados en Bélgica, acudiría al Tribunal Constitucional. A la vista de este pronunciamiento, los cinco Residentes en Bruselas, han renunciado a pedir la delegación de voto. De lo otro, por el momento solo hay ruido, mucho ruido y espectáculo (ver republica.com Empieza la cuenta atrás el espectáculo en el Parlament Catalán) con gran éxito de crítica y público. Un público que se ha traído sus sillas de casa para ver por plasma y desde el entorno del Parlament, la sesión de este miércoles.

Ante la posibilidad de que se frustre la elección y haya que ir a unas nuevas elecciones (hay un plazo para la elección que termina el 31 de marzo) estos días ha surgido la tesis de que a última hora, y, en el último momento, Puigdemont renuncie a presentar su candidatura e intente que ocupe la Presidencia de la Generalitat alguien de toda su confianza que puede ser Eduard Pujol, un independentista radical que no tiene ningún proceso judicial, o, la responsable de la campaña del expresidente, Elsa Artadi, responsable de la Coordinación interdepartamental de la Generalitat, puesto en el que ha permanecido a pesar del artículo 155 de la Constitución y que tampoco está incursa en ninguna causa.