Puigdemont dice que no sufre “trastornos ideológicos”… Son de otro tipo

A menos  de setenta y dos horas de la constitución de la Mesa del Parlamento catalán que tiene que poner en marcha la investidura de un nuevo Presidente de la Generalitat, la confusión es total dentro del independentismo. Es más, esa confusión ha dado paso a un enfrentamiento de todos contra todos, hasta el punto que están pensando en la posibilidad de recurrir a Catalunya en Común-Podemos ante la eventualidad de perder la mayoría absoluta.

Con tres parlamentarios en prisión y cinco exiliados en Bruselas, que todavía no han dejado sus actas porque están negociando dejar correr la lista a cambio, entre otras cosas, de que se aclare si sus respectivos partidos van a pagar su estancia en Bruselas o van a ser recompensados de alguna forma, el problema se centra en los exiliados que tienen que recorrer un complicado camino burocrático (que  ya debían haber recorrido) para abandonar el escaño, ya que no pueden hacerlo personalmente en la embajada española porque serian detenidos o en un complicado tramite ante notarios belgas. Ellos no darán el paso hasta que no tengan las garantías económicas y personales que han pedido.

Dado que el sábado el juez Llarena permitió el voto por delegación para los que, en estos momentos, están en prisión (Oriol Junqueras y Joaquin Forn en Estremera y Jordi Sánchez, número dos de la candidatura de Puigdemont en Soto del Real) la mayoría indepedentista estaría ahora en el aire con 65 votos independentistas, tres menos de los 68 necesarios. Pero tampoco hay garantías de que algunos de los integrantes pertenecientes al PDeCat, de la lista de Puigdemont, aun controlando el expresidente el grupo parlamentario, permanezcan fieles al candidato telemático que prácticamente ha roto con el partido a cuya presidencia renunció este fin de semana Artur Mas, a la espera de que este lunes se haga pública la sentencia del caso Palau en el que el partido sale, de nuevo, seriamente tocado por corrupción y las mordidas del tres o cuatro por ciento.

En la pelea entre Puigdemont y el PDeCat (Artur Mas y Marta Pascal) también hay un componente de tipo económico ya que el expresidente quiere replantear el acuerdo con el que llegó con la cúpula del partido de que él formaría la lista electoral del 21 de diciembre sin ninguna interferencia del partido pero que el dinero y todos los temas de financiación eran de exclusiva responsabilidad del partido. Pero la estancia de Puigdemont y de los cinco huidos, así como todo lo que lleva consigo permanecer en Bruselas, lo tiene que pagar alguien y los del PDeCat, cada vez se sienten mas alejados del candidato que se presenta como Presidente de la República catalana en el exilio y que ha abierto ya la correspondiente web en Internet.

El choque entre Puigdemont y el PDeCat es total. Artur Mas con una cierta generosidad, lo atribuye a un problema de “hiperideologia” (confundir la realidad con la ideología”), algo de lo que se defiende Puigdemont, insistiendo en que él no sufre “ningún trastorno ideológico”. Y es verdad, su  trastorno cuando el sábado pedía que se saltasen la legalidad para votarle y devolverle el poder, era otro tipo de trastorno, que no quiere admitir y que su entorno no le ayuda a resolver. Y además, estando en Bruselas donde se encuentran grandes psiquiatras que han aportado mucho a la terapia de los “trastornos”.

Este cronista ignora si durante estos meses que Puigdemont lleva en Bélgica, le ha dado tiempo en saber que, por ejemplo, es el único país del mundo dónde a 75 kilómetros de Bruselas existe un pueblecito que se llama Geel, dónde muchos de sus 35.000 habitantes, se encargan de cuidar y tratar cualquier tipo de trastorno. Desde el siglo XII, Geel, en el camino hacia Roma, se ha  convertido en un lugar de peregrinación para las personas con todo tipo de trastornos mentales.