Las inocentadas de Puigdemont y de los otros independentistas…

Hoy se celebra el Día de los Inocentes en los que antes (todavía hay algunos, aunque ahora, ya no están para bromas ) los periódicos acostumbraban a gastarles bromas a sus lectores, inocentadas, algunas de ellas disparatadas, pero que, muchos, creían a pie juntillas. En algunos lugares de España y en países de América Latina el 28 de diciembre, se suele celebrar con disfraces, desfiles paganos o religiosos, “procesiones de locos” y todo tipo de fiestas que parecen de Carnaval y que nada tiene que ver con esa pasaje de la Biblia en la que Herodes manda matar a todos los niños menores de dos años, nacidos en Belén para deshacerse de Jesús de Nazaret.

En Cataluña, en Tremp, capital del Pallars Jussà, provincia de Lérida, se celebra este día colgando una llufa (muñeco de papel) gigante del campanario de la Iglesia más importante de la población. Después de un pasacalle, la gente le canta para que baje y así quemarlo. Pero, ahora, aparte de las costumbres locales, parecen haber adoptado esa costumbre de gastar bromas que va más allá de colgar en la espalda de alguien del monigote de papel, para volver a esa broma que antes hacían los periódicos con noticias disparatadas y que, ahora, debido a la crisis del modelo de papel…. no están para nada.

Ahora, eso sí, esa costumbre periodística, la han adoptado los políticos, pero revistiéndola de seriedad, y sin el menor ánimo de convertirlas en inocentadas, sino, por el contrario, casi en verdad revelada. Una verdad que normalmente suelen presentarlas algunos, especialmente quienes, desde hace años, en vez de colgar una llufa (muñeco de papel) para luego quemarlo, vienen defendiendo el juego de la independencia de Cataluña y su escisión de España, con la mayor normalidad y seriedad, aunque muchos, especialmente para Tabarnia (Ver republica.com Cataluña: un fenómeno antiindependentista llamado Tabarnia) piensen que todo es una broma, una broma peligrosa.

Entre esas inocentadas de este 28 de diciembre destaca la primera del día que ha sido la declaración de un portavoz de la CUP (Candidatura de Unidad Popular), Vidal Aragonés, diciendo que solamente creen en la justicia de la Republica catalana, esa Republica que continúa siendo una ficción, aunque el ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, siga gastándole una inocentada a los belgas, y a muchos europeos, presentándose como presidente de esa Republica en el exilio.

Mientras dos concejales del Ayuntamiento de Reus, citados por la Justicia, intentaban darle una inocentada a la jueza, que después de citarles a prestar declaración en dos ocasiones, ordenó su detención, insistiendo en que no declaraban porque no aceptaban la Justicia española, decenas de manifestantes celebraban en la puerta del Juzgado, la Festividad de los Santos Inocentes, con peticiones, gritos y proclamas de una gran ingenuidad, sobre una Justicia que dicen que no están dispuestos a aceptar, porque es una Justicia politizada y nada independiente.

Pero es que además está ese intento de que la nueva Mesa del Parlament catalán la presida el candidato de uno de los partidos que peores resultados consiguió el pasado 21 de Diciembre, Xavier Domènech, de En Comú Podem, en clara competencia con Ciudadanos, que ha sido el partido más votado, hasta el punto de convertirse en la verdadera oposición de un Parlamento que caerá de nueva en manos del independentismo con la posible repetición en la Presidencia de Carmen Forcadell apoyada por Puigdemont, a cambio de que Esquerra le apoye a él como presidente de la Generalitat.

Pero la verdadera inocentada es lo que pretende el Fugitivo Puigdemont que primero prometió que cerraría la campaña electoral, después que iría a votar a su colegio electoral y más tarde que estaba dispuesto a presentarse en Cataluña para ser investido presidente. Ahora quiere que le anulen la orden de detención que pesa sobre él, tras su huida de la Justicia, mientras algunos de sus compañeros, entre ellos, su vicepresidente Oriol Junqueras, su consejero der Interior y los presidentes de la Asamblea Nacional de Cataluña y el de Ómnium Cultural están encarcelados.

La inocentada consiste en que ha pedido intervenir en la investidura telemáticamente por Skype, violando todas las reglas del Parlamento catalán que exige la presencia física del candidato. Algo que igualmente rechazan círculos jurídicos que conocen muy bien el funcionamiento de la Cámara ya que esa opción telemática en la que está empeñado Puigdemont y los suyos, no está recogida en el reglamento del Parlament, por lo que habría que modificarlo, cosa que, por el momento, es imposible y que dependería de que la Mesa diera vía libre a una nueva modificación del reglamento de la Cámara. Una modificación que, como la realizada al final de la anterior legislatura, debería hacerse por la “vía exprés” para que estuviera lista para la investidura, a principios de febrero.