Elecciones 21-D: El Rey pide no volver al enfrentamiento

El jefe del Estado ha hecho una llamada al entendimiento, entre todos  los catalanes en la nueva etapa que se abrió el pasado Jueves  con unas elecciones en las que, de nuevo , ha salido como posible fuerza gobernante a los partidos independentistas iniciando  un camino que “no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión, que -como sabemos ya- solo generan discordia, incertidumbre, desánimo y empobrecimiento moral, cívico y , por supuesto, económico de toda una sociedad”.

En un discurso en el que conscientemente ha querido pasar de puntillas sobre el contencioso catalán e ignorando las llamadas a la “Rectificación ” que hace solo unas horas le pedía el ex Presidente Puigdemont  desde su exilio de Bruselas (“la Republica  catalana ha vencido a la Menarquia del 155″, fue la primera lectura que hizo de lis resultados electorales, ha insistido en que el camino que se inicia ahora debe conducir a que la convivencia en el seno de la sociedad catalana”.

Una convivencia que “recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo; de manera que las ideas no distancien ni separen a las familias y a los amigos. Un camino que debe conducir también a que renazca la confianza, el prestigio y la mejor imagen de Cataluña; y a que se afirmen los valores que la han caracterizado siempre en su propia personalidad y le han dado los mejores momentos de su historia: su capacidad de liderazgo y de esfuerzo, su espíritu creativo y vocación de apertura, su voluntad de compromiso, y su sentido de la responsabilidad”.

Igual que el año pasado que en su mensaje advirtió, refiriéndose a Cataluña , que “vulnerar, las normas que garantizan nuestra democracia y libertad solo lleva a tensiones y enfrentamientos estériles que no resuelven nada y, al empobrecimiento moral y material de la sociedad”, este año ha vuelto a incidir en esta idea, preocupado porque el camino político que se inicia en Cataluña “no lleve de nuevo al enfrentamiento”.

Como contraste el grueso del Mensaje  Real ha estado dedicado a esos cuarenta años que cumple la Constitución y la transición española. El Rey  ha hecho balance de estos no últimos 40 años de democracia y calificó esta etapa como «la historia de un gran triunfo de todos los españoles», aunque han reconocido que “no todo han sido aciertos”  y pidió el “compromiso de toda la sociedad”  para “corregir” muchas situaciones complejas.

Este es el primer  discurso político que pronuncia el Rey desde su mensaje del pasado mes de Octubre, cuando en plena huelga general política en Cataluña, cuarenta y ocho horas después de la celebración del referéndum ilegal de independencia del 1 de Octubre en una intervención imprevista, recordó al país que su compromiso como Rey era con la Constitución y con la democracia, subrayando su entrega al “entendimiento” y a “la concordia entre españoles. “Mi compromiso como Rey es con la unidad y la permanencia de España”.

Ese compromiso se producía, además, ante lo que el Jefe del Estado  calificaba  como una situación de extrema gravedad provocada por la deslealtad de la Generalitat que representa al Estado en Cataluña. “Por todo ello y ante esta situación, que requiere el firme compromiso con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las Instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía”.

El Jefe del Estado hacía  un recorrido por los graves hechos que se habían  producido en Cataluña hasta ese plan de declaración de independencia destacando que “determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno”. Para  el Jefe del Estado se habían vulnerado, de manera sistemática,  las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado,  quebrantando los principios democráticos de todo Estado de derecho y  socavando  la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando “desgraciadamente”  a dividirla.

Criticado por los que de forma equivocada pensaban que el Rey podía decir otra cosa y quienes  creían que iba a anunciar  una imposible labor de mediación en un ambiente que parecía un cambio de Régimen, el discurso del Rey de esa  noche, ( el Rey reina , pero no gobierna)  fue, sin duda, el discurso más difícil de su Reinado, premonitorio de lo que fue una respuesta a lo que , días más tarde terminaría con la Declaración Unilateral de Independencia en un auténtico Golpe de Estado . Y en una situación límite, con una Cataluña en llamas, con centenares de miles de ciudadanos en las calles reclamando la independencia, pidiendo la salida de la Guardia civil y la Policía Nacional (muchos de ellos cercados en sus hoteles por manifestantes que les conminaban  a salir ya, mientras les insultaban) y con una huelga general convocada por la CUP, la Asamblea Nacional de Cataluña, Ómnium Cultural y, al final, por la propia Generalitat.