21D: Los independentistas quieren deslegitimar las elecciones

Terminada la jornada de reflexión esta noche de jueves, toda la maquinaria electoral se ha puesto ya en marcha, para las elecciones de este viernes, unas elecciones históricas que, sin duda son las más importantes desde las primeras que se celebraron en Cataluña en1980, en las que ganó Jordi Pujol, al frente de Convergencia i Unió, inaugurando un ciclo político que duró veintitrés años, hasta la llegada del socialista Pascual Maragall. Este jueves, Jordi Pujol, al que todavía, muchos catalanes, a pesar de haberse convertido en uno de los mayores protagonistas de la corrupción del nacionalismo catalán, siguen considerándole “Padre de la Patria catalana” pasará desapercibido y casi escondido, cuando vote en el Casal d´avis de Can Castello, cercano a la Vía Augusta.

Su partido ya no existe. Tuvo que ser substituido por uno nuevo, el PDeCat, precisamente por la corrupción y, al final, ni siquiera aparece ahora como una opción política a votar. La opción política la ostenta, personalmente, el ex presidente de la Generalitat cesado por el Gobierno central, Carles Puigdemont, cuyo único programa político es volver a ocupar el puesto que ocupaba, junto con los miembros de su anterior Govern desplazados de sus cargos, por la aplicación del artículo 155 de la Constitución, e investigados todos por supuestos delitos de Rebelión, sedición y malversación de fondos públicos.

Ya todo está preparado para que puedan votar, desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la tarde, cinco millones y medio de ciudadanos en 2.700 colegios electorales, que viven en Cataluña y que aparecen en el censo, movilizados casi veinte mil policías y guardias civiles, blindados numerosos edificios oficiales, entre ellos, la Delegación del Gobierno en Barcelona y tomadas todo tipo de precauciones, para evitar ataques cibernéticos sobre los resultados provisionales que vayan conociéndose (los definitivos son imposible que puedan ser alterados, según fuentes del Centro Cristológico Nacional adscrito al Centro Nacional de Inteligencia) de un Referéndum convocado por el Gobierno central, con la Autonomía intervenida y que se harán públicos por la Junta Electoral, a principios de la semana que viene.

Las sucesivas advertencias del CNI sobre los distintos ciberataques que se han producido en vísperas del referéndum ilegal del pasado 1 de octubre y el millar de heridos que nunca existió, (ver republica.com El Gobierno teme ciberataques el día de las elecciones catalanas) y un plan elaborado por el Centro Cristológico Nacional, garantizarán, según adelantó recientemente en una comisión secreta del Congreso de los Diputados, la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, de quien depende el CNI, que todo está preparado para evitar esos ciberataques, cuyo objetivo sería montar una campaña para descalificar los resultados y hablar de “pucherazo “.

El Ministro del Interior Juan Ignacio Zoido que no ha querido dar más detalles de esta operación, ha recordado que los ciberataques se han incrementado “últimamente” y que, por eso, el Gobierno cuenta con “dispositivos especiales” en el caso de que alguien quiera finalmente “atacar cualquier sistema y alterar el normal funcionamiento” de las votaciones. En esa misma operación de descalcificar los resultados están también los partidos independentistas, según ha trascendido de las instrucciones que han dado a sus apoderados que tienen orden de discutir e invalidar cualquier voto que aparentemente tenga algún tipo de anormalidad y ser generoso con los que vengan de su bando político. Según los expertos, aparte de la participaron, son decisivos 140.000 votos y dependen, sobre todo, como estén repartidos, por el sistema electoral que rige en Cataluña que prima a las provincias menos pobladas que son precisamente las mas identificadas con el independentismo, especialmente Gerona y Lérida. Con lo que a los no independentista les cuesta más un escaño que a los soberanistas y pueden ganar en votos pero no escaños.

Por ejemplo en las últimas autonómicas de 2015, en el conjunto de Cataluña, cada escaño le costó a JxSÍ 26.269 votos, por debajo de los 29.454 que tuvo que obtener Ciudadanos o los 32.705 del PSC. La CUP fue la formaciónó más castigada: 33.779 votos. Lo que dicen los datos reales, y no las encuestas, es que la coalición ERC y la antigua Convèrgencia lograron en 2012 -ambos partidos no acudieron unidos- 1.614.383 votos, ligeramente por debajo de los 1.628.714 que obtuvieron en 2015. Ahora bien, la diferencia estriba en que la participación fue sensiblemente superior. En las últimas autonómicas, acudieron a votar 461.886 catalanes más que en las elecciones anteriores, y, sin embargo, la coalición de Junts pel SÍ perdió algo más de 14.000 votos.

Por lo tanto, en estos momentos los tres elementos claves de la cita electoral son: el índice de participación, lo que voten ese veinte por ciento de indecisos que reflejan todos los sondeos y, una Ley electoral que en el caso catalán beneficia.de entrada, a los independentistas… Es decir que todo depende de un hilo… Pero quizás lo más grave sea los intentos de los independentistas de deslegitimar las elecciones como sea queriendo demostrar manipulación de votos.