Una jornada de reflexión en la que todo está reflexionado

Esta noche-madrugada, después de una campaña electoral esquizofrénica, tensa y dura, en la que dos de los candidatos han tenido que intervenir desde las prisiones de Soto del Real y Estremeras, y un tercero, por plasma, desde Bruselas, adonde se fugó dejando a parte de su Gobierno en la cárcel, se ha iniciado la llamada jornada de reflexión, aunque el tan traído y llevado “Proces”, ha hecho que todo está más que reflexionado. Tan reflexionado que la CUP ha anunciado que, en contra de la Ley Electoral, realizará actos políticos en los llamados “países catalanes” reivindicando el derecho de autodeterminación. Se cree que algo menos de un veinte por ciento del electorado es el que, según los expertos, estaría todavía indeciso sobre el destino de su voto.

De esta forma, son estos indecisos y el número de participantes en las elecciones del Jueves (se habla de más de un ochenta por ciento, algo que no parece muy acertado porque en los países en los que el voto es obligatorio la participación suele rondar esa cifra) los que al final decidirán el resultado de unas elecciones históricas, de las que están pendientes no sólo los catalanes y el resto de los españoles, sino Europa, preocupada del efecto contagio que se puede producir en numerosas Naciones sin Estado, las fuerzas económicas y empresariales, y los grandes consorcios económicos, inversores y agencias de calificación. Un triunfo del independentismo (algo que no han detectado las encuestas) supondría el fortalecimiento de un “Catalexit” de mucha más gravedad que el Brexit  y una agudización de la crisis económica.

En un estudio hecho público por la Agencia Bloomberg con un título tan sugestivo que llama inmediatamente la atención del lector (“Los Cisnes negros europeos del año que viene no son malas noticia para la Bolsa”) pone el acento en el momento óptimo en el que estamos, debido al crecimiento y la debilidad del euro, pero pone el punto de  preocupación en Cataluña y en las elecciones del día 21, “el próximo acontecimiento Político importante que va a suceder y confía en que todo termine bien“. La firma Legal and General Investment Management asegura ser bastante optimista con lo que pueda pasar en esa Autonomía porque “no le interesa a nadie” ver a Cataluña en quiebra, especialmente porque el estado español posee bonos catalanes”.

Probablemente ese optimismo no se corresponde con los resultados de la mayoría de los sondeos que indican que los votos de los catalanes dividirán el Parlament, casi por la mitad entre los partidarios de la independencia, un 43,8% y unos 63 escaños y los defensores de la autonomía en el marco de España, un 44,9% y 61 escaños. La mayoría necesaria para formar gobierno es de 68 diputados. En esta situación, no se sabe quién será capaz de formar un Gobierno, porque entre los siete partidos hay vetos, algunos de ellos, insuperables. Los que pueden tener la voz decisoria serían  los diputados de Catalunya En Comum-Podemos, que anuncian que no apoyarán ni un gobierno independentista, ni un gobierno pro español constitucionalista. El que se cree que tiene posibilidades para ser investido es el líder del PSC Miquel Iceta, el preferido, en el fondo, por el Partido Popular.

Kico Llaneras, uno de nuestros mejores expertos electorales ha hecho diez mil simulaciones con las encuestas electorales que se han publicado y su resultado es que ningún bloque alcanza la mayoría absoluta; que los independentistas tienen un 54% de probabilidades de sumar una mayoría  de escaños; que es difícil una mayoría del bloque constitucionalista  y que tampoco está  garantizado que puedan sumar Esquerra, los Comunes y el PSC (14% de las simulaciones). Otra alternativa es que ERC, gobierne apoyado por JXCat y  los Comunes de Ada  Colau.

Una de las posibilidades que no aparece en ningún estudio pero que es de la que más de habla es la de una repetición de elecciones como ocurrió en los  pasados comicios  generarles, en los que se produjo tal bloqueo político que, después de intentar una investidura el socialista Pedro Sánchez (boicoteada por Pablo Iglesias), hubo que ir a unas nuevas elecciones en el verano  de 2016, en las que, con la abstención del PSOE, repitió mandato Mariano Rajoy. Las elecciones catalanas que pueden suponer la práctica desaparición del Partido Popular en Cataluña, puede desencadenar una crisis interna dentro del partido y en el liderazgo de Rajoy, aunque él  está convencido de que termina la legislatura, y que es capaz de controlar el partido.