Fin de fiesta en el Congreso y Paso del Ecuador en Cataluña

Paso del Ecuador en la Campaña electoral de las autonómicas catalanas (con práctico empate entre Independentistas y Constitucionalistas  (45,4%  frente a 45,1 %) y, fin de fiesta en el Congreso de los  Diputados, donde este Miércoles se ha celebrado el último Pleno de control del Gobierno del año, en un día en el que ha habido de todo. Desde el inicio del juicio de los  EREs, que ha puesto al Gobierno andaluz en una situación política insostenible, hasta la puesta en marcha de toda una operación policial, contra otro expresidente autonómico, el de Cataluña, Carles Puigdemont, para ser detenido en el caso de  que entre en España por la frontera con Francia, por donde huyó hace mes y medio.

En el primer caso, el caso de los EREs de Andalucía se juzga a toda una forma de mantener el clientelismo político en la autonomía socialista, a través de un “fondo de reptiles” del que no se daba cuenta a nadie de él y de un reparto de al menos, 855 millones, en ayudas a empresas en crisis y a los desempleados, muchos de ellos intrusos, que nunca trabajaron para esas empresas. Sin duda uno de los mayores escándalos económicos en Andalucía por el que se sientan en el banquillo 22 ex altos cargos de la Junta de Andalucía, ente ellos, dos presidentes de la Junta de Andalucía, y expresidentes del PSOE Manuel Chaves y José Antonio Griñán, a los que se les pide seis años de prisión y diez de inhabilitación, respectivamente.

En el otro caso, el objetivo es tomar todo tipo de medidas policiales ante la posibilidad de que el expresidente Puigdemont regrese a casa por Navidad (ver republica.com “Puigdemont  quiere volver a casa por Navidad”), y se presente en Gerona, en su colegio electoral, para votar. Algo que no puede hacer su rival de Esquerra, Oriol Junqueras, preso en Estremeras, a menos que pida un permiso especial para poder ejercer su derecho al voto, y el permiso le sea concedido por el juez del Supremo Pablo Llarena.

Por otra parte, dentro de ese Paso del Ecuador de la campaña electoral catalana, lo más destacado es que el independentismo ha empezado a matizar sus programas electorales de lo que se deduce que, a pesar de la aplicación del artículo 155 de la Constitución que ha permitido, en teoría, la toma del control de la Autonomía por el Gobierno central, todo sigue como estaba y, ahora, lo que prometen los independentistas es la incorporación a la jefatura de los  Mossos de José Luis Trapero, imputado en delitos de rebelión y sedición, el desarrollo de la Ley de Transitoriedad, declarada inconstitucional, la puesta en libertad de los llamados “presos políticos”, la apertura de todas las embajadas y el aumento de los recursos económicos y tecnológicos para la Agencia Tributaria catalana.

Así que de poco ha servido “ese golpe de estado” que, según Puigdemont ha dado el Presidente del Gobierno, con la ayuda de Ciudadanos y del PSOE y, mucho menos, la última advertencia de Rajoy de que si se vuelve a las andadas, se volverá a aplicar el artículo 155, con todas sus consecuencias. Con lo que queda claro que el rechazo de la llamada “unilateralidad” y el acatamiento y aceptación de muchos de los procesados por rebelión y sedición, entre ellos, algunos que se presentan a las  elecciones, ha sido una simple maniobra para salir de la cárcel en libertad bajo fianza, ya que están dispuestos a delinquir, según anuncian ya sus programas electorales.

En el fin de fiesta del Congreso de los Diputados, después de oír a Pablo Iglesias preguntar a la Ministra de Defensa sobre los tanques y sobre quién los controla para evitar que cualquier “fascista” pueda subirse en ellos y amenazar a Puigdemont o a él mismo, ha sido inevitable hacer referencia al Paso del Ecuador de la campaña electoral, en unos momentos en que ya se vislumbran unas elecciones que pueden terminar en un auténtico bloqueo político, y en un escenario aún más radicalizado, que el que se cerró con la disolución del Parlament por el Presidente del Gobierno a finales del mes de Octubre.

En este sentido el portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano, ha querido en este final de fiesta, sacar a relucir el problema catalán para reprochar al Presidente del Gobierno que, frente a las demandas de diálogo que se le han formulado desde la Generalitat de Cataluña, “se ha parapetado en la ley”. “La ley”, ha dicho Campuzano, “responde al principio democrático y debe responder a la realidad social y elevar a la categoría de normal lo que en la calle es normal”. (Adolfo Suárez dixit). Y, sobre esa afirmación ha instado al Presidente a “elevar a la categoría de ley la demanda de la mayoría de los catalanes”. “No puede impedir ese deseo de la sociedad catalana. Tiene que ponerse a negociar ese mandato. “El dialogo dejó de aplicarse -fue la respuesta de Rajoy- cuando decidieron que la Constitución no regía en Cataluña”.