Los nuevos retos de Colombia, tras los Acuerdos de Paz

Felipe Jaramillo es  psicólogo por la Universidad de Los Andes, ha estudiado en la London School of Economics y toda  su vida profesional la ha dedicado a la publicidad (Walter Thompson y la multinacional Havas) y a los estudios de mercado . Ahora Jaramillo, 35 años, ha aceptado, en esa nueva etapa que se ha abierto en Colombia con el “Proceso de Paz”, el  reto de trabajar en la promoción de un país en proceso de cambio y, en la antesala de un final de la violencia y de una normalización de su vida política, condicionada durante años por una de las guerrillas más sanguinarias de America Latina y por los carteles de la droga que han puesto en jaque al Estado .

Ahora Jaramillo, se ha hecho cargo de PROCOLOMBIA , el organismo  encargado de promover esa Inversión extranjera, fomentar las Exportaciones y la imagen del país, un país que tan seguro está de sus oportunidades y de su inmediato futuro que tiene don sloganes prometedores: “Colombia es pasión” y  “El riesgo es que te quieras quedar”. Dos sloganes que caracterizan lo que pretende ser  “Marca país.” Los fundamentos de la economía del país – sostiene Jaramillo – son sólidos, y el país lo tiene todo para sobresalir en los mercados internacionales. ¿Cuál es el reto de hoy? Dejarnos abrazar por el optimismo que sí tiene la comunidad internacional y trabajar juntos por Colombia, como nuestra meta común. Tal vez, y citando al gran Winston Churchill, los pesimistas ven dificultades en cada oportunidad , mientras que los optimistas lo que vemos son oportunidades en cada dificultad.

Basándose en ese optimismo  está convencido de que esa percepción internacional de Colombia como una historia de éxito y ejemplo de transformación , tiene fundamentos sólidos. ” Hoy , dice Jaramillo , vivimos en un país significativamente mejor que el que teníamos en el pasado: la clase media, base de una economía estable y saludable, crece y representa el 30,5 por ciento de la población; más de cinco millones de personas salieron de la pobreza en la última década, y el desempleo se mantiene en un solo dígito por año completo, por mencionar algunos de los indicadores.”

Pero además de eso, está el final de la  violencia con la firma de unos Acuerdos de Paz que supone un auténtico desafío para cerrar uno de los periodos más siniestros de la historia de de un país que se convirtió durante más de medio siglo en uno de los  países más violentos del Continente. Desde la firma del Acuerdo de paz, el 26 de septiembre de 2016 en Cartagena de Indias, ha cambiado la historia del país,  aunque son muchos los que dudan de los  Acuerdos, de su cumplimiento, y del juego político que puedan desempeñar los que han dedicado su vida a la guerrilla, a la extorsión, al secuestro y  a la violencia.

El país , por el momento, ha dejado atrás un conflicto armado que, durante más de medio siglo, causó 220.000 muertos y seis millones de desplazados. La  guerrilla más antigua y organizada de América , aunque muchos lo ponían en duda , ha entregado las armas y se ha convertido en partido político y las autoridades buscan ahora sentar las bases para una nueva etapa de convivencia. Pero pasar página no es automático. Estos meses han sido también los meses y, sobre todo el año de la polarización social, del choque constante entre representantes públicos, del temor a las injusticias, de la incertidumbre sobre el éxito del proceso. De la desconfianza hacia los que han vivido de la violencia (300.000 asesinados, 35.000 secuestrados ) y del tráfico de drogas que, sorprendentemente , ha aumentado porque  se han hecho cargo de las plantaciones de cocaína los paramilitares o los resistentes a los Acuerdos, que han ocupado de las tierras que ha abandonado la guerrilla.

Colombia sigue luchando contra la producción de coca que, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNDOC), creció un 52% en 2016. Es decir, los cultivos pasaron de 96.000 a 146.000 hectáreas. La estrategia antidrogas del Gobierno,  que saben que el éxito del plan de paz  depende de la paz en las zonas rurales,  está centrada en la sustitución voluntaria de cultivos o en la erradicación forzosa en caso de no alcanzar un acuerdo con los campesinos,

Todo esto , y muy especialmente las nuevas perspectivas económicas,  ha  hecho que, en muy poco  tiempo  Instituciones como el Fondo  Monetario Internacional ( FMI) , el Banco Mundial y la prensa  internacional de prestigio, como ‘The Economist’, hayan coincidido en señalar que el país  va por buen camino, que el clima del final de la violencia,  que ha mejorado sensiblemente,  es vital para el crecimiento económico, y que se está produciendo él fenómenos de un país que está dando el salto al desarrollo posicionándose además  como un país de rentas altas.

Son muchas las preguntas que las autoridades, los expertos, los inversionistas, los empresarios y los ciudadanos de la calle  se hacen hoy sobre el futuro económico de Colombia. En un país donde hizo carrera la frase “la economía va bien, pero el país va mal”, en ese nuevo estado de cosas es necesario pensar con cabeza fría cuál es el diagnóstico acertado sobre los riesgos y oportunidades que se le presentan al país hoy, especialmente tras los Acuerdos de Paz, el gran éxito, a pesar de muchas incomprensiones, del presidente Santos. Juan Manuel Santos  (1951), periodista de formación y político de vocación forma parte de una de las familias ,mas  portantes  de Colombia. Su camino parecía trazado desde la cuna,  ya que  es nieto del periodista Enrique Santos, hermano del  expresidente de la República Eduardo Santos Montejo. Y él pasará a la historia, por unos Acuerdos de Paz, que tardarán tiempo en cuajar.

“Es una noticia histórica para Colombia que por primera vez lleguemos a un acuerdo para el desarme, la desmovilización y la desaparición de las FARC como organización armada criminal, y su reincorporación a la vida Política.No es el fin de la violencia en Colombia  Es el fin de la violencia con las FARC, que sin dudas ha sido parte central de la violencia contra los colombianos “sostiene Claudia López, del partido Alianza Verde y autora del reciente libro “¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué?”.

“Colombia ha hecho otros nueve procesos de paz en el pasado con guerrillas, milicias y grupos paramilitares. Y la evidencia de varios estudios, indica que siempre nos fue mejor. Bajó la violencia, los homicidios, secuestros, las masacres después de cada proceso de paz parcial.”

Los primeros contactos para los Acuerdos  de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia (FARC) dieron comienzo, el 4 de septiembre de 2012, en La Habana. Dos delegaciones, la del Gobierno de Colombia y la de los terroristas, acompañadas de los representantes de los dos países garantes, Cuba y Noruega, y de los dos países acompañantes, Venezuela y Chile,  empezaron a reunirse en la Isla para salvar los escollos judiciales, sociales, políticos y legales del conflicto

El hombre clave de los acuerdos es un hombre silencioso, perfeccionista, que habla seis idiomas (ingles, francés, italiano , alemán ,portugués y ruso) que ha vivido  17 años en Europa y que actualmente ocupa la embajada de Colombia en Bruselas. Se llama Sergio Jaramillo, tiene cincuenta años y, en los correos ocupados por la inteligencia colombiana a la guerrilla, lo presentan como  un hombre que absorbe toda la información que puede y que en cambio dice poco. No saben si es un oligarca que representa el capital o un agente de inteligencia que quiere doblegarlos. Especulan sobre su temperamento y concluyen, en todo caso, que es el hombre del presidente en La Habana. Pero aunque bien podría ser el protagonista de una novela de Graham Greene, en realidad no es espía y mucho menos un oligarca . Y , cuando te explica algunos detalles de las largas conversaciones y negociaciones en la Habana, es de una prudencia  y un laconismo sorprendentes,  como si no quisiera atribuirse ningún mérito personal,  ya que todo el mérito corresponde al coraje y a la decisión del presidente Santos.

Pero entre uno y otro, entre muchos, han hecho posible ese clima  que puede cambiar el futuro económico y social de uno de los países clave de America Latina.