Puigdemont necesita un examen médico…

Mientras cientos de miles de catalanes (750.000 según la Guardia Urbana de Ada Colau) pedían en las calles de Barcelona la libertad del ex vicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras y el resto de los presos de Estremera, Soto del Real, y Alcalá Meco, Carles Puigdemont,  desde Bruselas, seguía el desarrollo de la gran manifestación casi indignado porque, en ningún momento, los organizadores eran incapaces de imponer el grito de “Unidad, Unidad” que todos muchos  consejeros en sus mensajes grabados y reproducidos en una gran pantalla, reclamaban desde el exilio de Bruselas o desde  la prisión.

Esa unidad que Puigdemont tanto reclama (una unidad que consiste en una nueva  alianza PDeCat y Esquerra, para evitar el desastre electoral que le espera al nuevo nombre de partido que ha adoptado Convergencia para que el votante se olvide del saqueo del 3%,  de sus sedes embargadas, de los ladrones de la familia Pujol, y de los  numerosos juicios  pendientes),  es la que no quiere Oriol Junqueras que, adelantándose a los desesperados llamamientos de quien ,  desde  Bruselas, dice ser (y así ha empezado a exigir a sus intelerlocutores que lo traten) Presidente de la Republica catalana en el exilio, para la formación de una “lista país” .

Escarmentado de la experiencia de lo que ha sido “Junt Pel Si”, con el que escondieron el nombre del PDeCast, la nueva Convergencia -parte de Unió irá con el PSC de Iceta en  una hábil maniobra, metiendo en las listas a Ramón Espadalet y,  en la que se ha incluido tambien al prestigioso  fiscal anticorrupción Jiménez Villarejo que ha abandonado Podemos, espantado de lo que está pasando con Pablo Iglesias- sólo se puede salvar si algún otro partido blanquea su nombre. Pero ni Oriol, que tiene muchas posibilidades de ser  el cabeza de lista más votado el 21 de Diciembre, ni los más incondicionales de ERC están dispuestos a hacer esta labor. Así que ni “lista país” ni, posiblemente, “Agrupación electoral “, algo que tendría que estar decidido como máximo el viernes de  la semana próxima.

Pero el problema sigue siendo Puigdemont que, como voz que clama en el desierto, sigue diciendo que es Presidente de la Republica catalana en el exilio, que están en  marcha los mecanismos para su pleno funcionamiento y,  que hay que formar una “lista del Presidente” e internacionalizar, al máximo, la situación,  aunque, hasta ahora, toda su estrategia, por lo menos desde el punto de vista político, ha sido un fracaso.  Como no hace caso a nadie, como no habla con nadie, como no contesta a las llamadas del móvil que,  casi siempre, lo tiene apagado, como solo respira de cuando en cuando, según su estado de ánimo, colocando un tweet en las redes sociales, no hay forma de que, por lo menos desde el PDeCat,  que cada día que pasa su conexión con  él es menor, saber lo que va a hacer mañana o lo que va a decir en entrevistas que le preparan sin saber muy bien cuál es el mensaje que quiere lanzar.

Por eso se ha iniciado en los últimos días una verdadera  peregrinación a Bruselas para poder hablar con él, especialmente de responsables de su partido,  a los que ningunea  y  está dejando colgados de la brocha. Es lo que han tenido que hacer el Presidente del Partido Artur Mas durante un tiempo con cierta autoridad sobre él, y la coordinadora Marta Pascal, la que le ha animado en  los momentos de crisis personal. Pero él insiste en la “lista del Presidente” o en algo que le acaban de decir los diputados de la CUP que han peregrinado también a Bruselas.

Sin un equipo  mínimo que introduzca un poco de sentido común y racionalidad en  su deteriorado estado de ánimo , sin que aparentemente le haya hecho efecto el que toda la Mesa del Parlamento, con su Presidenta a la cabeza, haya dicho ante el Supremo que la declaración de independencia ha sido puramente “simbólica” y “virtual” ,  despues de acatar el artículo 155 que él está vendiendo  como un “golpe de estado” del Gobierno , sin que Europa  haya reaccionado, la imagen que el señor Pûigdemont está dando es la de alguien que ha perdido el sentido de la realidad. Lo malo es que,  todavía,  nadie se ha atrevido a pedir con urgencia lo que verdaderamente  piensan : la realización de  un examen médico que le ayude a él y que nos tranquilice a todos… Ahora, probablemente  es lo más urgente…