Puigdemont se queda sólo y el Parlament catalán acepta el 155

Cuarenta y ocho horas después de que el  huido Presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, apoyado por doscientos Alcaldes independentistas que se trasladaron a Bruselas para el primer acto político de la campaña electoral de las autonómicas, calificase de “golpe de estado” la aplicación del artículo 155 de la Constitución  por el cual el Gobierno central intervenía  la Autonomía de Cataluña, la Presidenta del Parlamento catalán Carmen Forcadell y la Mesa de esa Institución, que declararon  la independencia y la proclamación de la llamada Republica catalana, manifestaron  ante el Tribunal Supremo, que acatan el citado artículo cuya entrada en vigor  ha provocado todo tipo  de  protestas y manifestaciones y que la Declacion de Independencia fue simbólica.

Puigdemont, en su intervención política más dura, desde que se refugió en Bruselas, tachó al Gobierno de Mariano Rajoy de “fascista” y le acusó de haber protagonizado “un golpe de Estado” con la aplicación del 155, para restablecer el orden constitucional y estatutario, para terminar preguntándose si Europa y las Instituciones europeas iban seguir ayudando al señor Rajoy  en ese “golpe de Estado”. Este Jueves, en el juicio que el Supremo sigue contra la Presidenta  y la Mesa del Parlament, quienes parecen que han venido a ayudar al señor Rajoy,  son precisamente, Carmen Forcadell y los miembros de la Mesa del Parlament,  no sólo pronunciándose y aceptando el artículo 155, sino calificando de “simbólica”  y de nulos efectos juridicos la “declaración de independencia” que ha provocado la intervención del Gobierno central.

Desde primeras horas de  la mañana se había filtrado que si los componentes de la Mesa y su Presidenta, contestaban a las preguntas del fiscal (algo que se negaron a hacer los que, en estos momentos, están en las prisiones de Estremera y Alcalá Meco) y hacían determinadas rectificaciones aceptando la legalidad vigente, la fiscalía acomodaría su petición de prisión a las nuevas circunstancias . sin embargo eso no se ha producido. Para Forcadell y cuatro concellers (Anna Simó, Joan Corominas y Lluis Guiñó) ha pedido, prision incondicional, para Ramona Barrufet, fianza y ninguna medida para Joan Josep Nuet, que votó en contra de la independencia. Finalmente el juez Pablo Llarena, ignorando la petición fiscal, ha acordado prisión eludible bajo fianza de 150.000 euros para la presidenta del Parlament, Carme Forcadell y puesta en libertad con siete días de margen para pagar una fianza de 25.000 euros para  Lluís Corominas, Lluís Guinó, Anna Simó y Ramona Barrufet.

Todo el interés informativo y político se centra por supuesto en Carmen Forcadell. Según fuentes judiciales que conocen detalles de la declaración de hora y media de la ex Presidenta del Parlamento catalán en el Tribunal Supremo, las respuestas de la política catalana fueron detalladas, y relajadas, especialmente en las contestaciones a las preguntas formuladas por la Fiscalía, a la que, en principio, según la estrategia de la defensa, no pensaba contestar. Estrategia marcada por la defensa de Oriol Junqueras y cinco de sus consejeros y que les llevó directamente a prisión incondicional. Una prisión que ha sido confirmada  por la jueza Lamela hoy mismo, tras los recursos presentados por los reclusos de Estremera y Alcalá Meco, y, a la espera del siguiente recurso en el que decide la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

Forcadell es una de la figuras más representativas del independentismo, una causa que quienes la conocen, dicen que abrazó en su época universitaria, cuando estudiaba Filología y Ciencias de la Comunicación (su primer trabajo fue en Televisión Española en uno de los programas en catalán producido en la delegación de Cataluña) y que ha defendido como activista callejera, desde su antigua posición de ex Presidenta de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), organizadora eficaz de varias Diadas .

Desde ese activismo pasó a presidir el Parlament, convirtiéndose en uno de los motores de un  Referéndum ilegal y de una independencia que ha terminado con la aplicación, por el Gobierno, del artículo 155 de la Constitución, con la intervención de la Autonomía y con el encarcelamiento de casi todo el Govern, salvo de  los  que han huido a Bruselas como representantes de una fantasmagórica “Republica  catalana en el exilio”. Desde hace varios días su gran temor, casi miedo, era ingresar en la prisión de Alcalá Meco, con las ex conselleras Meritxell Borràs y Dolors Bassa. Miedo que tiene desde las primeras medidas judiciales que se tomaron contra  ella (está imputada por los delitos de prevaricaciónón y desobediencia por incumplimiento de sentencia del Tribunal Constitucional) y que le llevó a proponer en su momento, a que la Declaración Unilateral de independencia,  fuera votada en secreto.

Militante de Esquerra Republicana de Cataluña y antigua miembro de su Ejecutiva Nacional, es de familia humilde, hija de un camionero, que ha dedicado muchos de sus esfuerzos a la defensa del catalán y a su difusión (perteneció a Ómnium Cultural y a la Plataforma de la Lengua que creó). Fue la número dos de la coalicion Junts pel Sí, la lista unitaria soberanista pactada por CDC y ERC para las elecciones autonómicas catalanas del 27 de septiembre de 2015,  que encabezó Raül Romeva y en la que, de numero 5, iba Carles Puigdemont. Radical y sectaria en muchos de sus planteamientos (nada que ver con su comportamiento en su Declaración de hoy ante el Tribunal Supremo) llegó a sostener que los militantes de partidos no independentistas no eran verdaderos catalanes.