En prisión Oriol y el Govern: No son presos políticos, son golpistas…

Lágrimas, llantos, sorpresa,  incredulidad  y convocatoria de concentraciones frente al Parlament y los Ayuntamientos de todo Cataluña  para pedir Independencia  y la libertad de todos los encarcelados, es la reacción , a ultima hora de la tarde  de este Jueves,  a la decisión de la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela  de enviar a prisión al vicepresidente de la Generalitat  Oriol Junqueras, y a ocho  exconsejeros de la Generalitat. Investigados, todos por supuestos delitos de rebelión, secesión y malversación de fondos  públicos que pueden suponer condenas  muy cercanas a los  50 años de cárcel.

La principal sensación en el mundo del independentismo , sorprendido de que la huida del ex Presidente Puigdemont a Bruselas la semana pasada  haya podido influir, como sostiene la jueza de la Audiencia Nacional,  en la dura decisión tomada por la jueza Lamela, la misma que envió a prisión a los Presidentes de Ómnium Cultural y de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), es de incredulidad.  Nunca creyeron que la Justicia española ,a  pesar de las sucesivas advertencias de la Fiscalía y de los pronunciamientos del  pleno del Tribunal Constitucional, se iba a atrever a dar un paso que para muchos, especialmente para Omniun y la ANC, los autenticos dueños de la calle que asistían incluso a los Consejos de Ministros que se reunían en el Palau de la Generalitat presididos  por Puigdemont, significa la guerra  en lo que es ya el inicio de la campaña electoral.

La prueba de esa “guerra” es que durante todo este fin de semana, desde las dos instituciones independentistas se han dado cursillos de resistencia pasiva,  y de  cómo hacer frente a la policía nacional y a la guardia civil ,  en las protestas que han comenzado este misma tarde y que se extenderán durante los próximos días, en lo que será la toma de la calle, como estaba previsto en todos los  manuales de la Asamblea Nacional de Cataluña en una política de “ucranizacion” del “proces” que con toda seguridad, será muy matizada por  el efecto negativo que esa movilización callejera pueda tener en la campaña electoral  del 21 de Diciembre. Y,  en unos momentos en que todo va contrarreloj  ya  que dentro de una semana, el próximo  9 de Noviembre  termina el plazo para la presentación por ejemplo de las coaliciones electorales  . Algo decisivo para saber si  Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) en unas malísimas relaciones actuales con el PDeCat , especialmente en las horas precedentes  al intento de Puigdemont de convocar elecciones,  acepta presentarse en una Coalición como Junts Pel Si.

La  gran incógnita está en saber la influencia que la decisión judicial de hoy va a tener en esa campaña electoral ,  cuando muchos dirigentes separatistas le están echando la culpa de la decisión al ”miserable” de Mariano Rajoy (palabras de  Marta Pascal  persona clave del PDeCat) que lo que pretende es humillar  al nacionalismo . Un nacionalismo  que sigue sin comprender la actitud de Puigdemont , que ha recibido la noticia de la jueza  Lamela, como un autentico mazazo , y que está  sumido en el desconcierto porque tanto él como su vicepresidente Oriol Junqueras, siguen manteniendo la ficción de un Gobierno de la República catalana que se considera plenamente activo.

Como vicepresidente en activo se  presenta el señor Oriol  Junqueras en el New York Times en un artículo  que titula  “Cataluña no da marcha atrás” en el  que  dirige todos sus ataques contra el gobierno español  del que dice que  “solo quiere obediencia servil”. Por eso intentó, añade,  detener el referéndum a través del uso indiscriminado de macanas, amenazas y coerción. Creímos que si votábamos pacíficamente a favor de la independencia, el gobierno español nos escucharía. Sin embargo, solo nos respondieron con violencia perpetrada por agentes uniformados y grupos de extrema derecha que han actuado con total impunidad. Golpear a la gente en nombre de las ideas ahora parece una actitud legítima.”

Y ahí es donde, dice, decidiendo poner  el límite, porque enfatizar la dignidad y validar la voluntad de las personas no podía esperar por siempre. En la batalla por la autodeterminación y el reconocimiento de los derechos, uno no puede ganar con el primer golpe, sobre todo contra un Estado que está tan dispuesto a hacer que su maquinaria aplaste a millones de ciudadanos solo porque quieren votar. “Sin importar lo que diga Madrid, Carles Puigdemont y Carme Forcadell , aún con los presidentes de nuestro gobierno y nuestro parlamento, respectivamente, y seguirán siéndolo hasta el día en que nuestros ciudadanos decidan otra cosa en una elección libre.”