Puigdemont presenta en Bruselas en Halloween, una imagen terrorífica de España

El ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, prácticamente desaparecido desde que el pasado sábado compareciese en la delegación de la Generalitat en Gerona, pidiendo resistencia de la ciudadanía a la intervención del Gobierno central en la Autonomía, por el artículo 155 de la Constitución, ha elegido este martes de Halloween para dar la cara de lo que es presentado por toda la prensa Internacional como una “huida”. Una huida que ha sido acogida con sorpresa y una cierta indignación por quienes se han comprometido a la defensa de la nueva república catalana y con la oposición al 155 como había pedido el ex Presidente a sus seguidores. Y una huida que ha  terminado horas después de que anunciase de que no volvería a Cataluña hasta que tuviese garantías sobre la imparcialidad de su proceso por Rebelión, sedición y malversación de caudales públicos .Se ignora qué tipo de garantías se le ha dado para cambiar en tan poco tiempo y en vísperas de su comparecencia  el jueves en la Audiencia nacional.

Dentro de una gran expectación internacional el ex Presidente, en este día de Halloween, ha anunciado que volverá a España cuando él y los miembros de su Gobierno (de trece consejeros, apareció acompañado de siete de ellos) tengan garantías de un juicio justo, cosa que ahora no se cumple porque “estamos ante una Justicia politizada” que le pide casi 50 años de prisión, por aplicar su programa electoral en el que se incluía la declaración de independencia.

De acuerdo con el día de Hallowween que muchos celebran hoy, el señor Puigdemont que ha recalcado que estaba en Bruselas no para pedir asilo político (aunque terminara pidiéndolo cuando tenga garantías que ahora no tiene) sino para denunciar la falta de libertades en España y presentar un panorama “de terror” sobre la violencia policial, sobre la violencia de la extrema derecha, sobre la falta de respeto a los  derechos humanos y sobre la falta de independencia de la Justicia. Un panorama de Halloween aterrador, en resumen, un planteamiento para que sea posible la concesión del asilo e internacionalizar el “nuevo proceso”, por  lo que no hay que descartar que el Gobierno pida su detención y entrega, si no comparece ante los Tribunales, aunque él haya mantenido que sigue siendo presidente de la Generalitat y que aceptara los resultados del 21 de diciembre.

La comparecencia pública del ex presidente catalán este mediodía de martes ante la prensa, y la confirmación de que por ahora no volverá a Cataluña, abre una profunda crisis en las relaciones bilaterales entre España y Bélgica, que preocupa al Gobierno. Pero  también internacionaliza el contencioso catalán, algo que supone un indudable éxito para el independentismo y mete a la UE en una crisis que se agudizará si efectivamente, en un momento determinado, tienen que pronunciarse los jefes de Estado y primeros Ministros del Consejo Europeo sobre una posible concesión  de asilo político.

Y lo que es más grave: Que la sola petición de asilo refuerza la nueva estrategia del independentismo de explotar la vía Kosovo hacia la independencia de Cataluña. Esa vía que han utilizado varios países europeos y Estados Unidos para el reconocimiento de Kosovo. Para eso las fuerzas independentistas han reforzado la campaña para intentar vender la imagen de España como un Estado autoritario y antidemocrático, que no respeta los derechos humanos y que tiene oprimida a una Cataluña, acogida al derecho de autodeterminación.

Las operaciones judiciales contra la consulta ilegal del 1-O y las cargas policiales durante aquella jornada son los gravísimos agravios que el separatismo esgrime para sostener que el estado español oprime a una Cataluña, que lo único que ha hecho es convocar un referéndum para saber lo que opinan los catalanes. El objetivo de esta estrategia es preparar el terreno para una vía Kosovo, el “último recurso”, como lo han definido los asesores de la Generalitat: Una secesión unilateral apoyada en una supuesta vulneración de derechos humanos. La querella contra Puigdemont y su gobierno, por sedición y rebelión, sería la prueba evidente de esa violación.