Y ahora, el Gobierno pretende que Puigdemont se presente a las elecciones

Cuarenta y ocho horas después de la declaración de independencia de Cataluña y de la proclamación de la República catalana, hecha casi de forma clandestina y secreta, sin que el presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, se haya  atrevido a salir al balcón del Palacio de la Generalitat para esa proclamación oficial, como le pedían miles de independentistas, la bandera española sigue ondeando en la sede de la autonomía, prácticamente intervenida por el Gobierno central tras la entrada en vigor, horas después de la DUI, del artículo 155 de la Constitución. A pesar de esa intervención el Gobierno dice que sería de su agrado que Puigdemont se presente a las elecciones del 21 de Diciembre que aún no se sabe si será boicoteada por los independentistas, o planteadas como unas elecciones constituyentes.

La bandera nacional sigue presidiendo, junto con la catalana y la europea el Palau de la Generalitat, que no se sabe si este Lunes volverá a ser ocupado por el señor Puigdemont, después de anunciar el  Sábado, desde la delegación de la Generalitat en Gerona, un mensaje de resistencia y “oposición democrática al artículo 155”,  al tiempo que ningún país, ha hecho el mínimo gesto para el reconocimiento de la nueva República catalana. Solamente las repúblicas separatistas de Abjasia y Osetia del Sur, reconocidas por Venezuela, Nicaragua, Rusia y Nauru, han manifestado que se muestran dispuestas a reconocer la independencia de Cataluña.

Simultáneamente, centenares de miles de ciudadanos, defensores de la Constitución se han manifestado pacíficamente esta mañana de Domingo, por las calles de Barcelona tomadas, hasta ahora por los independistas, bajo la convocatoria de “todos somos catalanes”; se ha paralizado la huelga general que se había anunciado a partir del Lunes, y todo el interés político está centrado en conocer cómo se va a manifestar esa defensa de la recién proclamada República catalana que ha pedido el ya expresidente de la Generalitat, que este fin de semana ha estado pendiente de lo que pueda hacer la Fiscalía General del Estado que tiene preparada la querella a presentar en el Tribunal Supremo por rebelión, contra él, contra todo su Gobierno y contra la Mesa del Parlament. Al delito de rebelión que puede suponer hasta una pena de treinta años de prisión se puede añadir el de desobediencia, al negarse a dejar la Presidencia de la Generalitat, e incluso el de usurpación de funciones.

De todas formas, todo puede cambiar a la vista de las últimas y sorprendentes declaraciones del ministro portavoz del Gobierno Méndez de Vigo a la Agencia Reuter en las que manifiesta “el agrado del Gobierno”  a la participación del presidente cesado Carles Puigdemont en las elecciones a la Generalitat de Catalunya del próximo 21 de diciembre. “Puigdemont y todos los líderes políticos pueden participar en las elecciones porque están en su derecho. Sería bueno porque es una manera de que los catalanes juzgasen y opinen sobre las políticas que ha llevado a cabo el señor Puigdemont en el último año”.

“Agrado” difícil de entender cuando el señor Puigdemont se niega a aceptar la nueva situación creada por la entrada en vigor del artículo 155 de la Constitución, no admite su cese, y ha realizado un claro anuncio de desafío al Gobierno, cuando ese mismo Gobierno, que estaría tan  agradecido a su participación electoral, ha venido defendiendo que es el autor intelectual de un golpe de estado contra la Constitución y el Estatuto de Autonomía. Con el agravante de que era el representante del Estado en Cataluña. Hasta ahora, no se han desmentido, ni matizado las declaraciones de De Vigo.

Como último dato de la situación hay que reflejar los resultados de las primeras encuestas sobre las elecciones convocadas para el jueves 21 de diciembre, convocatoria de la que, según sondeo de Metroscopia para El País serían partidario el 52% de los catalanes. Igualmente una mayoría de catalanes (46%) se muestran partidarios de una tercera vía reformista a través de una reforma constitucional que mejore la situación actual de Cataluña.

Por otro lado en encuesta de Sigma Dos para El Mundo, los partidos independentistas no lograrían alcanzar la mayoría absoluta en esas elecciones, ya que ERC, PDeCAT y la CUP sumarían 65 escaños, siete menos que los que tiene ahora, y se quedarían a tres de conseguir los necesarios para gobernar. El partido más votado, sería  Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), con un 26,4% (entre 41 y 43 escaños), el PDeCAT, el gran perdedor obtendría 9,8% (13-15) y la CUP bajaría al 6,3% (7 escaños). El partido constitucionalista  más votado sería Ciudadanos (19,6%, 26-28 escaños), seguido por el PSC con el 15,1% (de 20 a 22 escaños). Catalunya Sí Que Es Pot con 11%  tendría 13 escaños, mientras que el PP obtendría  el 8,7% (de 10 a 12 escaños), prácticamente lo mismo que tiene ahora.