A la espera de lo que se viene encima el sábado

La tensión por la independencia de Cataluña ha experimentado un cierto respiro al abrirse un paréntesis a la espera de la reunión del Consejo de Ministros que se reunirá el sábado para estudiar la aplicación del artículo 155 de la Constitución con la intervención de algunas funciones de la Autonomía de Cataluña, mientras que en las cuatro provincias catalanas la continua lluvia ha suavizado las concentraciones ante las delegaciones del Gobierno en protesta por las detenciones de los presidentes de la Asamblea Nacional de Cataluña ( ANC) y Òmnium Cultural. La gran manifestación para pedir la libertad de los “Jordis” se espera para este sábado.

Este jueves, era el día clave en que se esperaba el conocimiento del segundo, documento del presidente Puigdemont al requerimiento de la Moncloa para iniciar el camino para la aplicación del artículo 155 de la Constitución tras la ruptura de la Generalitat con el Estatuto de Autonomía y con la Constitución.

Dentro de los sucesos de este jueves habría que poner de manifiesto, que sectores independentistas, especialmente los que están más cercanos a los grupos antisistemas de la CUP ( Candidaturas de Unidad Popular) que, al fin y al cabo, son los que están manejando la estrategia prerevolucionaria en la que está entrando Cataluña, están convencidos de que la aplicación por parte del gobierno central del artículo 155 de la Constitución, que será puesto en funcionamiento en un Consejo de Ministros extraordinario a celebrar en el Palacio de la Moncloa, este sábado, beneficia al proyecto de separación de España y a la proclamación de la Republica catalana, escindida del resto del territorio nacional.

Para los antisistemas que tienen en sus manos a Puigdemont, la intervención de la Autonomía, tanto provoca una serie de contradicciones del propio sistema, una reacción inmediata de la ciudadanía catalana, con la ocupación de la calle y una imagen ante el exterior que quieren que se parezca, al máximo, a la del 1 de octubre con la “brutal represión policial” que, al final, ha sido todo un fiasco reconocido por la gran prensa internacional que ha declarado que se ha sentido engañada. El propio periódico The Guardian, el más cercano a las tesis independentistas, indignado, ha confesado que los han engañado y, que al final, el número de heridos en la cruel represión policial, el día del referéndum, no fueron 900, sino… dos.

Este el análisis que hacen muchos expertos, después de toda una semana de tiras y aflojas, y, del desarrollo de unos acontecimientos que han adquirido una relevancia internacional de primer orden, desde que el presidente del Gobierno hizo la primera requisitoria al presidente de la Generalitat, para que aclarase si, efectivamente, la firma de un documento en el Parlamento, por todos los diputados de un documento en el que se declaraba la independencia de Cataluña (que no fue votada), significaba una independencia efectiva o no, aunque algunos expertos constitucionales sostienen que, hasta que no se vote formalmente en sede parlamentaria, esa independencia no existe.

En las respuestas de las dos requisitorias enviadas por la Moncloa, según exige el artículo 155, Puigdemont, se ha negado a responder a lo que le exigía el presidente del Gobierno español, si bien, en la comunicación que se hizo pública en la mañana de este jueves, informa que, hasta ahora, no se había producido, declaración oficial de independencia, y comunica, al Gobierno, eso sí, que está dispuesto a activar la independencia, en el caso de que se aplique a la Autonomía catalana el artículo,155 de la Constitución, que supone, de hecho, la intervención de la Autonomía de Cataluña por el Gobierno de Madrid.

En esta segunda carta que cierra los plazos legales para impedir la intervención de la Autonomía, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha comunicado a Mariano Rajoy que “si el Gobierno del Estado persiste en impedir el diálogo y continúa la represión”, el Parlament “podrá proceder, si lo estima oportuno, a votar la declaración formal de independencia que no votó el día 10”. Con ello, el presidente catalán insiste en la idea de continuar adelante con su plan independentista, al tiempo que reconoce en un juego de palabras que la semana pasada no se declaró formalmente la secesión, algo que se negó entonces a comunicar al Gobierno en la primera carta del día 10 de octubre

La respuesta del presidente de la Generalitat al presidente del Gobierno de España, radicaliza, aún más la situación, lejos de abrir una puerta al diálogo, no hace sino activar completamente la puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución al que, el propio Rajoy, tiene verdadero terror, no sólo porque se desconoce que, una vez que entre en vigor, no se sabe cómo puede terminar. Es más, el presidente catalán deja toda la responsabilidad de la declaración de la independencia al propio Rajoy, en un chantaje que demuestra hasta dónde se ha llegado y hasta dónde se ha venido cediendo: si usted aplica un artículo de la Constitución, viene a decir el presidente catalán, debido a que se ha producido un golpe de estado y a que la Autonomía no está dispuesta a someterse al contenido del Estatuto y de la Constitución, usted será el responsable de la declaración de independencia…Es decir, al final, va a ser el pobre Mariano el que va a declarar la independencia de Cataluña…