Pero ¿qué tiene que ver el Referéndum catalán con el del Kurdistán?

El Gobierno, horas después de que el fiscal general del Estado, José Manuel Maza le confesase en “Onda  Cero”,  a Carlos Alsina en el programa “Más de Uno”, que estaba abierta la puerta para la detención del presidente de la Generalitat  Carles Puigdemont, en caso de que se demostrase que había cometido delitos de malversación de caudales públicos, castigado según el Código Penal con prisión, veía el cielo abierto cuando, además, conocía la decisión del Tribunal de Cuentas de que le amenazaba al expresidente Artur Mas i Gavarró, con el embargo de 5,2 millones de euros en bienes y cuentas corrientes, como máximo responsable de delitos de malversación en la preparación del Referéndum que se produjo el pasado 9 de Noviembre de 2014.

En el fondo, la noticia iba dirigida también, sin saberlo, probable e indirectamente contra Puigdemont, que podría recibir una sanción económica parecida por los mismos motivos que Mas,  y a Oriol Junqueras, el vicepresidente de la Generalitat que, desde hace semanas,  maniobra políticamente para no ser inhabilitado, ya que es el político, como máximo responsable de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) que se libraría de la sanción económica, igual que les ha ocurrido a Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs, citados todos en el Tribunal de Cuentas para centrar toda la multa y las responsabilidades económicas en el inhabilitado Artur Mas.

Con estas dos noticias, a cinco días de ese primer domingo de Octubre, tan deseado por muchos y tan temido por más, se acentúa el papel de la Fiscalía General del Estado, de los Tribunales de Justicia  (Ordinarios, Superior  de Justicia de Cataluña, y Constitucional), de Hacienda, con la intervención de la Hacienda catalana, y con un mayor control del Ministerio del Interior sobre los Mossos d´Esquadra, para hacer frente al desafío del Govern y del Parlament catalán, empeñados, pase lo que pase, con celebrar el Referéndum,  aun a riesgo de caer en el delito de sedición, si hay graves incidentes públicos y, lo que es peor, caer en el ridículo, algo que llevan haciendo desde hace más de un año (ver republica.com “Sr. Puigdemont, en política se puede hacer todo, menos el ridículo”). Muy especialmente desde la utilización de todos los medios antidemocráticos que aprobaron precipitadamente como la Ley de Referéndum y la ley de “Transitoriedad a la república catalana”.

Estos días, los del ridículo, han descubierto la prensa internacional, han conseguido colocar muchos de sus mensajes (entre ellos que este domingo se repartieron un millón de urnas de votación en los mítines o que Cataluña está en pleno estado de excepción con presos políticos, para falta de respeto para todos los que lo vivieron y lo sufrieron en el franquismo) confundieron al final todo y ligando, ¡lo que faltaba!, el Referéndum catalán con el de los kurdos de hoy  hasta el punto que The Wall Street Journal  se pregunta si los kurdos de Irak quieren un Estado independiente autosuficiente ”o, como  los  catalanes de España, un agravio sobre el que quejarse eternamente”.

Pero lo que deja estupefacto a cualquier analista es que  el Chistian Science Monitor, en un editorial sobre las “lecciones de identidad de Kurdos y Catalanes”, en un título diga, nada más y nada menos, que “las próximas votaciones de independencia que tendrán lugar en Kurdistán, Irak, y Cataluña, España, son ejemplos del desafío que representan las identidades cambiantes en el siglo XXI. Ambos pueblos debe tener cuidado al definir un nuevo “yo colectivo”.

“Uno de los desafíos que definen el siglo XXI ha sido cómo equilibrar las reivindicaciones de independencia de ciertos pueblos con la inviolabilidad de las fronteras nacionales. En los próximos días, dos regiones con dos identidades diferenciadas tienen previsto celebrar referéndums de independencia. Los resultados son inciertos, especialmente en lo referente a si podrán hacerlo en paz. Sin embargo, podrían ayudar a establecer una medida del significado del “yo” en la nación de autodeterminacióńn del siglo XX. El mayor problema a la hora de poner en marcha un nuevo Estado es si esto se puede hacer sin violencia”.

“Las próximas votaciones en el Kurditán iraquí y en Cataluña -podría ser la conclusión del sorprendente editorial-, podrían enseñarnos cuál es la mejor forma de buscar la armonía social. El mejor “yo” para cualquier pueblo es elegir la paz y la armonía con sus vecinos. “Las malas lenguas dicen que el editorial le ha encantado a Puigdemont porque él… está, precisamente en eso: encontrar el mejor “yo”.