La Diada como ensayo general del Referéndum…

Los independentistas, utilizando todo tipo de métodos, han convertido la Diada, la Fiesta Nacional de todos los catalanes, en una reivindicación del derecho a decidir, en un apoyo total al Referéndum del 1 de Octubre, convocado por el Presidente de la Generalitat Carles Puigdemont y su Govern, y, en una separación de Cataluña de España, de acuerdo con la Ley de Transitoriedad y Fundacional de la República catalana.

La gran manifestación (200.000 personas según el Observatorio de la Sociedad Civil catalana, un millón según la Policía urbana, más de un millón según la ANC, y 350.000 según la Delegación del Gobierno) ha sido toda una prueba de fuerza de la Generalitat y sus brazos armados, la Asamblea Nacional de Cataluña, ANC, la CUP, y Omnium Cultural, frente al estado central, frente a las autoridades judiciales y la Fiscalía General, y frente el propio Tribunal Constitucional.

Con abucheos hacia todos los que no son partidarios del Referéndum, contra los Alcaldes que no pondrán en  sus dependencias municipales las urnas, en algunos aspectos,  con el mismo tono bochornoso con que la semana pasada se debatieron las Leyes del Referéndum y de la desconexión, en otros aspectos la manifestación no se ha salido de madre, ni se ha  perdido el control de la misma, algo que en el ambiente de tensión existente, hubiera sido muy fácil.

Tal como ha venido sosteniendo este cronista desde hace semanas, los organizadores de la Diada utilizaron la manifestación del 26 de Agosto, supuestamente dedicada al repudio del terrorismo y al recuerdo de las víctimas , para un ensayo general de la movilización de este Lunes 11 de Septiembre (ver republica.com “¿Dónde estaban las pancartas de condena del terrorismo? ¿Dónde la condena del ISIS ? ¿Dónde el recuerdo de las victimas?”) . Es más, fue el ensayo del grito que no iba contra los terroristas, sino contra el Gobierno central : “No tenim por” (no tenemos miedo) , grito que será repetido hasta el 1 de Octubre, el día en que se pretende celebrar el  Referéndum de independencia, declarado ilegal por el Tribunal Constitucional.
Esta Diada, ha sido, sin duda, la más tensa y enfrentada desde que se recuperó esa Fiesta Nacional catalana en 1977, hace cuarenta años , para reivindicar  entonces “la libertad, la Amnistía para todos los presos políticos, y el Estatuto de Autonomía”. Con el tiempo, las reivindicaciones fueron cambiando de signo hasta que la petición de Autonomía, se convirtió en petición de independencia, con el último Estatuto de Autonomía, recortado primero por el Tribunal Constitucional y recurrido después, con  una visión política suicida, por el Partido Popular.

Esta Diada pues no ha sido sólo la más tensa y enfrentada, sino también la que más ha dividido a los  catalanes por los  llamamientos  del Presidente de la Generalitat Carles  Puigdemont y personas allegadas a él, como el consejero de Presidencia y portavoz del Govern Jordi Turull,  para presionar a los  Alcaldes que se niegan a poner las urnas en dependencias municipales por la ilegalidad del Referéndum del 1 de Octubre y, fomentar concentraciones frente a cuarteles de la Guardia  Civil  para que abandonen Cataluña

.”Dejad a los Alcaldes tranquilos” le ha espetado la alcaldesa socialista de Hospitalet Nuria Marín, al Presidente de la Generalitat , en uno de los actos oficiales de la mañana, con Ada Colau, Alcaldesa de Barcelona, como testigo de excepción.  “Es la actitud que se tiene que tener en los próximos días, de defender con alegría, convicción y de manera pacífica el derecho que tenemos los catalanes a votar”, ha animado Turull a quienes acosan a los guardias civiles, inmediatamente después de acusar a la Moncloa de tener una percepción falsa sobre sus temores a brotes de violencia durante la Diada o días posteriores hasta la fecha clave del 1 de Octubre.

Son estas actitudes, estas declaraciones, estos llamamientos al enfrentamiento civil,  esta llamada general a la desobediencia al Tribunal Constitucional, lo que ha convertido una Fiesta que siempre ha sido una Fiesta de todos, en una Fiesta para quienes piensan que por encima del Parlamento catalán no hay nada y que la semana pasada con la aprobación al margen de la legalidad del Reglamento de la Cámara ley de Transitoriedad, ya ha empezado a regir la definitiva ruptura con España, sin necesidad siquiera de ningún Referéndum. Aunque uno de los gritos más repetido haya sido “Votarem,  Votarem”.