Una Diada de apoyo a un Referéndum ilegal

Este lunes 11 de Septiembre, Día Nacional de Cataluña, comienza de hecho, la cuenta atrás para el Referéndum de independencia del 1 de Octubre, convocado por el presidente de la Generalitat Carles Puigdemont y su Gobierno, el pasado Miércoles día 7 de Septiembre y recurrido por el Gobierno central y suspendido por el Tribunal Constitucional, horas después de la convocatoria de lo que fue un auténtico golpe de estado del Parlament, contra las Instituciones y la Constitución de 1978.

El 11 de Septiembre, el Día Nacional de Cataluña,  es el día en que se conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas al mando del duque de Berwick durante la Guerra de Sucesión Española el 11 de septiembre de 1714, tras catorce meses de sitio, y este año, quieren convertirla tanto en una fiesta claramente reivindicativa y además, de homenaje a las víctimas de los  atentados yihadistas de Las Ramblas y Cambrils, algo que debieron hacer el 26 de Septiembre, sin mezclar, ahora sin que venga a cuento, independentismo con terrorismo.

Pero esta es la estrategia que ha  impuesto la CUP, y las dos principales organizaciones del 11 de Septiembre, la Asamblea Nacional de Cataluña ( ANC) y Ómnium Cultural, los dos brazos armados de la Generalitat, encargados de la propaganda y de la agitación y que han cosechado importantes triunfos en varias de las Diadas, especialmente las de 2013 y 2014, con 1.600.000 manifestantes y 1.800.000, respectivamente, una cifra que descendió, siempre según cifras de la Generalitat, a 875.000 el año pasado. Habrá que valorar este año el número de asistentes. Y, sobre todo, si transcurre, sin ningún tipo de violencia y con total normalidad.

La Diada, la  Fiesta  Nacional Catalana  comenzó a celebrarse en democracia  hace cuarenta años, reclamando en las calles  “Libertad, Amnistía y Estatuto de Autonomía”.  Esta  vez, la celebración tendrá un significado totalmente distinto. Porque con la manifestación prevista en las calles, se inicia, la campaña por el ilegal Referéndum del 1 de Octubre; porque es posible que, por primera vez, se produzcan incidentes (provocados por la CUP y  grupos anarquistas) y, porque será sólo la Fiesta de unos pocos, la Fiesta con la  que los partidarios de la independencia  pretenden celebrar, a partir del 2 de Octubre, que Cataluña, será un Estado independiente, una República separada del Estado borbónico español, gracias al arrojo de la ciudadanía que, mayoritariamente manifestará su derecho a decidir.

La Diada, desde el recorte del nuevo Estatuto, ese que impulsó Zapatero y recurrió el PP ante el Constitucional una vez votado, se ha ido radicalizándose, hasta el punto que el 11 de septiembre de 2012, empieza a clamarse por la independencia con un primer grito: Catalunya, nou Estat d’Europa. Un año más tarde las Diadas adquieren un aire especialmente radical y reivindicativo, especialmente cuando cientos de miles de ciudadanos salen a la calle, no para celebrar el Día de Cataluña, sino el día de una reivindicación que en la transición era la reclamación de “Libertad, Amnistía, y Estatuto de Autonomía” y que desde la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña, es la reclamación de la independencia, marginando a catalanes que siguen creyendo que el camino es la Autonomía, no la separación de España.

De manera que esa independencia de Cataluña ha marcado los últimos hitos del independentismo catalán. Y, la realidad es que, parte de esos hitos, han ido perdiendo fuerza, y son muchas las razones que lo explican. Entre ellas, la crisis en la que se encuentra la Generalitat en manos de los anti sistemas de la CUP (Candidaturas de Unidad Popular); la situación crítica de la antigua Convergencia Democrática de Catalunya (CDC), hoy reconvertida en el PDeCat, aniquilada por una corrupción que le ha forzado a cambiar de nombre,  y que ha quemado, políticamente, a dos de sus presidentes (Jordi Pujol convertido en el gran ladrón y estafador del llamado “Proceso” y su hijo político,  Artur Mas, uno de los  grandes culpables de la actual situación) y, por último, el choque de trenes con Madrid, que se ha producido por el inicio, del proceso de desconexión de Cataluña de España y la ley de Transitoriedad hacia la República Catalana.