“Catalexit”: una separación de Cataluña, peor que el Brexit

Dentro de unas horas se inicia lo que parece inevitable: el choque de trenes entre Cataluña y el Gobierno central si, como está previsto este miércoles, la Mesa del Parlament altera el orden del día y admite a trámite el texto de la Ley de Referéndum, texto que será aprobado en lectura única y sin debate, por  la mayoría independentista formada por Junts Pel Si (PDeCat  y ERC) y la CUP, y con la ausencia de la oposición que se ausentará del hemiciclo porque se utilizará una Reforma del Reglamente que, recurrida por el Gobierno, ha sido recurrida  por el Tribunal Constitucional.

Horas antes del inicio de lo que los independentistas pretenden que sea la separación de Cataluña de España, tanto el fiscal general del Estado José Manuel Maza, como el presidente del Tribunal Supremo y, del Consejo General del Poder Judicial Carlos Lesmes, en la inauguración del Año Judicial  bajo la Presidencia del Rey, han creído conveniente recordar que “nadie sufrirá por cumplir la Ley”, refiriéndose a ciertas amenazas independentistas, como las del  diputado Lluís Llach contra  los funcionarios que no cumplan con la ley de desconexión independentista.

José Manuel Maza ha afirmado que las distintas Fiscalías garantizarán una actuación “firme y enérgica” contra el secesionismo; que se trabajara con celeridad y coherencia para “garantizar el marco de convivencia”, y que se puede llegar incluso a investigar posibles “delitos de sedición y rebelión”. Por su parte, Lesmes ha recordado que la Constitución es la máxima expresión de la soberanía nacional y que ella consagra “la  indisoluble  unidad de la nación española“ matizando que el artículo 2 “no lo hace a modo de frontispicio programático, sino como basamento último, e irreductible de todo el Derecho de un Estado”.

Mientras tanto el Gobierno, con el apoyo del PSOE y de Ciudadanos prepara sus armas legales para hacer frente  a una situación que es, sin  duda la más grave que ha sufrido este país desde las primeras elecciones democráticas,  insistiendo, hasta el cansancio, que las respuestas judiciales serán “proporcionadas”, en Europa aumenta la inquietud sobre el Referéndum y sobre las repercusiones que pueda tener en la Unión Europea y en ese sentido desde la Generalitat se ha inundado las cancillerías con informes exhaustivos elaborados por la Generalitat intentado explicar los derechos de los catalanes a exigir un Referéndum y poder votar ejerciendo lo que llaman “el derecho a decidirte”.

No deja de ser significativo que una publicación económica como Business Insider que habla de un nuevo término bautizado como “Catalexit”,  jugando con el Brexit británico, afirma que una separación de Cataluña de España “podría ser peor que el Brexit”. La mayor parte de la discusión sobre el “Catalexit”, se ha centrado en las consecuencias políticas  y culturales. Sin embargo el banco holandés ING ha estudiado los posibles impactos  económicos de la ruptura de vínculos de la región con España. El impacto sobre la economía puede ser “mayor  proporcionalmente “que el impacto del Brexit”, ya que la reunión saldría automáticamente de la UE”.

Al igual que con el Brexit, se piensa que un “Catalexit” sumiría a la región en un largo periodo de incertidumbre y preocupación y, probablemente, sería negativo para el sector privado, escribe el economista de ING Geoffrey Minne en una nota titulada “Cataluña: el precio de estar soltero”. “Si la preocupación se convierte en pánico, también podría desatarse un pánico bancario y controles de capital”. La declaración de independencia respecto de España “implicaría automáticamente que Cataluña tendría que abandonar la Unión Europea, lo que inevitablemente provocaría problemas sobre su pertenencia al mercado único europeo”.