Acuerdo Sánchez-Rajoy, ante una Ley de ruptura de España…

El secretario general del PSOE Pedro Sánchez apoyará las iniciativas que tome el Presidente del Gobierno en relación con el desafío independentista que este lunes se ha agravado con el anuncio de que antes de Referéndum irá al Parlamento catalán la Ley de ruptura con España bautizada como “Ley de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República. El anuncio lo han hecho dos de los partidos que apoyan al Presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, Junts Pel Si (JXS) y la CUP ( Candidatura de Unidad Popular), a pesar de que el partido PDeCAT no quería dar ese paso ahora, y enfrentarse ante una Ley de desconexión de Cataluña de España; una Ley que regulará la escisión de Cataluña del territorio nacional para que en el transito, en el caso de que el “Si” triunfase en el Referéndum del 1 de Octubre, no quede ningún vacío jurídico.

Minutos después de hacerse pública la noticia del envío al Parlament de esa ley de ruptura, el secretario general del PSOE Pedro Sánchez mandaba un mensaje al Presidente del Gobierno para manifestarle que había que formar un frente común ante ese desafío, mensaje que era contestado inmediatamente por Rajoy con una llamada para anunciarle que tenían que establecer una comunicación fluida, esperar acontecimientos y responder de forma unida a lo que supone un autentico desafío que mete al Estado y a Cataluña en un conflicto de una gravedad cuyos efectos son desconocidos pero que pueden ser devastadores.

El acuerdo Sánchez-Rajoy al que se incorporará Ciudadanos, como aliado del Gobierno, es la mejor noticia que la ciudadanía puede recibir en estos momentos críticos para España, y supone un gesto de responsabilidad institucional, y de apoyo al Gobierno, que no tiene nada que ver con la política que Sánchez desarrolle sobre otros temas y, en otras circunstancias. La Ley de ruptura es el primer paso claro hacia la independencia.

Esa Ley que cuando se escribe esta crónica todavía no ha sido publicada en la página web de la Generalitat, ni en ningún otro sitio, por temor a que el Gobierno la recurra inmediatamente ante el Tribunal Constitucional, es el paso más importante que ha dado hasta ahora el independentismo a favor de la ruptura de España y, constituye un autentico desafío al Estado de derecho, ya que habla de Cataluña como un territorio desgajado ya del territorio nacional que se constituye como Republica independiente, con su justicia propia, sus instituciones administrativas al margen del Estado, la forma en que se pagará la deuda que sea especifica de Cataluña y los tres idiomas (el español, el catalán y el aranes) en que podrán expresarse los catalanes y los que pidan la nacionalidad catalana.

Una vez iniciado el proceso de independencia, el Presidente de la Generalitat será reconocido de forma automática como Jefe del Estado catalán, un cargo que ocupará durante el periodo de transitoriedad. La Constitución definitiva de la nueva Republica se redactará tras un proceso constituyente, que tendrá tres fases. Una primera de deliberación en el que se creará un foro social de discusión, una segunda que consistirá en unas elecciones para escoger la asamblea constituyente y una tercera constituida por un referéndum para aprobar esa Constitución.

La mayoría parlamentaria para aprobar esa nueva Constitución catalana será de tres quintas partes del Parlament, 81 diputados; una cifra muy inferior a los dos tercios que son necesarios ahora para modificar el Referéndum. En esas elecciones constituyentes podrán votar todos los catalanes y todas aquellas personas que hayan solicitado la nacionalidad catalana. Una disposición final insta a aprobar todas las solicitudes de nacionalidad antes de las constituyentes.