El parlamento catalán aplaza el choque de trenes hasta la Diada…

Continuando con el conocido juego del ratón y el gato que la Generalitat y el Govern catalán vienen poniendo en práctica, desde hace meses (ver republica.com La esquizofrenia catalana y el juego del ratón y el gato), para eludir y retrasar lo máximo posible la reacción del Estado al desafío independentista, la Mesa del Parlament, en su primera reunión tras las vacaciones, no ha incluido en el orden del día la Ley de Referéndum que el Gobierno piensa recurrir ante el Tribunal Constitucional. Esta ley es la que tiene que dar cobertura al referéndum del 1 de octubre. Una Ley que, según el socialista Miquel Iceta, perece una comedia, presentada en un Teatro (Teatro Nacional de Cataluña, TNC), que pasó brevemente por el Parlament y que, ahora, está en el limbo.

Tal como se esperaba la Presidenta del Parlament catalán, Carme Forcadell, que junto a otros dos miembros de la Mesa no firmó la entrada en el Registro de la Ley, apoyada, eso sí, con las firmas de los Diputados de JXS y la CUP, ha insistido que “no hay ninguna obligación de incluir en el orden del día la Ley del Referéndum”. “Es una ley compleja que requiere valoración”, ha añadido, para justificar ese juego del ratón y el gato y dejar abiertas todas las posibilidades para que el texto sea aprobado por el Parlament. Ha insinuado que puede ir al Pleno del 6 y 7  de septiembre, en vísperas de la Diada, e, incluso cabría la posibilidad de un Decreto Ley del Govern, que entraría en vigor desde el momento en que el ejecutivo catalán lo aprobara.

La reunión de la Mesa del Parlament catalán, ha acaparado el interés político y mediático de este miércoles, hasta el punto que el Gobierno en pleno se ha trasladado a Madrid para una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros, convocado en sesión de urgencia, para la designación de un árbitro para encontrar una solución a la huelga indefinida, declarada por los integrantes del servicio de seguridad del aeropuerto del Prat en Barcelona. Aunque, en realidad, la convocatoria estaba pensada, también, ante la posibilidad de que, a última hora, la mesa del Parlament incluyese en el orden del día, la Ley de Referéndum, que hubiera sido recurrida este mismo miércoles ante el Tribunal Constitucional.

La expectación política y el interés mediático estaban totalmente justificados porque este miércoles se hubiera producido el choque de trenes, tantas veces anunciado ya que los partidos independentistas ya habían anunciado que no obedecerían las sentencias del Tribunal Constitucional y la Ley de Referéndum es la que tiene que dar paso a todo el proceso que terminaría con la proclamación de la Republica independiente de Cataluña y su escisión de España.

Un desafío que constituye un auténtico “Golpe de Estado” que no tiene nada que envidiarle al Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. De confirmarse la celebración del referéndum del 1 de octubre, que el Gobierno Insiste en que no se celebrará bajo ningún concepto ( la verdad es que también dijeron lo mismo en 2015 y el Referéndum consultivo se celebró el 9 de noviembre ) mientras, desde el Govern a través de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC ) de Omnium Cultural  y de la CUP, se anuncia que ya tienen todo preparado ( censo, papeletas, urnas y posibles funcionarios voluntarios ) para el polémico referéndum.

Mientras todos estos movimientos piden al Gobierno central que, descartada la aplicación del artículo 155 y la intervención de la Autonomía, expliquen qué tipo de medidas tiene en cartera, para impedir la celebración del Referéndum, se preparan para grandes movilizaciones en las calles de Barcelona aun, antes de la Diada,  y han anunciado que ya hay más de 50.000 personas inscritas con el objetivo de “desbordar Barcelona de la forma más cívica”. El objetivo está en la movilización de la población catalana desde el Pleno del Parlament, en el que se pondría en marcha el referéndum, hasta la celebración del mismo, pasando por la Gran Concentración del 11 de septiembre, día de Cataluña.