La plaga de la “Turismofobia” y el Síndrome de Venecia

Esta semana ha sido la semana de la “Turismofobia”, ese movimiento promovido por antisistemas englobados en torno a la CUP (Candidatura de Unidad Popular ), a la antigua Kale Borroka, cercana al abertzalismo de Sortu, y a otros grupos cercanos al independentismo balear y valenciano, que han aprovechado el malestar ciudadano de un turismo masivo y descontrolado que ha comenzado a perturbar las principales zonas turísticas del país,  y a los propios ciudadanos. Unos ciudadanos que se ven invadidos, hasta el punto de hacer imposible la vida normal en barrios en los que han desaparecido, los pequeños comercios, tiendas, y restaurantes para convertir el Barrio en zonas de ocio y diversión continúas, cuando no de borracheras y de todo tipo de excesos.

Aprovechando esta situación real, este grave problema de un turismo que no tiene nada de sostenible, que además encarece el nivel de vida y perturba incluso el descanso, estos antisistemas han iniciado una agresiva campaña no contra ese tipo de turismo, sino contra el turista que ha decidido pasar sus vacaciones en España. A los gritos de “Turista Home”, “Turista, vuelve a casa”, “Gaudí hates you” (“Gaudí te odia”) o “Parad de destrozar nuestras vidas”, estos activistas lo que es un problema real que las autoridades deben abordar cuanto antes, lo han convertido en un ataque contra quienes han hecho de España  el tercer país que más turistas recibe en el mundo, tras Francia y Estados Unidos.

Este año España recibirá más de 82 millones de turistas, un verdadero récord, que aporta alrededor del 11% del PIB nacional, con unos récords de gasto por parte de los turistas, con lo que el sector se convierte en uno de los principales generadores de empleo. De hecho, tanto el sector servicios como el turismo, junto a la exportación, son los pilares que empujan a la economía en la salida de la crisis. Pero es verdad que ese  turismo está rompiendo las costuras de un modelo que necesita de una profunda transformación para hacerlo Sostenible. La situación ha llegado a ser tan preocupantes que el propio presidente del Gobierno ha tenido que salir a la palestra para intentar parar una ofensiva que ya ha tenido una importante trascendencia en los medios internacionales que están presentado la imagen de un país que insulta y persigue al visitante, cuando, hasta ahora, la imagen ha sido la contraria: la de un país acogedor con unos acogedores ciudadanos que están encantados con los visitantes.

En España se ha producido lo que se llama el Síndrome de Venecia. Dirigido por Andreas Pichler, el Síndrome de Venecia (2012) es un documental que cuenta la historia del turismo depredador que sufre la ciudad italiana y que devora, desde hace años, la propia supervivencia del sector turístico. Al igual que está ocurriendo en Barcelona, los habitantes de Venecia huyen del centro urbano por el aumento del precio de la vivienda y la invasión de hoteles y apartamentos dedicados al turismo. A mediados del siglo XX, Venecia tenía 175.000 residentes. Hoy la población está cifrada en 50.000 personas y la demoledora previsión es que en 2030 no queden venecianos en el centro de la ciudad. La razón: 30 millones de turistas visitan Venecia cada año, una auténtica barbaridad. Es lo que puede pasar o está a punto de pasar en muchas ciudades españolas

El desarrollo económico de España en los años sesenta se financió en buena medida con las divisas que aportó el turismo. También contribuyó a la apertura del país y a hacer permeable la sociedad española a comportamientos propios de las democracias europeas, principales emisores de turistas: Alemania, Gran Bretaña y Francia. Estos datos avalan el turismo como el principal sector estratégico de la economía nacional y que, por tanto, requiere de la debida protección. Así, ante los sucesos ocurridos durante estos días en Cataluña, Costa valenciana, Euskadi y Baleares, el 81,2% de los españoles valora negativamente la campaña que organizaciones de la izquierda, como la CUP y Podemos, han lanzado contra el turismo. Es también la posición de la inmensa mayoría en cada franja de edad. Únicamente el 8,6% de las respuestas respalda la política de acoso al turismo.

El 85,3% de los españoles se siente orgulloso de que España sea uno de los destinos turísticos más importantes del mundo. Este porcentaje va elevándose paulatinamente con la edad del encuestado, pasando del 75,7% entre los menores de 30 años al 90% entre los mayores de 65 años, según lo refleja la última encuesta de NC Reporta.