Como dirigir 9 novenas en 12 horas y salir triunfante en el empeño

Madrid fue escenario este Sábado de uno de los más sorprendentes acontecimientos musicales de los últimos años, con la interpretación en el Auditorio Nacional y organizado por el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM), esa institución que dirige Antonio del Moral, de las Nueve novenas Sinfonías más importantes de la historia de la Música, en un sólo día y por un sólo director: Víctor Pablo Pérez (Burgos 1954), titular de la Orquesta de la Comunidad de Madrid y uno de los más versátiles directores del panorama musical actual español.

Nueve Novenas tan significativas como las de Beethoven, Haydn, Schubert, Garay, Mozart, Bruckner, Dvórak, Shostakóvich y Mahler interpretadas por cinco orquestas diferentes: la Sinfónica de Madrid y el Coro Nacional de España, junto a los solistas Raquel Lojendio, María Rodríguez Cusí, Gustavo Peña y David Ménendez, la Orquesta de RTVE, Orquesta de la Comunidad de Madrid, Orquesta Nacional de España, y la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE), una de las más atractivas y pujantes y capaz de aceptar cualquier reto que se le ponga por delante.

Dirigir Nueve Novenas Sinfonías (y, sobre todo Sinfonías tan densas y difíciles como las de Mahler, Shostakóvich o Bruckner y, en algunos aspectos, Beethoven interpretadas por la Joven Orquesta Nacional de España, la Orquesta Nacional, la Orquesta de Radio Televisión Española  y la Sinfónica de Madrid) en doce horas, es toda una hazaña que necesita  de un gran esfuerzo físico, y emocional que muy pocos directores podrían haber aguantado. Víctor Pablo Pérez, estuvo pensándolo durante unas semanas, cuando se lo propuso Antonio del Moral director del Centro Nacional de Difusión Musical, CNDM, (ver Republica.com “El hombre que vive para Difusión Musical”) pero aceptó el reto entusiasmado.

Conocía a las cinco orquestas que iban a interpretar las Nueve Nueves, había trabajado con ellas, conocía por supuesto porque las había dirigido en varias ocasiones las Sinfonías, excepto la del asturiano Ramón Garay, que la incluyó este año en el repertorio de la Orquesta de la Comunidad de Madrid,  y como buen estudioso, ordenado y metódico, educado en Alemania, estableció  un plan preciso de trabajo, con repaso casi diario de las Sinfonías, dirigiendo mentalmente en su casa y,  luego, en el Auditorio con las orquestas desde el 16 de Junio. Ha ensayado de forma exhaustiva durante nueve horas diarias en el Teatro Real, en el Auditorio Nacional en el Teatro  Monumental y en Pilas (Sevilla) dónde se encontraba la Joven Orquesta Nacional de España, aparte de varios ensayos generales el jueves y el viernes, anterior al día del Maratón. En todo momento, ha estado acompañado por el doctor Carlos Prieto, un nefrólogo jubilado del 12 de Octubre que va siempre con  la Orquesta Nacional en sus giras internacionales, gran melómano, que no cobra nada y que lo hace, simplemente, por amor a la música.

Lo que el sábado hizo Víctor Pablo Pérez, es toda una hazaña es como encerrarse en las Ventas con nueve Miuras (o con nueve toros de las más peligrosas ganaderías del país) y salir airoso y triunfal en el intento. Es la primera vez que se lleva a cabo un proyecto de este tipo en el mundo y es la primera vez que un director se enfrenta con el reto de dirigir 9 novenas en doce horas. El  éxito ha sido tal (92% de ocupación), que la mayor parte de los asistentes, con unos precios populares, han sido  jóvenes, que mas de 15.000 personas pasaron por el Auditorio, que 1500 personas siguieron los conciertos en pantalla gigante de televisión desde la plaza donde se encuentra el Auditorio Nacional, y que después de cerrar los ingresos por taquilla todo el  montaje de lo que ha sido uno de los acontecimientos del año, ha costado… 37.000 euros. Eso es lo que  habitualmente viene a cobrar cualquier gran solista que toca en el Auditorio Nacional de Música de Madrid.

Para que el lector pueda hacerse una idea, una orquesta de primera categoría  viene a costar  más de 200.000 euros por concierto. Así que, lo realizado el Sábado en Madrid es realmente Difusión Musical, a precios populares, con espectadores jóvenes, y con muchos asistentes que nunca habían pisado un Auditorio de música,  ni sabían lo que era un Concierto de Música clásica… ¡Para Medalla de Bellas Artes, vamos!