Los antisanchistas acusan al nuevo secretario general de “Cesarismo”

Setenta y dos horas después de su espectacular triunfo en las primarias socialistas del Domingo, el nuevo secretario general del PSOE Pedro Sánchez, ha tomado posesión, de nuevo,  de su despacho que desalojó al día siguiente del Comité Federal de Octubre en el que, por presiones del Comité Federal del partido se vio obligado a dimitir y a iniciar, días después, una dura campaña electoral que le llevó por toda España para recuperar  la secretaría general del partido que, por primera vez en la historia su titular era desalojado de ella, abriendo una crisis que durará mucho más de lo previsto. Los antisanchistas ante la nueva estructura de partido que quiere hacer el nuevo secretario general  ya han empezado a acusarle de “Cesarista”.

Frente a los que creían que, terminadas las primarias todo el partido se iba a poner a las órdenes del elegido secretario general, se han alzado los que creen que es imposible que las heridas que se han abierto estos meses puedan cicatrizar, entre otras razones, porque hay barones que parecen que no están muy dispuestos a aceptar la autoridad de Sánchez y porque el propio Sánchez, no está dispuesto a perdonar y olvidar. La prueba es que una de las cosas que primero ha anunciado es que los barones no formarán parte de la Ejecutiva del partido, que ya tienen representación en el Comité Federal y que no haga cuotas territoriales.

No ha que olvidar que durante el final de su mandato aumentaron las tensiones entre los barones y Sánchez hasta el punto que el inicio de la guerra final comenzó con la dimisión  de los barones que formaban parte de la Ejecutiva, una decisión  que comenzó precisamente con un hombre de la andaluza Susana Díaz. Tras anunciar que el nuevo portavoz parlamentario será el valenciano José Luis Ábalos hasta el Congreso de Junio, Sánchez  ha adelantado que tiene la intención  de formar una Ejecutiva con personas  de relevancia  y referentes  en diferentes en distintos ámbitos sociales y económico y que además representan a todas las franjas de edad.

Los críticos de Sánchez , especialmente la andaluza Susana Díaz, que teme que hombres y mujeres ligados a Sánchez comiencen a desembarcar en Andalucía para plantar cara a la dirigente andaluza, señalan el riesgo de que el PSOE vacíe las estructuras intermedias y  toda la estructura se reduzca a un secretario general poderoso que dialoga directamente con los militantes. Sería, dicen, un  “modelo cesarista” que agita a los líderes regionales. El PSOE es  un partido bastante descentralizado, aunque, eso sí,  afectado por un fuerte clientelismo.

Mientras tanto,  periódicos de todo el mundo siguen analizando la situación española, y  la evolución de esa situación, desde la perspectiva de la elección de Sánchez, de la pérdida de poder del aparato y, sobre todo, del  final de lo que llaman  era del ex Presidente del Gobierno Felipe González que apostó, desde el principio,  por la dirigente andaluza  y del giro a la izquierda que ha experimentado el partido socialista que le amagará la legislatura a Mariano Rajoy. Son los periódicos alemanes los que manifiestan su mayor preocupación por la evolución de la situación española, después de haberse calmado con el fracaso de los populismos en Holanda y, sobre todo, en Francia. Die Tageszeitung es las pocas excepciones que ponen en duda el izquierdismo del nuevo secretario general socialista. A pesar de que la mayoría de los medios le describan así́, Sánchez no es un político de izquierda. Las mismas bases que han convertido ahora a Sánchez en su portador de esperanzas, votaron en las primarias después de las elecciones de diciembre de 2015 a favor de una alianza con la derecha liberal. Los socialistas que realmente son de izquierda se pasaron hace ya tiempo a Podemos.”

Ahora, un giro discursivo a la izquierda le ha bastado para ganar las primarias, pero los que le han apoyado quieren ver hechos: el fin de la tolerancia de los conservadores. Eso sólo funcionará junto a Podemos.

Si Sánchez vuelve a incumplir una vez más su promesa de un cambio, las bases del partido, decepcionadas, le darán la espalda. Pero si realmente tiene el arrojo de aventurarse en un giro a la izquierda, seguirá teniendo el aparato del partido y casi toda la opinión publica en su contra. “Los socialistas españolas  resume el periódico-no han salido aun de la crisis, ni mucho menos”.

Por su parte el francés Liberation  sostiene que el movimiento anti elite que recorre el mundo occidental acaba de provocar estragos en el seno del Partido Socialista español, el PSOE. “El triunfo de Pedro Sánchez se inscribe en un contexto de profunda decadencia del PSOE, que ha perdido en los últimos años cuatro escrutinios consecutivos. Primera consecuencia de esta victoria: el conservador Mariano Rajoy, que gobierna en minoría desde principios del año, gracias a la abstención del partido Socialista, pierde margen de maniobra. Segunda consecuencia: Sánchez, defiende unas  tesis que son cercanas a las de Podemos, “Una formación que es un potencial aliado. Pero también un hermano enemigo”.