Pedro Sánchez y el reto de reunir los pedazos

Mi amigo, informador y analista de cabecera, Javier Ybarra, después de leer un tuit mío, en modo ironía, pidiendo a los barones socialistas, que le han hecho la vida imposible a Pedro Sanchez, que pidan perdón, manifiesten dolor de corazón y hagan propósito de la enmienda, me envía su periódico “perrito caliente”,  esta vez desde su caserío de Mauri, para comentarme con su habitual perspicacia, que Adriana Lastra , número 2 de Sánchez, mantiene que los barones del PSOE  tienen que pedir perdón a su jefe, mientras él les llama por el móvil para reunir los pedazos del partido.

“Reunir los pedazos” es el título de uno de los capítulos del libro “La Rive Gauche”, de Robert Lottman. Durante los meses que siguieron a su liberación (1944), París no sería ya nunca el mismo. Era impensable regresar a la Tercera República, como hoy es impensable volver al bipartidismo o al antiguo PSOE. El 9 de septiembre de 1944, recuerda Ybarra  que Les Lettres Francaises publicó un manifiesto de los intelectuales de izquierda – Mauriac, Valéry, Camus, Paulhan, Malraux, Sartre, etc –  que concluía así: “Sigamos unidos por la resurrección de Francia y por el justo castigo de los impostores y traidores”. Lo mismo que pide Adriana, la socialista.

Si algo tiene la política es precisamente las dificultades que tienen los políticos en pedir perdón (a pesar de robos masivos), manifestar propósito de la enmienda, porque sus contactos son endogámicos y vuelven a donde solían, y dolor de corazón, órgano del que muchos carecen o procuran ocultar. Todo eso, se produce, en todo caso, en los  políticos que mueren y resucitan, casos muy aislados, raros que suceden en muy pocas ocasiones.

Es el caso de Pedro Sánchez, exsecretario general del partido socialista obrero español, que según cuenta la versión norteamericana de “Político”, el digital independiente con más influencia en Estados Unidos, que ha resucitado de la muerte política para ganar las elecciones primarias de los socialistas. La victoria de Sánchez demuestra que el apoyo a Rajoy era más de lo que las bases socialistas movilizadas podían soportar, incluso después de un año de bloqueo político con el Gobierno en funciones de Rajoy. Sánchez también tendrá por delante la difícil tarea de unir a un partido donde casi todas las personas con poder se han opuesto a su liderazgo y a  “reunir los pedazos”.

Para The Wall Street Journal,  el problema no está solo en “reunir los pedazos”  está en lo que llama repetición de fenómenos que ya se han producido, porque a algunos socialistas la victoria de Sánchez les recuerda a la de Jeremy Corbyn como líder del partido laborista, principal partido de la oposición, en el reino Unido; o a la de Benoit  Hamon,  al frente de los socialistas franceses. Son personas muy populares entre las bases del partido, pero no tienen un gran atractivo entre los votantes.

En la misma línea del Street Journal, pero con un titular más endurecido se manifiesta la Agencia económica Bloomberg (“Un Radical gana la votación socialista en España y augura problemas para Rajoy”) al contar que Sánchez gana a la candidata del establishment, en la carrera por el liderazgo y que los  socialistas podrían complicarle las cosas al gobierno en minoría a pesar de haber obtenido los peores resultados de la historia de los socialistas en 2016, Sánchez ha intentado   aprovecharse de la fragmentación del Parlamento para impedir que gobernase Rajoy. Sánchez, de 45 años de edad, vuelve a ponerse al timón con los socialistas a 12 puntos del Partido Popular de Rajoy en los sondeos y los partidos de izquierda luchando por mantener a sus votantes frente a alternativas más populistas en toda Europa.

Esa postura radical del nuevo secretario general del PSOE y ese giro a la izquierda es lo que destacan la mayoría de los periódicos europeos (Il Messaggero lo presenta como político favorable a Podemos) pero probablemente, el que mejor lo expresa es el influyente Financial Times que sostiene  que  la vuelta del hombre que fue expulsado tras una amarga disputa, amenaza con nueva agitación para la oposición ya que su retorno probablemente escorará al partido más hacia la izquierda y podría hacer más difícil para el gobierno minoritario de Mariano Rajoy cerrar los acuerdos entre partidos que había prometido. Sánchez también tendrá que afrontar la resistencia de elementos importantes del liderazgo socialista.