Rajoy  a lo suyo: “Sánchez no cambiará mis planes”

Los socialistas,  y sobre todo los populares, se han despertado este lunes sorprendidos por la dimensión del triunfo de Pedro Sánchez en la mayoría de las Comunidades españoles. El nuevo secretario general del PSOE, ha vencido en todas excepto en Euskadi que ha ganado Patxi López, y en Andalucía donde, Susana Díaz,  a pesar de su victoria, ha recibido también, un voto de castigo, hasta el punto de que ha tenido más avales que votos. En ese despertar de este lunes, destaca el del presidente del Gobierno  Mariano Rajoy que, con el mayor desprecio del mundo, ha dicho que no ha llamado a Sánchez “para no molestarle”, y que el triunfo del candidato socialista no cambiará nada políticamente  ya que no tiene intención de adelantar las elecciones.

En este tema, Rajoy que hablaba a la prensa, después de la reunión de la Ejecutiva popular, ha querido ser muy claro ante las especulaciones de que una incorporación a la vida política de Sánchez (teniendo en cuenta la inquina que  existe entre ellos) podía trastocar sus planes para la aprobación de los Presupuestos, y el próximo techo de gasto para el año que viene, lo que le da un cierto margen de tranquilidad, a menos de que el tema de la corrupción se complique aun más de lo que está.

Por eso, ha querido despejar cualquier duda, asegurando que no da por perdida la legislatura, pese al regreso de su enemigo Pedro Sánchez a la dirección del PSOE en las condiciones triunfales que ha vuelto, descartando de manera tajante unas nuevas elecciones. “No, no va a ver adelanto electoral. Ya lo he dicho en numerosas ocasiones”. Estamos sacando asuntos importantes y negociando los presupuestos “Creo que cuando este Gobierno. Ha recalcado en un cierto tono de malhumor-  lleva sólo siete meses, después de lo del disparate de 2016, conmigo que no cuenten para generar inestabilidad. Yo apuesto por la estabilidad, la solidez y por la sensatez y el sentido común”, ha señalado.

Todo eso a menos que Sánchez quiera mover ficha forzando una dimisión de Rajoy, algo que no parece factible ya que lo que menos le interesa a Sánchez precisamente es un adelanto electoral. El nuevo secretario general necesita, por lo menos dos años para renovar el partido como ha prometido, para llevar a cabo esas reformas y ese programa que suponga, según algunos de sus colaboradores, un “nuevo Surestes”. Además necesita  también tiempo  para cerrar muchas de las heridas que permanecen abiertas, e incluso infestadas; para  impulsar una reforma de la Constitución, limitar  el mandato de las Gestoras y, desde luego, limitar asimismo el poder de los barones, los grandes enemigos de Sánchez, que le hicieron la vida imposible y, al final, le dejaron solo.

Para todo eso, Sánchez necesita tiempo y recuperar la confianza de los 85 diputados socialistas, la mayoría de los cuales obedecieron la orden del Comité Federal de abstenerse en la votación para la investidura de Rajoy con lo que permitieron la reelección de Mariano Rajoy  “a cambio de nada” como dicen los críticos de la Gestora que ha gobernando el partido durante ocho meses. Ocho meses que han servido a Sánchez para rearmarse, cuando los miembros de la Gestora, creían que durante ese tiempo los militantes se habrían olvidado de todo. Y ha sido, exactamente, lo contrario.

Por último, en esa obsesión por marcar al PSOE, y a partir de ahora, sobre todo, a Sánchez, Podemos no ha perdido ni un minuto, y ha anunciado estar dispuesto a retirar la moción de censura contra Rajoy,  presentada el viernes en el Parlamento, sin negociarla con nadie, si  Sánchez presenta otra. La  presentación de la censura de Podemos, que va más contra el PSOE, que contra Rajoy, en ese intento de hacerse con todo el voto de la protesta, ha ido seguida de la gran manifestación de la Puerta del Sol, precisamente en vísperas del día de las primarias socialistas. Iglesias ha engañado a Sánchez varias veces, esperemos que haya aprendido.