Rajoy, Macron, el champán y… el triple expresso

Cuenta la prensa francesa que uno de los dirigentes europeos que más se han alegrado del triunfo de Emmanuel Macron ha sido el Presidente del Gobierno español, empeñado en tener un mayor protagonismo en Europa y en la reconstrucción de la Unión, como líder de la cuarta economía del continente. A pesar de los problemas internos españoles y una situación política complicada, Rajoy ha optado por la vía de un europeísmo activo que quiere recuperar los años perdidos, especialmente por una crisis económica que ha pegado con fuerza en los cimientos de la economía española.

Dicen los franceses que Rajoy ha reconocido el compromiso sin fisuras del candidato de “En Marcha“ durante la campaña. Ve en él un socio convencido de dar un nuevo impulso la integración europea, en un momento en el que Reino Unidos se prepara para salir. En sus conversaciones con los periodistas, señala Les Echos, en los últimos meses, Rajoy ha venido repitiendo que veía en Emmanuel Macron un valor saludable para el proyecto europeo, lejos de extremismos y de populismos. Rajoy se ha expresado con una convicción poco habitual en él, que normalmente prefiere jugar a las medias palabras y a una prudencia que a veces resulta exasperante.

De todas formas, a pesar del optimismo y la alegría con la que la totalidad de los medios acoge este lunes la victoria de un candidato sin partido (ver republica.com “Francia: el triunfo de un candidato sin partido”), es muy complicado el camino que le queda por recorrer al nuevo Presidente, que dentro de unas semanas, en Junio, tendrá que enfrentarse con una tercera vuelta en las legislativas que no se sabe qué puede pasar. Es el enfoque de Le Fígaro, que insiste en lo que es “la espera de las legislativas“ llevado por el viento de una “audacia” sin igual, Macron ha desequilibrado a los partidos tradicionales, ha subyugado a los medios de comunicación y se ha construido un electorado. ¡Bingo! Hoy el Partido Socialista está hecho trizas, la derecha se debate entre la oposición y la fascinación, el Frente Nacional ha sido reenviado a un papel de opositor ideal… ¡Macron Superstar! “Sin embargo, las condiciones excepcionales de su elección no deben hacer olvidar las hipotecas políticas que pesan sobre la situación… Esa Francia positiva, reformadora, dinámica y abierta a Europa está contenta. Pero no olvidemos que no representa más que una cuarta parte de los franceses”

Es también la tesis de Liberation al recordar que el principal desafío del nuevo presidente es reducir, poco a poco, el abismo que separa la Francia alegre de la Francia furiosa, la Francia de arriba y la Francia descolgada. Una república que buena parte del pueblo abandona no es una república. “Emmanuel Macron tiene toda la legitimidad para poner en práctica, si gana las legislativas, el programa que presentó a los franceses. Pero si este programa no favorece al pueblo, si se contenta con satisfacer las ambiciones reformistas de los de arriba, por bienintencionadas que sean, su presidencia acabará mal.”

Pronóstico parecido al que hacer L´Oponion: Francia se ha librado de la catástrofe que hubiese supuesto tener una Presidenta de extrema derecha. Pero, el nuevo Presidente de la República no puede ignorar que, si sumamos el 35% de votos del Frente Nacional, con los obtenidos en primera vuelta por Jean-Luc Mélenchon, los votos en blanco y los abstencionistas, la cantidad resultante constituye un duro recordatorio de la cruda realidad. La Francia de la cólera y del rechazo será su principal preocupación.

En fin, el comentario más agridulce quizás sea el del diario británico The Guardian, en el que advierte que saboreemos el champán mientras podamos, porque ya hemos vaciado la copa y ahora tenemos, dice “un triple expresso de realidad”. El primer sorbo: más de un tercio de quienes votaron en la segunda vuelta votó por Marine Le Pen ¿En qué época vivimos, que nos alegramos por un resultado así? Segundo sorbo de café: Macron sabe lo que hay que hacer en Francia, pero no es probable que lo logre, porque ha habido que elegir entre la cólera y la peste. Tercer sorbo de café: es genial que Macron también quiera reformar la UE, pero no está en su mano. Las propuestas de Macron para reformar la eurozona -una política fiscal común, un ministro de Finanzas conjunto, cierta compartición de la deuda, y la consumación de la unión bancaria- no gustarán a los votantes alemanes

Así que solo se trata de un aplazamiento. Todo está aún por hacer. Y Europa sigue bebiendo en la taberna de las últimas oportunidades.