Ni Díaz ha barrido, ni Sánchez se ha estrellado, sino todo lo contrario

Ni Susana Díaz, la presidenta andaluza, ha barrido, ni Pedro Sánchez, el exsecretario general socialista que se vio obligado a dimitir de su cargo el pasado 1 de Octubre, después de algo más de dos años en su puesto, ha retrocedido en posiciones respecto de las primarias en las que se alzó con la dirección del PSOE, sino todo lo contrario. Este puede ser el resumen del primer asalto de las primarias socialistas que se celebrarán el próximo 21 de Mayo, en las que se elegirá a quien tiene que dirigir el partido en uno de los momentos más preocupantes de su reciente historia. Tan preocupantes que ya muchos dirigentes no descartan una ruptura del partido si no triunfa, por encima de todo, el deseo de unidad e integración.

Ese primer asalto ha terminado, por el momento, con la presentación de avales, que no se ha convertido en una victoria aplastante de Díaz que pensaba arrasar, según sus partidarios (63.500 avales), algo que no se ha producido, al quedarse Sánchez a 5.000 avales de diferencia de la Reina del Sur (57.369), una cifra que ha sorprendido a los propios “Sanchistas” que nunca pensaron que podían sacar más avales que los que obtuvo en las primarias de 2014 (41.338). Avales obtenidos, entonces, muchos, por el apoyo de Díaz que junto con el expresidente Rodríguez Zapatero, se convirtieron en los principales defensores del después defenestrado secretario general.

En peores condiciones que Díaz, que ha contado con el apoyo de la Gestora y con todo el poder que supone el aparato del socialismo andaluz, la Federación más poderosa del país, la estrategia de Sánchez y de su equipo ha sido radicalizar (sus adversarios dicen que Podemizarlo) el discurso y ganarse al militante al que ha colocado en el centro de su proyecto, con el objetivo de recuperar a los que se han refugiado en Podemos o, por el contrario, lo han hecho en la abstención. Los “sanchistas” se manifestaban tan optimistas que, en un primer cálculo, aseguraban que el candidato podía obtener el 40% de los votos de la militancia. Otros cálculos fijaban los porcentajes en un 30-30 para Sánchez y López, y un 60% para Susana Díaz. Sánchez ha llegado al 30, Díaz no ha llegado al 60 y López se ha quedado en poco más del 5% exigido, es decir algo menos de 3000 avales de los 9.368 exigidos.

Lo que es claro es que Susana Díaz ha tenido el viento en contra de ser la que en Octubre encabezó el proceso de defenestración de Sánchez , mientras Sánchez ha contado con el viento a favor de los efectos de los últimos escándalos del PP, especialmente del “escándalo González” y el anuncio de una moción de censura contra el Presidente del Gobierno que está pensada para desgastar al PSOE, al que abuchearán en la calle el día de las primarias en la manifestación convocada por Podemos contra la corrupción y en apoyo de la moción de censura contra Rajoy.

Como sostuve hace unos días cuando se inició el proceso de recogida de avales quienes dicen conocer bien el PSOE, tienen hechos sus cálculos, procedentes del conocimiento del aparato. Para que gane Díaz, aseguran, tendría que sacar el 50% de los votos en Andalucía y el 20 %, en el resto de las Federaciones. El poder de la federación andaluza del PSOE es tal que, solamente los afiliados de Jaén, supera a la mitad del total de militantes del PSC. Es más, solo la cifra de afiliados de Sevilla capital, supera al total del número de afiliados en el País Vasco. Y todo eso, jugando con un censo de 187.500 militantes al corriente de sus cuotas y que hayan pagado los 15 euros para poder votar.

Con esas perspectivas habrá que examinar de dónde vienen los avales de Díaz y de Sánchez, aunque eso no signifique ni mucho menos que todos los avales se conviertan en votos…