Francia evita el choque de trenes y opta por Le Pen y Macron

Tal como indicaban las encuestas de última hora y, en un ambiente de un cierto miedo al triunfo de las dos opciones antieuropeas, la extrema derecha de Marine Le Pen y la extrema izquierda de Jean-Luc Mélenchon, los franceses, que han rechazado de plano el bipartidismo de la V República, fundada por el general Charles de Gaulle, han optado este domingo, por una opción que tranquiliza relativamente a Europa, Emmanuel Macron y Marine Le Pen, en tanto, ésta última, se cree que perderá en la segunda vuelta, aunque, la opción extremista del Frente Nacional ha extendido y profundizado la idea clara de que los graves problemas que vive Francia tienen que resolverse fuera de la Unión Europea.

Con una participación de casi el setenta por ciento, un punto menos que las últimas elecciones de 2012, pero una de las más elevadas de estos últimos cuarenta años, Macron, un nuevo fenómeno político de sólo unos meses de vida, ha obtenido el 23,2 % de los votos, Marine Le Pen, que no ha conseguido, como sostenían sus seguidores, el primer puesto de estas históricas elecciones, sino el segundo con el 22,7 % de los votos, una cifra realmente significativa y desde el punto de vista político preocupante, los Republicanos de François Fillon un 19,8%, el Frente de Izquierdas de Mélenchon un 19,1% y el partido socialista de Benoit Hamon un ridículo 6,2%, algo que replantea toda una refundación.

Lo que está claro a esta hora de la noche es que en las elecciones presidenciales de este domingo, ninguno de los candidatos de los dos grandes partidos, partido socialista y Republicanos, ha pasado el corte para la segunda vuelta electoral que se celebrará el próximo domingo 7 de mayo. Es la primera vez que esto suceda en la V República francesa, una prueba del declive de los partidos tradicionales. Sin embargo, Emmanuel Macron, de 39 años, sin partido, y con un Movimiento improvisado, “En Marcha”, liberal y europeísta, ministro de Economía de Hollande, ha logrado el respaldo de la gente que desconfía de la política, imponiendo una nueva imagen, que consiste en abandonar los partidos y liberarse del eje de confrontación izquierda-derecha. No es muy probable que Marine Le Pen se imponga en la segunda vuelta electoral y asuma la presidencia siguiendo la trayectoria de Donald Trump, su gran protector, en Estados Unidos.

Esto se debe a que el derechista Frente Nacional no tiene con quién aliarse, aparte de que se cuestiona su capacidad para asumir el Gobierno. De todas formas, cualquier cosa puede pasar en la segunda vuelta. La sorpresa es siempre posible, pasó en el Reino Unido con el Brexit y volvió a pasar en Estados Unidos, con Donald Trump, cuando existían todas las dudas sobre un triunfo de alguien que no está preparado para dirigir el país más poderoso de la tierra. Pensando en lo que pasó en el Reino Unido hace casi un año, y en América hace cinco meses, en Francia el próximo 7 de Mayo, puede pasar de todo, aunque la verdad es que ya ha pasado mucho.

Ha pasado tanto que, hasta se ha puesto en duda los valores de la Revolución francesa: la ciudadanía, los derechos humanos, la igualdad, la fraternidad, la tolerancia… Algo que dejará marcas. Por primera vez en la historia de la Francia moderna, los electores se alejaron de los candidatos de los grandes partidos, mostrando que no era un mito el cansancio de la bipolarización y la radicalización de la política. También, por primera vez en la historia de la Europa moderna, la campaña electoral, se ha dividido precisamente en la cuestión europea, cuestionando el euro, el mercado libre y las reglas de integración (o de alejamiento). Ese antieuropeismo están sobre todo, en Marine Le Pen y en Mélenchon, partidarios los dos de abandonar la Unión Europea.

La realidad hoy es que Le Pen, la gran preocupación de Europa después de que hace poco más de un mes los holandeses frenasen a la extrema derecha de Geers Wilders, está rodeada de amateurs y casi no cuenta con recursos humanos. No obstante, no puede rechazarse completamente que pueda ganar. Existe una gran incertidumbre entre el electorado en torno a la economía, la seguridad pública, el terrorismo y la inmigración. Y los datos hablan por sí mismo: más de doscientos muertos en atentados terroristas, un 10% de paro, y un 25% de paro juvenil, un empobrecimiento de las clases populares y medias por la crisis económica y un notable resentimiento social. Por eso, no hay que descartar nada y no son pocas las probabilidades de que el electorado que busca oponerse a algo, en lugar de respaldar a un candidato, opte por apoyar a Le Pen.

De todas formas se ha evitado lo peor: una segunda vuelta con Marine Le Pen y su Frente Nacional y Jean-Ruc Mélenchon y su Frente de Izquierdas, un auténtico choque de trenes.