Los corruptos tienen pene y, las corruptas, vulva…

En efecto, de acuerdo con las tesis y la estrategia publicitaria de “Hazte Oír”, “Los corruptos tienen pene, y las corruptas, tienen vulva. Que no te engañen”. Que un partido político como Podemos haya tenido que recurrir a la idea del autobús rodante, que fue inmovilizado y prohibida su circulación dentro de un auténtico escándalo nacional, es paradójico. En esta ocasión, el autobús, no en color naranja sino en azul cielo, y bautizado como “Tramabús”, recorrerá todo el país para anunciar y difundir la tesis de que lo que hay en Estaña es una “trama”, en la que están el Ibex, periodistas, empresarios, millonarios y políticos que constituyen toda una mafia de poder.

Ahora, el problema no está, según ha decidido Podemos en “la Casta”, en la que, con todo entusiasmo ha entrado el partido morado, desde que empezó a tocar poder, sino en “la Trama”, el nuevo concepto acuñado por quien desde hace unos meses ejerce de ideólogo de cabecera del líder máximo: Rubén Juste, autor del libro “Ibex 35, una historia herética del poder en España“. Desde que el secretario general de Podemos leyó su libro se convirtió en referencia para que en la Asamblea de Vistalegre II, el concepto de trama se instalase entre las bases del partido, y sea repetido en conferencias y coloquios para los cursos de formación que hace el partido. La cúpula de Podemos está tan satisfecha, con la importante aportación de Juste que lo ha colocado de asesor parlamentario para el Grupo que preside Irene Montero.

“Que no te engañen”, el problema, según los podemitas, está en esa mafia que aparece mal pintada, en ese autobús en la que se mezclan políticos y empresarios condenados, con otros que ni siquiera están imputados, y con periodistas que han contribuido con sus investigaciones a que se conozcan muchos casos de corrupción y excesos de todo tipo, y otros personajes que han sido puestos en el punto de mira de Podemos, de Pablo Iglesias o de Irene Montero. Todo un despropósito impropio de un partido con cinco millones de votos, con dirigentes que han pasado por la Universidad, y que se comportan como chiquillos.

En el autobús que fue presentado este lunes por el propio Palo Iglesias e Irene Montero, se pueden ver las caras de los expresidentes de Gobierno Felipe González y José María Aznar, de la portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre, del expresidente de Caja Madrid Miguel Blrsa, del expresidente de CEIM Arturo Fernández, del expresidente de la CEOE, Díaz Ferrán, del dueño de OHL Juan Miguel Villar Mir, del exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato, o del extesorero del PP Luis Bárcenas. Además, y sin venir a cuento se incluyen a dos periodistas: Juan Luis Cebrián, Presidente de Prisa y Eduardo lnda, el azote de Podemos. Igualmente aparece la figura del actual presidente del Gobierno Mariano Rajoy con una hoja de WhatsApp en la que se reproduce la célebre frase “sé fuerte”. Según fuentes municipales, el ‘Tramabús’ con el que la formación morada pretende recorrer las calles de Madrid y de otras ciudades para “desenmascarar la trama” no contraviene la ordenanza de publicidad exterior del Ayuntamiento de la capital.

Según esas ordenanzas municipales se inmovilizó el autobús de “Hazte oír”. Pero resulta que según la ordenanza municipal actualmente vigente, tiene que someterse a lo que dice la Ley General de la Publicidad del 11 de Noviembre de 1988, que prohíbe toda publicidad “que atente contra la dignidad de la persona o vulnere valores y derechos reconocidos en la Constitución, especialmente los que se refieren a los derecho al honor y a la imagen y al derecho a recibir información veraz…”. La ordenanza municipal vigente afirma que se “podrá disponer la retirada inmediata de forma cautelar”, aunque se sabe que el delegado de seguridad del Ayuntamiento Javier Barbero tras una consulta de Podemos, les manifestó que los partidos políticos no tenían ningún tipo de impedimento para sus mensajes políticos.

Pero al margen de la legalidad o no del autobús, lo que es evidente es que se trata de una campaña que ha producido rechazo hasta en las mismas filas de Podemos, y que no responde al papel de un partido político que tiene representación parlamentaria y que debe, además, procurar por todos los medios hacer el menor ridículo posible. Eso está bien para un desfile de fin de carrera universitaria, pero no para quienes tienen que defender los intereses, según dicen, de los más desfavorecidos. La pelea para defensor esos intereses, está en el Parlamento, no haciendo el ridículo en la calleo, imitando lo que hace una organización ultraderechista como “Hazte oír”.