El ‘proceso catalán’, cada vez más complicado y aislado

El nerviosismo y el desánimo parecen habrá invadido al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y a su Gobierno ante la falta de apoyos internacionales a su proyecto de separación de Cataluña de España y al prometido referéndum de independencia que pretenden llevar a cabo sí o sí, según han vuelto a anunciar tanto el presidente Puigdemont como el vicepresidente Oriol Junqueras en un artículo que publican en el periódico belga Le Soir .

Los dos políticos catalanes insisten en que el escenario que desean es el del referéndum acordado como el que se celebró en Escocia en 2014 .Ese es el modelo que desearían para Cataluña. “Queremos recordar que lo hemos propuesto ya en diversas ocasiones. Hoy, pese a los malos augurios y al rechazo frontal del Gobierno español, volvemos a insistir en ello. Sólo hay una cosa que no haremos: renunciar a votar este año. Porque son esos mismos ciudadanos los que reclaman un voto para expresar su opinión, contestando a una pregunta clara y sencilla.”

Así las cosas, parece bastante indiscutible que la actitud del Gobierno catalán y del Parlament de Cataluña se asemeja, dicen, a la posición escocesa (dialogar y acordar un referéndum), pero que la actitud del Gobierno español y las Cortes Generales no se parece en lo más mínimo a la del Gobierno y el Parlamento británicos. “No solo hay una preocupante ausencia de voluntad de diálogo, sino que camina en la dirección exactamente inversa: querellas, judicialización de la política, guerra sucia, amenazas de uso de medidas excepcionales, etcétera. Y ya hay los primeros resultados: primeras condenas de inhabilitación a cargos públicos para el presidente Artur Mas, todo ello por haber puesto las urnas al servicio de un proceso participativo, en el que participaron millones de personas a pesar de su carácter no vinculante”.

Lo que no dicen es que desde el punto de vista político los partidos están divididos, manejados por un partido antisistema como la CUP (Candidatura de Unidad Popular), que preconiza la salida de la Unión Europea, con desconfianzas entre los propios consejeros divididos sobre si hay que seguir o no con el referéndum, y sin apoyos internacionales, aunque lo han intentado con esfuerzo y con un notable desembolso económico. Ni cuentan con el apoyo europeo ni tienen el apoyo de ningún partido político importante de la UE. Es más, la presentación que han hecho en Bruselas del llamado ‘Proceso’ no ha despertado el mínimo interés. Parecida situación se ha producido en Estados Unidos, ya que el miércoles la embajada norteamericana en Madrid hacía público un comunicado en el que reiteraba que “la posición del gobierno de Estados Unidos sobre Cataluña es que es un asunto interno de España. Estamos profundamente comprometidos a mantener la relación con una España fuerte y unida” .

Este comunicado pone fin a una ofensiva del Gobierno catalán en Estados Unidos a la búsqueda de apoyos políticos. En esta ofensiva ha participado activamente el propio presidente Carles Puigdemont, hasta el punto que en la venta de su proyecto independentista ha llegado a comparar, en una intervención en la Universidad de Harvard, el referéndum de autodeterminación que defienden en Cataluña con la batalla por los derechos de los afroamericanos en Estados Unidos.”Nuestra lucha es un reflejo de la lucha por los derechos civiles estadounidenses. Las instituciones de EEUU han respetado la democracia y la voluntad de su pueblo de adaptarse a los nuevos tiempos”.Según ėl, los catalanes “están pidiendo ser parte de un nuevo Estado” para vivir en un país que, entre otras características, “respete la democracia escrupulosamente, tenga libertad de expresión y disponga de un sistema judicial independiente”.