Rajoy comienza a ocupar un puesto clave en Europa

Madrid en plena Semana Santa, se convirtió el lunes, en la sede de los países del Sur de Europa que se reunían para aunar posiciones ante la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobiernos que el próximo 29 de Noviembre, ratifican las líneas de actuación ante lo que es el proceso de divorcio del Reino Unido de Europa. Un proceso de separación complicado, en el que, por primera vez, por lo que es el futuro de Gibraltar, nuestro país desempeñará un papel fundamental. De esta forma, España que ha estado prácticamente desaparecida desde hace mucho de la escena europea e Internacional, y últimamente, por el bloqueo político vivido debido el proceso electoral, ha recuperado un cierto protagonismo en una Europa donde electoralmente se está moviendo todo.

Hace unas semanas, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, que a los ojos de sus colegas europeos es “el renacido”, porque parecía que era imposible que pudiese formar Gobierno, fue uno de los invitados de la exclusiva Cumbre a cuatro que se celebró en el Palacio de Versalles, junto a los líderes de Francia, Alemania e Italia. En Madrid, la invitación de Versalles, se interpretó como un signo del nacimiento de un nuevo núcleo en la Unión Europea, en unos momentos de crisis de lo que es el proyecto europeo.

Con Gran Bretaña dirigiéndose hacia la puerta de salida y el creciente aislamiento del gobierno de derechas de Polonia, España parece que asciende en la jerarquía de la UE casi por omisión. Es más, de los cuatro de Versalles, y con las elecciones pendientes de Francia y Alemania y la inestabilidad de Italia, la situación española parece, de hecho, la más estable de los principales y más grandes países de la Europa de los 28. La prueba de esta nueva situación de España ha sido el papel privilegiado que va a desempeñar en las conversaciones del Brexit en lo que respecta al futuro de Gibraltar.

En Versalles, y tras las presiones y conversaciones de Rajoy y La canciller Merkel, se incluyó en el texto oficial de negociación una referencia a Gibraltar, en el sentido de que no se aplicaría en la colonia, ningún acuerdo post-Brexit entre la UE y el Reino Unido. Es decir que se le daba a España capacidad de veto. Esa decisión fue interpretada como una clara victoria y, también como una advertencia a Londres de los escollos políticos que le esperan. La UE, que tradicionalmente ha puesto límites a la política española hacia Gibraltar, informaba de que ahora su lealtad estaba con Madrid. Y con España estaba también todos los países de la Unión. Una decisión que provocaba la reacción airada de numerosos sectores políticos y mediáticos del Reino Unido, hasta el punto de hablar de intervención militar similar a la de las Malvinas.

Con estas coordenadas, este lunes y a instancias de Rajoy, se reunían en el Palacio del Pardo, los dirigentes políticos de los países de esa Europa del Sur, tan criticada por algunos de los países del Norte. Era la tercera de estas Cumbres. Primero, en Septiembre fue Atenas, después en Enero, en Lisboa. El lunes, Madrid. Esta especie de ” G-7″ del sur de Europa, resulta además, que es el más compacto de los grupos y se está consolidando como el grupo interno de la UE más “Proeuropeo”. Se puso de manifiesto en la reunión-almuerzo de El Pardo con un acuerdo total entre Francia, España, Italia, Portugal, Grecia, Malta y Chipre. Todos consensuaron una postura común a favor de una mayor integración europea, en lo económico, en lo político y en la Defensa. El consenso también se extiende a, proyecto de Unión Bancaria, la convergencia fiscal y la mutualización de la Deuda, con la implantación de los euro bonos.

La Cumbre de los países del Sur, ocupa hoy mucho mayor espacio informativo y de análisis, en la prensa internacional que en la prensa española con comentarios que giran en torno al nuevo poder en Europa de nuestro país. Valgan dos ejemplos: el del periódico alemán Frankfurter Allgemaine Zeitung y el del francés Les Echos. Según el Frankfurter daba la sensación de que España estaba paralizada. “Pero esta fase parece haber quedado superada. El Brexit, pero también el autoaislamiento de Polonia, hacen que España, de forma más o menos involuntaria, parezca ahora tan importante como no lo ha sido en mucho tiempo. Al mismo tiempo, también el propio presidente del Gobierno Rajoy aspira a subir al escenario internacional. La cumbre de los países del sur de la UE en Madrid tan solo es una más de varias señales que apuntan a España ya no se ocupa solamente de sí misma. Y por eso, empieza a estar solicitada”.

Por su parte Les Echos cuenta que Mariano Rajoy, el pragmático, se decidió a aprovechar su ventaja en un momento en el que sus grandes vecinos, como Francia o Italia, están sumidos en procesos electorales inciertos, atravesados por corrientes de euroescepticismo. Es el momento, según él, de reivindicar para España “un papel a la altura de su peso en la Unión” afirma, y de recuperar los puestos perdidos en las instituciones europeas, tras haber ejercido durante largo tiempo un poder de influencia muy inferior a su peso como cuarta economía de la eurozona, España parece dispuesta a librarse de sus complejos”.