El fin de semana de entrega de las armas y del fin de ETA

Este fin de semana, por fin, la organización terrorista ETA, que declaró un alto al fuego definitivo durante la Presidencia de Rodriguez Zapatero, y posteriormente el fin de la lucha armada, anunciada oficialmente hace cuatro años y medio, tiene previsto este sábado la entrega de las armas que aún le quedan en zulos y casas, en el Sur de Francia, Pirineos Atlánticos, ante una representación de mediadores internacionales. Este fin de semana puede ser el final definitivo de una lucha armada en pro de la independencia de Euskadi, que ha durado medio siglo y que ha ocasionado más de 800 muertos.

Los encargados por ETA de dar las localizaciones de las armas (metralletas, pistolas, revólveres, fusiles de asalto, munición en abundancia, y más de 2.500 kilos de explosivos) no quieren que en el acto formal del sábado estén presentes fuerzas policiales. El acto será coordinado por el representante de los mediadores internacionales Ram Manikkalingam. Manikkalingam, nacido en Sry Lanka, es director del ‘Dialogue Advisory Group’ y profesor en la Universidad de Amsterdam. Ha trabajado en proyectos de resolución de conflictos, incluidos Irak e Irlanda del Norte, y junto con Chris Maccab forma parte del Comité de verificación Internacional que se creó en 2011. Maccabe , británico, director político de la Oficina de Irlanda del Norte (NIO) del Reino Unido y encargado de los asuntos políticos en este organismo durante las negociaciones que llevaron a los acuerdos de paz en Irlanda (acuerdos de Viernes Santo) en 1998. También ha sido asesor para gobiernos y organizaciones internacionales en procesos de paz en lugares como Sri Lanka, Kosovo y Tanzania. Como puede comprobarse conflictos idénticos al del País Vasco.

La entrega del armamento, está prevista que sea un acto simbólico al que asistirán esos intermediarios internacionales, y puede convertirse, sin duda, en un acto de propaganda de la banda y, en una operación de blanqueo de sus intenciones, o en un intento de demostrar que se trata de un gesto de responsabilidad a favor de la Paz de Euskadi, cuando, en realidad, se trata de un gesto de rendición, ante el acoso y eficacia de la Policía, de la Guardia Civil, del CNI, y de los servicios de información. En este sentido se sabe que expertos en terrorismo de ETA del CNI, que habían pasado a engrosar las filas de los responsables del terrorismo yihadista, han vuelto a su antigua actividad porque serían los encargados de certificar la entrega de las armas y comprobar si se han entregado todas, o hay muchas que han sido utilizadas en atentados sin esclarecer, que no se han hecho entrega de ellas, y que proporcionarían una información valiosísima para esclarecer más de 300 atentados de los que se desconoce a los autores. Esa información pasará posteriormente a la Audiencia Nacional.

Los actos se desarrollarán en Bayona, donde se concentrarán representantes de la sociedad civil y se espera una asistencia masiva a un acto que la propia ETA durante estos últimos meses ha venido pidiendo, “que el procedimiento utilizado no deje ningún margen a una lectura deshonesta en términos de vencedores y vencidos”. Es lo que indicó la organización en un intercambio de cartas remitidas por los tres activistas que han organizado el acto, y redactada en francés. “Nuestro objetivo es el de poder declarar en el plazo más breve posible que ETA ya no es más una organización armada”.

Esa es una de las incógnitas con las que trabajan los servicios de información: si con la entrega de las armas se va a producir el anuncio de disolución, o simplemente se abrirá un periodo de debate dentro de la organización, en la que se pedirá el parecer de los presos de la banda que mayoritariamente, en estos momentos, son partidarios de aceptar los beneficios penitenciarios, una vez rechazada la violencia y reconciliados con las víctimas. Las víctimas son precisamente las más reticentes a lo que está pasando, y la forma cómo se está haciendo, ya que piensan que son los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado los que tienen capacidad y conocimientos para este último capítulo de una guerra que ha durado medio siglo.

Los servicios de información creen que, en estos momentos, uno de los más importantes problemas de la banda está precisamente en ese colectivo de presos que espera desesperadamente en un cambio de situación personal una vez que ha terminado todo. Aunque todo terminó, de hecho, cuando el grupo armado dejo de matar en 2011. Ahora, este colectivo que está desesperado, lo único que quiere es que la banda se disuelva porque saben que si no, su futuro no se arreglará. Lo insinuó hace sólo unas horas, el nuevo ministro del Interior Juan Ignacio Zoido: la entrega de las armas debe ir seguida de la disolución de la banda “El único camino de ETA es la disolución, la entrega de armas, el arrepentimiento y el resarcimiento del daño causado”, insistió el ministro, sabiendo de antemano, que todas esas condiciones no se cumplirán… No pedirán perdón, porque sería para ellos una humillación, después de haber perdido la guerra, pero sí harán algún tipo de gesto.