Brexit: Theresa May y su interpretación de “La guerra de los Rose”

Después de casi nueve meses de espera (lo que suele durar un parto), el tiempo necesario para enfriar la pelea que se abriría en Bruselas, al presentar la ruptura del matrimonio del Reino Unido con la Unión Europea, la espera no ha servido de nada, con lo que estamos ante un divorcio difícil, que necesita ser pactado por las dos partes. Sin embargo, el inicio de los trámites se convertían este miércoles, con la entregas de las condiciones de la separación por parte de la primera Ministro británica, en lo que fue la “Guerra de los Rose”, el retrato más destructivo de lo que es un divorcio en la que una de las partes ya anuncia que está dispuesta a hacer el mayor daño posible, en esta ocasión “Barbara Rose”, convertida en Bárbara May.

“La Guerra de los Rose“, es una comedia negra que marcó época, a finales de los ochenta del siglo pasado, dirigida por Dani Devito, e interpretada, por Michael Douglas y Kathleem Turner. Es la historia de la desintegración de un matrimonio más o menos perfecto, estable, y con una existencia cómoda, y que estalla cuando ella, madre y ama de casa (Barbara Rose-Kathleen Turner -Theresa May) , junto con una eficaz sirvienta alemana que completa el cuadro familiar, cae en la cuenta de que desea algo más que el divorcio: quiere recobrar su propia identidad, porque es su propia identidad, su soberanía, al margen de Europa que dice que le condiciona, es lo que con el Brexit quiere recuperar el Reino Unido, aunque, a largo plazo, tras el divorcio, los problemas con Escocia, Irlanda y Gales, puedan romper lo que es el Reino Unido. Eso puede ser uno de los finales más dramáticos, de esta renovada “Guerra de los Rose”.

El principio, con la entrega de la carta de cese de la convivencia, no ha podido ser más desgraciado porque afecta a lo más importante de Occidente: la seguridad. Algo con lo que ningún país democrático, ni ningún dirigente político sensato deben jugar. Y eso, es lo que ha hecho Barbará Rose May al plantear a Europa un auténtico chantaje con el que, incluso, puede estar de acuerdo alguien ajeno al divorcio, como el antieuropeo Donald Trump. La guerra ha comenzado con la exigencia de “Rose” de un buen acuerdo económico y comercial a cambio de mantener su colaboración con Europa en materia de seguridad, defensa y, sobre todo, lucha contra el terrorismo.

Theresa May, una conservadora que siempre defendió la permanencia del Reino Unido en Europa, se ha convertido, de pronto, en la dura del Brexit, sin aceptar que primero viene el divorcio y luego los acuerdos. Además se puede hacer la guerra con todo, o con casi todo, menos con la seguridad, cuando Occidente está viviendo una nueva guerra de proporciones gigantescas, en la que la información es el elemento fundamental para combatirla y, el Reino Unido es uno de los países que mejor información tiene sobre quienes combaten en esa guerra que tiene a Europa bajo el signo del miedo.

Veinticuatro horas después de lo que en Europa ha sido interpretado como un chantaje, hasta la propia prensa británica, tan patriótica, lamenta este planteamiento. Esa es la posición del Financial Times que en una crónica que titula “May aprieta el gatillo del artículo 50, con suavidad y firmeza” destaca que en la carta de la primera ministra hubo una excepción lamentable. “Sin lugar a dudas, su carta sugería que la continuidad del actual nivel de cooperación en materia de seguridad entre la UE y el Reino Unido dependerá de que se alcance un acuerdo de salida”. La cooperación militar y en materia de inteligencia es el ámbito en el que el Reino Unido más tiene que ofrecer a Europa. Esto le dará cierta influencia en las negociaciones. “También es verdad que reducir la cooperación en respuesta a una crisis diplomática sería un acto inmoral que podría poner en peligro la vida de las personas. Por ello, fue un error seguir blandiendo lo que terminará siendo una amenaza vacía”.

Otra muestra es la del periódico The Times que asegura que sería un “grave error”, debilitar nuestra cooperación para la “prosperidad y protección de nuestros ciudadanos”. Está claro lo que se está insinuando. La contribución británica a los esfuerzos de seguridad conjuntos, como el programa para compartir huellas dactilares y la Orden de Detención Europea, son importantes para los Estados miembros, como Francia, que todavía se están recuperando de atentados terroristas. “Sacar esta carta tan pronto en las negociaciones del Brexit ha sido una “estrategia de alto riesgo”.

Transcurridos mueve meses del Referéndum, lo último que podía imaginar Europa, y sobre todo la canciller Merkel (de ahí su indignación) es que la señora May presentase el divorcio como “las Guerra de los Rose”.